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Este viernes, a la hora mediterránea de comer, ingresaremos en la primavera mientras el Parlament digiere el debate de las enmiendas a la totalidad de los presupuestos. El punto de inflexión servirá a muchos para espantar un invierno plomizo, de reminiscencias británicas, que parecía encallar el calendario con tanta lluvia. Una sensación de cerrazón permanente, como la vivida hasta la fecha con el serial de las cuentas públicas, todavía sin luz de desenlace. Según la orilla del río que se consulte, el desencuentro presupuestario se explica por los compromisos decrecientes o la insatisfacción impostada. Ciertamente, el salto a la primavera no garantiza presupuestos a Salvador Illa ni plena alegría a Oriol Junqueras, puede que sí traiga un poco más de sol y, con toda seguridad, activará la precampaña de les elecciones municipales de 2027. Sí, de momento, la única cuenta atrás oficial es la de los comicios locales. Y hay experimentos que requieren atención, como el que se cocina en Manresa.
Qué incómoda extrañeza ha desprendido la última gala de los Oscar. El mundo en llamas por capricho de su presidente y ellos haciendo bromas sobre la que había liado Timotheé Chalamet con el ballet. No se trataba de montar una asamblea política, pero la ignorancia deliberada de Hollywood a las consecuencias de las acciones de su país ha llegado a niveles tan escandalosos como para que tuvieran que ser los extranjeros de la fiesta los que señalaran, tímidamente, el elefante en la habitación. Fueron los aliens, por adoptar la jerga legal y deshumanizadora que ha popularizado Donald Trump sobre los migrantes, los que evidenciaron la marcianada de ignorar el dolor de los demás. “No a la guerra y Palestina Libre”, verbalizó escuetamente Javier Bardem al entregar el Oscar a Valor sentimental como mejor película internacional. “Todos los adultos son responsables de todos los niños. No votemos a políticos que no se lo tomen muy en serio”, dijo el director noruego de la película premiada, Joachim Trier, parafraseando a James Baldwin, uno de los autores que mejor ha explorado la estrecha relación entre el racismo y la homofobia de su país. Se podría decir que esos fueron los dos ¿grandes? alegatos políticos de una fiesta empeñada en rascarse la espalda, ajena a lo que estaba sucediendo fuera.
No sé si existen indicios suficientes para abrir una causa contra Julio Iglesias por delitos de trata de personas y agresión sexual, entre otros. De lo que sí estoy seguro, con la seguridad que da la ley en la mano y la obligación de los jueces y fiscales de aplicarla, es que España sí tiene jurisdicción para preguntárselo.
Esta semana una revista que muestra casas de esas que no se pagan con una hipoteca a 30 años ha publicado una imagen también impagable: un váter de porcelana blanca con la tapa forrada con una especie de tapete de raso con volantes. Sobre toda la loza del inodoro, en color rosa, se despliegan los mismos motivos que en el papel de la pared, una especie de toile de Jouy, el estampado favorito de los nobles franceses, que normalmente representa instantes bucólicos de la vida campesina. En este caso, el elemento central es una rosa con nombre propio, la Ronsard, bautizada así en homenaje a un poeta de esos aduladores, tan amigos del dinero como de los versos, que solía amenizar las veladas lúdicas de la gente bien. Cuando uno está en lo más alto de la cúspide social puede cultivar jardines y en ellos flores con características únicas a las que se les puede dar apellido. Explica la usuaria del excusado, la futura duquesa de Alba, que este es para ella “un pequeño refugio neorrococó donde comienza y termina el día, lejos del ritmo frenético que marca su agenda”. Los bienpensantes imaginarán que su jornada empieza y acaba ahí porque suele ser este el mismo espacio donde está el lavabo y el espejo en el que una dama comme il faut se maquilla para ofrecer al mundo su mejor rostro en las horas de frenesí. De hecho, también forma parte del reportaje un tocador sobre el que reposa un frasco del perfume que es la causa última por la que ha dejado que invadan su intimidad de semejante manera: su linaje ahora produce alta perfumería y necesita publicitarla. Marcel Duchamp revolucionó el arte en el siglo XX al desafiar la noción tradicional de belleza al convertir un urinario en una fuente. Quizá sea esta intención iconoclasta la que persigue la familia más noble de España al mostrar su trono al público. O tal vez un genio adulador les asesoró. Qué poético es ver a los que están en la cúspide social y viven en casas de ensueño meterse en jardines.
El tiempo compartido entre padres e hijos es limitado y, más aún, si se descuenta el que se pasa frente a las pantallas y el que se dedica a las tareas cotidianas. A medida que los niños superan la infancia y la adolescencia, esos momentos juntos se reducen cada vez más, según un estudio de la American Time Use Survey (ATUS). En la infancia, pasar tiempo con los progenitores no solo resulta fundamental para la buena crianza, sino que, además, los niños que realizan actividades junto con los padres hombres reciben una recompensa social adicional: son más populares que los que no lo hacen. En el caso de los padres hombres, la relación con los niños se construye menos a través del cuidado y más desde el juego y el ejercicio físico. Por ello, las aficiones comunes adquieren un peso singular en la relación entre ellos.

