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Mientras libra su guerra contra Irán, haciendo estallar a personas, edificios y los precios del petróleo, Donald Trump sigue avanzando casillas en el tablero de Latinoamérica. No solo Venezuela —invadida y, según él, dominada—, Cuba o Colombia, sino también Brasil, pero con otro tipo de arma. Según el portal de noticias UOL, con amplia repercusión en la prensa brasileña, Estados Unidos ya habría decidido clasificar a los dos mayores grupos de crimen organizado del país como organizaciones terroristas. El Primer Comando de la Capital (PCC), surgido en el sistema penitenciario de São Paulo, y el Comando Vermelho, originado en una cárcel de Río de Janeiro, entrarían así en la lógica de la “guerra contra el terror”. En este momento resulta más difícil hacer en Brasil lo que hizo en Venezuela. Pero si puede afirmar que el país no consigue controlar el terrorismo en su territorio, Estados Unidos podría justificar una mayor injerencia en las políticas públicas brasileñas e incluso una intervención.
El 26 de mayo del año 661, noche 19 del mes del ayuno sagrado o Ramadán según el calendario islámico, Abdul Rahman Bin Mulyam, un rebelde jariyí, trocó para siempre la historia del islam. Iniciado el rezo del Fayr, la primera de las cinco oraciones diarias, sacó de su cintura una daga y la clavó sobre la espalda de Ali Bin Talib, cuarto y último califa de todos los musulmanes, primo del profeta Mahoma y esposo de su hija más querida, Fatimah Bint al Zahra. La sangre tiñó de carmesí las vívidas alfombras de lana de la gran mezquita de Kufa, en el sur de lo que hoy es Irak, y la religión fundada por Mahoma se dividió en dos brazos irreconciliables: los suníes, mayoritarios en la actualidad, y los chiíes ―o seguidores de Ali― asentados principalmente en la antigua Persia y que consideran su estirpe la legítima heredera del enviado de Dios.
El auge de la extrema derecha en España es un fenómeno relativamente nuevo en nuestra historia democrática y todavía estamos en busca de explicaciones. ¿Qué es lo que lleva a los votantes a preferir opciones ultraconservadoras o reaccionarias? Las explicaciones se dividen entre las condiciones materiales y las cuestiones identitarias.
Cuando Matthew Lieberman comenzó a estudiar el dolor social en los años 90, muy pocos de sus colegas compraban la idea de que la falta de habilidades sociales, el aislamiento, la soledad, en fin, pudieran provocar en quien lo sufre un dolor comparable con los achaques físicos. Tras una pandemia biológica, y otra de soledad que llegó después, las teorías de Lieberman (Atlantic City, EE UU, 56 años) le han convertido en uno de los investigadores más influyentes del mundo en su disciplina, con más de 58.000 citas académicas. Su libro Social, publicado en inglés en 2013, llega ahora al español (Capitán Swing) en un momento en que sus tesis resultan más relevantes que nunca: pocos dudan de que la soledad es uno de los grandes males de nuestro tiempo, aupada por la polarización, las redes y una inteligencia artificial que empieza a sustituir —con resultados inciertos— las conversaciones que antes teníamos con otros humanos. Lieberman habla con EL PAÍS por videoconferencia.
El domingo, la Guardia Civil detuvo en Pedreña, en Cantabria, a un hombre de 52 años. Él había llamado el sábado para decir que se había encontrado a su pareja muerta en casa. La autopsia reveló que la muerte de Mercedes, de 64 años, había sido un asesinato. En esa relación, Mercedes no interpuso nunca una denuncia, como no lo hicieron 1.054 de las 1.356 mujeres asesinadas desde 2003 por sus parejas o exparejas, por distintos motivos ―como la vergüenza o el miedo a esos agresores o a no ser creídas por las instituciones―; sin embargo, él sí tenía antecedentes por violencia machista. Dos, con condena firme: en 2011 y 2019, en Madrid. Ese hombre había estado dos veces en el Sistema VioGén, el de seguimiento de las víctimas y sus agresores, y ambos estaban ya inactivos. ¿Por qué lo estaban? ¿Cómo se decide?

Las instituciones vascas han lanzado un SOS por la escasez de funcionarios con habilitación nacional para los puestos de secretario, interventor o tesorero en los ayuntamientos de esta comunidad autónoma. De las cerca de 400 plazas reservadas para estos profesionales en los 251 ayuntamientos del País Vasco, solo 199 (el 30%) están desempañados por titulares. El resto están vacantes o en manos de personal interino, cuando no de prestado con funcionarios de otros consistorios. “Llevamos muchos años padeciendo retrasos, bloqueos y anulaciones” de los procesos de selección de los funcionarios de habilitación nacional, señala la consejera María Ubarretxena. “Es inaudito”, se queja la titular vasca de Gobernanza, Administración Digital y Autogobierno.
En 2024, el último año con datos consolidados, murieron en el mundo alrededor de 4,9 millones de niños antes de cumplir cinco años, la mayoría por causas prevenibles, según un informe del Grupo Interinstitucional de la ONU para la Estimación de la Mortalidad en la Niñez (UN IGME, por sus siglas en inglés) publicado este miércoles. Casi la mitad, 2,3 millones, se produjeron en los primeros 28 días de vida, y dos regiones, África subsahariana y Asia meridional, concentran el 80% de todas las muertes.

En el reverso de una postal que preguntaba “¿Cuál es tu sueño?“, Ana Torroja (Madrid, 66 años) escribió, en los tiempos de Mecano: ”Hacer un disco compuesto enteramente por mí“. Lo ha cumplido cuatro décadas después y el trabajo, que sale a la luz el próximo viernes, se titula Se ha acabado el show porque antes de que llegara la inspiración para escribir esas diez canciones en colaboración con autores españoles y mexicanos, pensó que quizá había llegado el momento de retirarse.


El Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, que atiende a unos 100.000 vecinos de los distritos de Carabanchel y Latina —a través de los centros de salud Los Yébenes, Puerta Bonita y Nuestra Señora de Fátima—, se encuentra desde el viernes sin ningún logopeda en activo. Así lo denuncia el sindicato CGT, que señala que la plantilla estaba integrada por dos profesionales hasta la semana pasada: una persona que está de permiso temporal y otra a media jornada, cuyo contrato ha cesado y no ha sido renovado. La gestión de los recursos humanos depende del Ministerio de Defensa. “Consideramos esta situación del todo inadmisible. Además, se produce en un servicio en el que nos consta que hay ciudadanos esperando a ser atendidos desde noviembre de 2024”, expresan desde la asociación de trabajadores. “Hay muchos pacientes que se han visto obligados a suspender sus tratamientos”, advierten.