Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
“Mereces la silla eléctrica”. No hace mucho, mientras volvía a casa en un bus abarrotado, vi a una mujer teclear este comentario junto a tres emojis de fueguitos, como si enciendese tres proféticas hogueras. Me sorprendió la rapidez con la que dictó sentencia. Vio un vídeo poco trascendental sobre una persona famosa, tecleó sin pensar, como en un acto reflejo; guardó su móvil en su gabardina y me sonrío de forma dulce pidiéndome espacio para salir en la próxima parada. Si no hubiese visto lo que escribía aquella melena envidiable, habría pensado que estaba ante una viajera educada pese al agobio de verse en el 33 un miércoles a las dos de la tarde. Me equivocaba. Así que esto no iba de foreros amenazando al personal en pijama desde habitaciones con olor a calcetín acartonado. La gasolina del peor odio de internet también circula perfumada en buses a plena luz del día.

Si Andalucía fuera un país, sería una potencia media de la Unión Europea por superficie y población, con un peso comparable al de Portugal o Austria. Con su vasto territorio y sus 8,6 millones de habitantes, es una tierra de contrastes que ha vivido y vive en una inevitable dualidad: la oriental y la occidental, la del litoral y la del interior, la rural y la urbana, la mediterránea y la atlántica, la que sesea o cecea (o ninguna de las dos). Una tierra de desiertos, olivares, prósperos cultivos bajo plástico y una pujante industria aeronáutica y turística; que alberga la majestuosidad de la Alhambra o la Mezquita y 10 de los 15 barrios más pobres de España. Una tierra que busca con ahínco la modernidad sin dejar atrás su acervo cultural, que soslaya clases sociales o ideologías y en la que el laicismo y la religiosidad se entreveran sin conflicto. Pero, por encima de todo, es una tierra de luz.

Hay una teoría que ve al turismo como un globo inflado y estanco. Indica que cuando aprietas una parte, el aire se desplaza hacia otro sitio, se acomoda en un lugar distinto aunque el recipiente se deforme. Sirve para explicar que, cuando se fijan normas para presionar al sector turístico, hay algún área que puede verse afectada, constreñida, mientras otra se verá beneficiada porque los turistas se acomodarán en otro sitio. El aire en un caso, los visitantes y las empresas que los alojan, en otro, se adaptan. El globo en ningún momento se rompe porque no hay presión suficiente.



La Audiencia Nacional ha acordado convalidar las penas que cumplieron en Francia los presos de ETA Luis Enrique Gárate Galarza, alias Zorro, y Gregorio Vicario Setién, Santi, según recogen sendos autos a los que ha tenido acceso EL PAÍS. La medida puede acortar en 12 y 15 años, respectivamente, el tiempo que les restaba para extinguir sus condenas en España, según fuentes de la Fiscalía. Gárate Galarza fue condenado a 76 años de cárcel por, entre otros delitos, el secuestro del empresario Lucio Aguinagalde en 1986 y la muerte del responsable de la Ertzaintza Genaro García Andoáin durante el operativo para liberarlo. Sobre García Vicario pesan penas que suman más de 265 años por el secuestro en 1995 del industrial vasco Cosme Delclaux y varios atentados.
YouTube, TikTok o Instagram afrontan una avalancha de contenido generado por IA y dirigido a público infantil. Es fácil de crear y rápido. Se multiplica de manera industrial. Pero tiene los fallos propios de la generación de vídeo con IA: inconsistencias visuales, incoherencias narrativas y de verosimilitud. Aún es pronto para que haya estudios al respecto, pero ya han surgido voces de especialistas que hablan del impacto de este tipo de vídeos en el aprendizaje cognitivo de los más pequeños.
Esta columna bien podría empezar con una apuesta de “50 pavos”, para tomar prestada la expresión de Gabriel Rufián en el atril del Congreso. Quien escribe estas líneas se jugaría el billete que mostró el más mediático de los diputados a los parlamentarios de Junts -a cuenta del voto negativo al decreto de prórroga de alquileres, con la inquina de equipararlo a una “bandera” de los nacionalistas conservadores- y afirmaría a los cuatro vientos que ERC y el partido de Carles Puigdemont han enterrado cualquier perspectiva de colaboración. No hay apuesta más segura en este momento político. Las dos fuerzas hegemónicas del independentismo se evitan en el Parlament y se enzarzan en las Cortes, con Rufián al frente de la reyerta.
Cuando sonó la sirena en la calle frente a la sastrería del señor Kofi en Ikeja, Lagos, eso solo podía significar una cosa: la red eléctrica había vuelto. Su equipo había estado a oscuras casi todo el día porque se había acabado el combustible del generador. Kofi bromea diciendo que la NEPA —abreviatura local de la Autoridad Nacional de Energía Eléctrica, desaparecida hace tiempo, que en su día gestionaba la red eléctrica nacional— debía de saber que iba a recibir una visita, y que por eso “habían devuelto la luz”. Lleva 25 años al frente de su sastrería. La tienda se encuentra en la Banda A, la zona eléctrica de máxima prioridad de Nigeria, a la que se prometieron 20 horas de suministro eléctrico al día en virtud de la reforma tarifaria introducida en abril de 2024. El combustible para cubrir las carencias cuesta ahora alrededor de 1.300 nairas por litro (80 céntimos), frente a una media nacional de 1.034 nairas (60 céntimos) en enero, según la Oficina de Estadística de Nigeria.
Es frecuente que Puerto Rico se quede al margen cuando el asunto a tratar es su literatura. Tanto en España como en América Latina, es muy poco conocida pese a su potencia y calidad. Con excepciones, por razones de política editorial, lo que se escribe en Puerto Rico se queda en Puerto Rico. El olvido es generalizado. En un libro tan emblemático como Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano no menciona a la isla una sola vez. No había afán de ofender, huelga decirlo. Es mera cuestión de invisibilidad. Muchas veces, demasiadas quizás, Puerto Rico se queda simplemente fuera.
El caso Hartung (Netflix) es una serie como tantas otras, y eso es bueno y malo. En los seis capítulos de su primera temporada adaptaba el best-seller de Soren Sveistrup, creador de The Killing, otro del club de los guionistas que escriben sus libros para luego adaptarlos. En la serie, dos policías daneses investigan la muerte de una mujer a la que han amputado un miembro. En la escena del crimen, un muñeco hecho con castañas, clásico juguete popular, con las huellas de la hija de la ministra de asuntos sociales, una niña desaparecida meses antes. La dieron por muerta, pero…
Mientras en los despachos del Madrid se delibera si José Mourinho es la apuesta —y quién sabe si la última carta— para hacer funcionar una plantilla que consideran de calidad, la expectación crece por ver cómo reaccionará el Bernabéu el próximo jueves en el partido contra el Oviedo (21.30, DAZN) después de la rendición final en el Camp Nou. Habrá que ver si para este choque se encuentra disponible Kylian Mbappé, que se ha convertido en este desenlace de curso en un elemento de distorsión por sus ausencias, la última vía de fuga en una entidad que vive sus peores días en lustros. Ni siquiera Álvaro Arbeloa ocultó al concluir el clásico que desconoce si el delantero volverá a jugar esta temporada.