Cuatro normas básicas: sonrisa amable, nada de mentir, empezar por las plantas de arriba ―los estudios indican que tienden a abrir más― y, ante todo, no enzarzarse en discusiones. Una treintena de personas escucha las instrucciones. Alguna toma notas, otros se miran y asienten. Hay nervios, van a hacer algo que no siempre es bienvenido y suele irritar. Son militantes, concejales y diputados de Más Madrid de diferentes zonas de la ciudad y se han reunido un sábado a las diez de la mañana frente al parque de Peñuelas, en el distrito de Arganzuela, para pasar las próximas tres horas tocando timbres y preguntando a los vecinos qué harían si fuesen alcaldes. Es lo que se conoce en inglés como canvassing, una práctica muy popular en Estados Unidos ―fue una de las grandes bazas del demócrata Zohran Mamdani para hacerse con la alcaldía de Nueva York―, Reino Unido y en las últimas campañas de partidos de izquierdas en Portugal o Alemania. Ahora es también la apuesta estrella de la oposición madrileña para afianzar voto progresista y, sobre todo, activar a quienes no acudieron a las urnas en las elecciones de 2023. EL PAÍS sigue a cuatro de estos voluntarios durante el segundo puerta a puerta organizado por el partido en la capital.




El esfuerzo fiscal de los españoles alcanza su punto máximo en torno a los 50 años de edad. Esa fase del ciclo vital suele vincularse con el momento álgido de la trayectoria profesional y con los niveles más elevados de ingresos laborales, por lo que los principales impuestos ligados al trabajo, como el IRPF y las cotizaciones sociales, se disparan. Este pico no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de un patrón más amplio que describe cómo se generan y redistribuyen la totalidad de los recursos económicos a lo largo de la vida.
El Gobierno quiere retomar las negociaciones con los sindicatos para intentar acelerar la implantación de la jornada laboral de 35 horas semanales en la Administración General del Estado (AGE), con el objetivo de que esta se apruebe definitivamente ya este mes de marzo (la jornada actual es de 37,5 horas). Para ello, y tras el paréntesis negociador impuesto por las elecciones en Castilla y León, los responsables de Función Pública han convocado a los sindicatos (CC OO, UGT, CISF, ELA y CIG) a dos nuevas reuniones de la comisión permanente de la mesa general de negociación de la Administración General del Estado, de carácter técnico, para terminar de negociar las condiciones y los colectivos a los que se aplicará esta reducción de la jornada. Los encuentros se celebrarán los próximos 23 y 25 de marzo, antes de que se convoque la mesa general de la AGE, a final de mes, que será el órgano encargado de llevar a cabo la aprobación definitiva del nuevo horario para los empleados públicos estatales, según fuentes conocedoras de estas reuniones.
Las palabras tras la puja del jueves de Julien Pradels, presidente de la casa de subastas Christie’s para el continente americano, lo dicen todo: “Lote tras lote, sentíamos que estábamos haciendo historia”. El calificativo no parece exagerado, y no solo por el monto recaudado —84,1 millones de dólares (73,2 millones de euros, un 373% por encima de lo previsto) en 44 lotes— o los récords de precios batidos —23 en total, entre ellos, cinco de las guitarras más caras de la historia—. El listado de artículos subastado entre el día 3 de marzo y este martes en Nueva York difícilmente deja indiferente a cualquier aficionado a la música y, sobre todo, a los seguidores de los Beatles: desde el piano vertical de 1873 con el que John Lennon compuso su parte de A Day in the Life o Lucy in the Sky with Diamonds (2,82 millones) o el parche del bombo que tocó Ringo Starr en aquel legendario show de Ed Sullivan el 9 de febrero de 1964 (2,5 millones).

El cine ha sido siempre el mejor aliado del periodismo. Las grandes investigaciones exclusivas, como el caso Watergate desvelado por The Washington Post o los abusos a menores de la iglesia católica sacados a la luz por The Boston Globe, adquirieron categoría de leyenda cuando fueron contadas en pantalla, en dos películas memorables y premiadas como Todos los hombres del presidente y Spotlight.
