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Y 50 años después, El PAÍS saltó de las páginas a la calle. Los redactores, los directivos, los corresponsales, los fotógrafos, los dibujantes, los columnistas; las historias, los errores, los aciertos, las casualidades, los desafíos; todos y todo lo que hace posible que el mundo entero quepa cada día en un puñado de páginas o en un pantallazo de móvil se ha reunido hoy en un solo espacio para explicar a los verdaderos protagonistas de esto-los lectores- cómo se hace y cómo se he hecho su periódico durante medio siglo. Los periodistas, algo esquizofrénicos, son amigos de hablar de todo, incluso sin tener mucha idea, excepto de una cosa: de sí mismos. Pero, por una vez, los periodistas de El PAÍS se han comprometido a ponerse delante de la cámara o del público, de subirse a un escenario y contar a los demás la parte más humana y muchas veces más desconocida de su trabajo. Es el mundo al revés. Ocurrió -y ocurrirá hasta el domingo- en las viejas naves del Matadero de Madrid, en el barrio de Legazpi. Vengan a verlo.



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha resucitado este viernes una práctica que remite a otra era en Washington: la era —que, si bien parece lejana, transcurrió hace solo un año— en la que ponía patas arriba el comercio global a golpe de mensaje en su red social, Truth. Esta vez ha acudido a esa plataforma para anunciar, en lo que supone una nueva escalada en su guerra económica global, que, “dado que la Unión Europea no está cumpliendo” con el acuerdo comercial entre ambos socios, Washington aumentará “la próxima semana los aranceles aplicados a los automóviles y camiones que se exporten a los Estados Unidos”.
De una lucha armada para derrocar a la dictadura familiar de los Somoza a la resistencia a través de las palabras desde el exilio para combatir a sus antiguos compañeros de lucha. La conversación entre los escritores nicaragüenses Gioconda Belli y Sergio Ramírez y el exdirector de EL PAÍS Jesús Ceberio en la mesa La palabra frente al poder en el festival por el 50 aniversario del periódico ha tenido este viernes el tono de una charla de viejos amigos. Todos han pasado del recuerdo de los años de la esperanza tras el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua al análisis de la situación actual del país centroamericano, al que ven como una nación olvidada en la agenda mediática, e incluso por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Malas noticias para Donald Trump, el presidente estadounidense, que este viernes ha descartado la nueva propuesta de paz de Teherán y ha abierto la puerta a que el conflicto vuelva a intensificarse. Su guerra contra Irán, muy impopular desde el estallido hace dos meses, ya es ahora tan tóxica como las de Irak en su peor momento, en 2006, o de Vietnam en los años setenta. Así lo indican las encuestas cuando este viernes se cumplen 60 días desde que, el 2 de marzo, el Gobierno republicano informó al Congreso formalmente del inicio de las hostilidades el 28 de febrero.
Saif Abukeshek, el español retenido por Israel tras asaltar 22 barcos de la flotilla con ayuda a Gaza, no tenía intención de llegar a Gaza con la Global Sumud Flotilla. Iba en un barco observador y como hizo el año pasado, cuando desempeñó funciones logísticas en puertos de Túnez, Sicilia y Creta, preveía tomar todas las cautelas y evitar aproximarse a aguas israelíes, consciente del peligro que acarreaba su origen palestino: nació en el campo de refugiados de Askar, en Nablús. El asalto de las fuerzas militares israelíes cerca de la costa griega, pero en aguas internacionales, fue toda una “sorpresa”, según explica su esposa Salli Issa en una llamada telefónica con EL PAÍS. “Se trata de una actividad legal que realiza una organización civil, no tiene ningún sentido lo que ha pasado”, reivindica sobre la ilegalidad con la que ha actuado el Ejército de Israel.

El periodismo es rigor, información, contraste de fuentes, contexto. Es verificar, es explicar; es poner luz donde hay sombra. Todo eso es cierto y a ese ministerio muchos consagran la vida pero, que no les engañen, el periodismo también es jarana. “Esto es como en la tertulia del Gijón, pero aquí sí que hay un nivelazo”, bromeaba en la tarde de este viernes el escritor y periodista Manuel Vicent en Matadero Madrid, lugar en que EL PAÍS celebra durante este fin de semana largo un Festival por sus 50 años de historia. Pasaba en un acto muy especial: una loa, una semblanza, un homenaje a las tertulias del mítico Café Gijón, fragua de intelectuales, juez de reputaciones y mentidero literario y periodístico del Madrid de la memoria.