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La Semana Santa es una de las fechas más importantes para el catolicismo, en la que se conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Este tiempo también es el momento en el que muchas personas aprovechan para darse una escapada y disfrutar solos o acompañados de viajes o salidas entrañables.











Mantener los textiles de casa limpios no es una tarea fácil. Una vez que estos materiales se manchan y la suciedad se impregna, suele ser muy difícil quitarlos sin que al menos quede una pequeña estela de la mancha. Aunque cada vez son más efectivos e inteligentes, los robots aspiradores no siempre son capaces de eliminar manchas complicadas de las alfombras. Y, por supuesto, un robot aspirador no es la herramienta adecuada para eliminar manchas del sofá o de los asientos del coche. Si alguna vez has intentado quitar una mancha difícil con productos convencionales, un poco de agua y un trapo, sabrás que muchas veces el remedio puede ser peor que la enfermedad, como dice el dicho.



El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Australia se ha alcanzado en ocho años, un tiempo bastante corto si se tiene en cuenta lo que tardaron en cerrarse los pactos con Mercosur (más de 28 años) o con la India (cerca de 20 años). Y eso que en este tiempo se han cruzado contratiempos —la pandemia y la crisis diplomática que abrió Camberra al cancelar la compra de submarinos nucleares a Francia— que podrían haber hecho descarrilar una negociación muy complicada porque tocaba un punto neurálgico en las relaciones comerciales de las dos partes: el sector agrícola. Australia es el segundo exportador de carne de vacuno del mundo y el primero de ovino. Así que entrar en el mercado europeo es importante para esta potencia ganadera; como lo es para la UE asegurarse el acceso a materias primas críticas australianas y, a la larga, poder reducir la dependencia de China.
La turista argentina Agostina Páez, de 29 años, estaba de vacaciones en Río de Janeiro con unas amigas el pasado enero cuando un día, al amanecer, en un bar cercano a la playa de Ipanema, le dieron la cuenta y apuntó a un posible error. Estalló una discusión con el camarero, al que según la denuncia de la Fiscalía, llamó negro. Cuando ya se iba del local, la argentina lo llamó mono, imitando los gestos y sonidos de un macaco, escena que el empleado grabó. También le advirtió de que aquello en Brasil era delito y llamó a la policía.
El terror pareció eterno. Pero el reloj registró solamente 10 minutos. Entre las 7.30 y las 7.40 de la mañana del martes todo cambió en el bachillerato Antón Makárenko, en Michoacán. En esos diez minutos, las vidas de las profesoras María del Rosario y Tatiana fueron arrebatadas con el estruendo de 14 disparos. En ese suspiro, Osmer H, de solo 15 años, cumplió la amenaza que lanzó horas antes en un video en redes sociales, con el fusil en mano e imágenes vinculadas al movimiento extremista y misógino incel: “Hoy es el día”.
El Gobierno de Benjamín Netanyahu inició su anterior guerra contra Irán, en junio de 2025, con una oleada sorpresa de los denominados “asesinatos selectivos”. La mayoría de víctimas estaba en sus casas, fuertemente custodiada por una unidad especial de la Guardia Revolucionaria. Se la había asignado el entonces líder supremo, Ali Jameneí (al que Israel mató al principio de la actual contienda bélica), temeroso de que agentes del Mosad apareciesen en motocicleta y les disparasen, como habían hecho con científicos nucleares. También les prohibió usar dispositivos electrónicos, para que nadie trazase su ubicación, pero no a los guardaespaldas, aumentando el riesgo de errores humanos e infiltración. Así fue: uno incluso compartió su geolocalización en Facebook mientras estaba de servicio. Tras la guerra de 2025, las autoridades iraníes corrigieron la brecha de seguridad y quitaron los aparatos geolocalizables a los guardaespaldas.

Impotente ante un conflicto religioso y social que le supera, un policía local de Jumilla fió la solución a “que su Dios y el nuestro se pongan de acuerdo”. Se lo contó a la periodista de EL PAÍS Elena Reina, que andaba por el municipio murciano dando noticia de los problemas que la comunidad musulmana tuvo para celebrar el Ramadán en un espacio público. La frase del agente es ingeniosa y conciliadora, al estilo de un capitán Renault en Casablanca, pero también falsaria: el dios de las tres religiones monoteístas es el mismo. Una confusión normal en el politeísmo católico, que trata a la Virgen del Pilar y a la de la Macarena como entidades distintas y rivales. Así no hay dios que se aclare.
Dicen que, cuando su hijo le pidió consejo sobre cómo consolidar el poder, Tarquinio el Soberbio cortó las cabezas de las amapolas más altas de su jardín. Así hay que proceder, según el último rey de Roma, con los individuos más destacados y talentosos del reino. Los descendientes del Capitán Cook lo llamaron el síndrome de la amapola alta (tall poppy syndrome), el impulso que tienen algunos de cortar toda cabeza que sobresale del resto, alterando la armonía del grupo al destacar sobre los demás. Esta cura de modestia por la vía jacobina se suele aplicar de manera local; por eso los grandes artistas suelen ser valorados fuera y salvajemente atacados en su país de origen. Y escala en progresión geométrica cuando el objeto destacado es una mujer. Especialmente en este ecosistema mediático diseñado para la viralidad, el agravio comparativo y alterado por la rumorología, imágenes sintéticas y desinformación. Los algoritmos digitales son la bisagra que conecta a la masa envidiosa con la industria de buscavidas capaces de transformar nuestros demonios internos en un rico botín.

La Diputación de Valencia, que preside Vicente Mompó, del Partido Popular, aprobó el pasado 3 de marzo una comisión de servicio —mecanismo que permite a un funcionario ocupar otra plaza pública— para Vanesa Soler, pareja del presidente de la Generalitat Valenciana, el popular Juan Francisco Pérez Llorca. La resolución justifica la contratación de la candidata, que tiene categoría de administrativa, en el área de asistencia a municipios de la institución provincial por la “urgente necesidad” de ocupar un puesto de secretaria de dirección. Soler percibirá 52.070 euros anuales, según las tablas salariales de la Diputación de Valencia.