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Miles de inquilinos han solicitado en las últimas semanas la prórroga de su contrato de alquiler. Algunos, porque creían que su propietario no se lo renovaría. Otros, como los del número 37 de la calle de Riereta de Barcelona, porque ya han recibido un burofax de su casero para que abandonen su piso. Los sindicatos en defensa del colectivo han intensificado en las últimas 72 horas su presión sobre el PP y Junts per Catalunya para convencerles de que convaliden este martes en el Congreso el decreto ley que busca evitar que dos millones de inquilinos deban renegociar sus contratos cuando el contexto internacional empieza a perfilar otra ola de escalada de precios. Sin embargo, Junts ya anunció este lunes que no dará su brazo a torcer y tumbará la norma.


Cuando la escritora y filóloga aragonesa Irene Vallejo (Zaragoza, 47 años) echó a cabalgar por los caminos de Grecia a misteriosos grupos de hombres en busca de libros para la Biblioteca de Alejandría en las primeras líneas de El infinito en un junco, poco imaginaba que unos años después ella misma presentaría su obra en la moderna heredera de aquel mítico enclave de la Antigüedad clásica. “Para mí es la culminación de más de seis años de ruta literaria por el mundo”, desliza, “y tengo la sensación de cerrar un hermoso círculo allí donde todo empezó”.


En la planta 22 de uno de los rascacielos construidos en torno al Brooklyn Academy of Music, en Fort Greene, se encuentra el apartamento con vistas al que se ha mudado el escritor Hal Ebbott (Boston, 38 años) con su perra. Cuenta que es vecino de este barrio neoyorquino desde hace años y que hoy ha escondido las cajas que aún le quedaban por vaciar. Sobre la mesa hay un poemario de Sharon Olds (“me gusta leer poesía por la mañana, y me encanta Olds”) y los frontales de los armarios de su cocina, incorporada al salón, parecen hacer las veces de cuaderno improvisado con frases anotadas. Elegante, amable y escueto, como el espacio que habita, el autor de Entre amigos trata de esquivar con educación cualquier referencia a los detalles de su biografía, francamente sucinta en la contracubierta de su libro. “El trabajo es independiente. Ese tipo de detalles puede interferir con la idea que un lector se haga de la novela”, zanja y añade que aunque de niño pensó en ser abogado y ha dado clases en algún instituto, ha sido en la escritura donde ha encontrado su pasión y vocación algo tardía.


En la primera escena de La risa y la navaja, un policía fronterizo apostado en una desértica carretera que da entrada a Guinea-Bisáu pide un libro al protagonista del largometraje para dejarle pasar. Ese momento surrealista anuncia que el último largometraje del director portugués Pedro Pinho va a cuestionar esa mirada sesgada e inundada de clichés que se reserva a África.

A veces, los llamamientos de Diego Pablo Simeone a la hinchada del Atlético ante una gran cita contienen una carga que delata el momento por el que pasan sus futbolistas. Su última invocación tuvo un punto de solicitud de auxilio y hasta de súplica. “Necesitamos a nuestra gente que más que nunca”, advirtió el sábado después de que su equipo sumara ante el Athletic (3-2) una victoria tan necesaria para asegurar la participación en la próxima Liga de Campeones como para levantar el ánimo de un plantel muy golpeado por la final de Copa perdida.
Hace poco menos de un año, Vincent Kompany, el entrenador del Bayern, acudió a la idílica localidad de Bad Wiessee envalentonado por la autoridad que le confería haber ganado la Bundesliga. Ahí, en una mansión junto al lago, le esperaba el oráculo en forma de presidente de honor del Bayern, el honorable Uli Hoeness.
No es el Masters de Madrid un territorio sencillo y plácido para los tenistas. La tierra batida de la Caja Mágica es el torneo más atípico de los que se disputan sobre arcilla debido a la altitud de la ciudad —unos 650 metros sobre el nivel del mar—, lo que hace que la bola sea más difícil de controlar y salga disparada cada vez que impacta contra la raqueta. El rey de la arena, Rafael Nadal, que levantó en 14 ocasiones Roland Garros, en 11 Montecarlo y en 10 Roma, tan solo pudo coronarse cinco veces en la Manolo Santana, un estadio que lo arropaba como si fuera su propia casa. La volatilidad de los campeones en las instalaciones del barrio de San Fermín es excepcional: en la última década tan solo Carlos Alcaraz (2022 y 2023) y Simona Halep (2016 y 2017) consiguieron defender y repetir título. En toda la historia del evento—el cuadro masculino arrancó en 2002 y en 2009 lo hizo el femenino—, solo otros dos tenistas lo lograron: el balear en 2013 y 2014 y Serena Williams en 2012 y 2013.
¿Quién se atrevería a adivinar que tras décadas de horror se iba a topar con algo tan puro, libre y sereno a la vez? Entre las montañas más remotas de los Balcanes, el parque nacional de Sutjeska respira una calma que no entiende de estaciones ni de nostalgias. Al sur de Bosnia y Herzegovina, casi en la frontera con Montenegro, a este territorio de valles profundos, bosques centenarios y cumbres que rozan el cielo se le conoce como “el pulmón del país”. Y no solo por su aire limpio: también por la fuerza vital que emana de un escenario donde la naturaleza ha resistido a guerras, dictaduras y olvidos.

Cinco esculturas clásicas reciben a la entrada. A su lado una televisión, donde cualquiera puede sentarse, colocarse unos cascos y disfrutar de una pieza artística. Más allá, carteles de actividades culturales y jornadas. La primera puerta del pasillo da acceso a la exposición Grafito es casa, realizada por decenas de estudiantes, ejemplo del potencial que alberga la Escuela de Arte y Superior de Diseño San Telmo de Málaga. En su fachada, un vinilo de color morado recuerda que este centro público de formación artística acaba de cumplir 175 años. Aniversario que ha llegado cargado de actos y que sirve para subrayar que el papel que tuvo en la construcción cultural y artística malagueña en sus inicios se mantiene vigente adaptado a los nuevos tiempos.




Dos de mis mejores amigos tienen obras literarias radicalmente opuestas en todo, con un solo y curioso punto en común: a los dos en su juventud la lectura de Galdós les marcó, dejándoles una fértil huella.