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Los médicos que atendían a Mila Magnani (26 años, Ciudad de México) le decían que era imposible que tuviera síndrome de ovario poliquístico (SOP) porque era delgada. “Me explicaban que alguien con SOP debía tener sobrepeso y verse mal”, recuerda. Ni la fatiga, ni el acné, ni el vello visible en su cara o el retraso constante de su periodo encendieron las alertas necesarias para que alguien sospechara que tenía esta afección hormonal que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a una de cada siete mujeres, aunque se estima que el 70% de las que lo padecen no ha recibido un diagnóstico correcto. Magnani fue de las primeras personas en hablar al respecto en internet y “sin querer”, dice, se convirtió en un referente para miles de mujeres que se identificaron con su contenido. Hoy cuenta con más de medio millón de seguidores en TikTok y cerca de 200.000 en Instagram.
El plan de financiación más ambicioso de la historia de la Unión Europea, concebido para paliar los efectos de la pandemia, llega a su fin este 2026. ¿En qué se ha gastado el Ayuntamiento de Madrid lo recibido en los últimos cinco años? Diez iniciativas concentran el 71% de toda la inversión, desde la renovación de la flota de autobuses al Campus del Videojuego o la peatonalización de calles, como se desprende de los datos que el Consistorio ha difundido en el portal de datos abiertos. Gran parte del presupuesto (el 61% de los 218 millones ya justificados) ha ido a mejoras en la ciudad en general y el resto a distritos concretos. Entre ellos, Salamanca, el segundo más rico de la capital, es el que más dinero ha recibido de los fondos, con 26 millones de euros en proyectos ejecutados desde 2020. Le siguen Carabanchel y Tetuán, con alrededor de 23 millones cada uno. A continuación, EL PAÍS analiza en qué, dónde y cuándo se ha empleado el capital comunitario.
El Gobierno rumano trata de apaciguar los temores que ha despertado entre la ciudadanía la autorización que dio a EE UU para desplegar aviones y tropas en su territorio para maniobras defensivas en medio de la guerra contra Irán. La inquietud se ha acrecentado luego de que Teherán amenazara al país con “consecuencias políticas y legales en el futuro” por participar de lo que consideran “una agresión militar“ y de que el expresidente Traian Basescu advirtiera en redes sociales de un posible riesgo de ataques. El ministro de Defensa, Radu Miruta, ha insistido este lunes en que no tienen información de que la República Islámica piense en atacarlos.
Poner de acuerdo a los 27 países de la Unión siempre ha sido un reto para las instituciones europeas, lo que ha llevado a menudo a dilatar los tiempos para impulsar cualquier legislación. MiCA, la ley sobre criptoactivos, tardó años en gestarse y entró en vigor el 30 de diciembre de 2024. Pero poco más de un año después, ya se busca revisar la normativa o, al menos, aclarar algunos aspectos del texto. La Comisión Europea propuso en diciembre centralizar la supervisión de las empresas cripto en manos de la ESMA, el coordinador europeo, quitando de facto la competencia a los vigilantes nacionales. Pero no todos están de acuerdo: algunos se oponen totalmente a esta posibilidad, otros consideran que solo debería vigilar a las entidades significativas.
La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio, con la guerra en Irán como telón de fondo, ha vuelto a sacudir los cimientos de la economía global. Al igual que ya ocurrió con la invasión rusa de Ucrania, estos conflictos actúan como dolorosos recordatorios de una realidad que siempre se nos olvida cuando la geopolítica dormita: que la debilidad estructural y la vulnerabilidad que supone depender de los combustibles fósiles golpea nuestros bolsillos de forma periódica.
Quizá lo más divertido del secuestro de Quini, si hay algo que pueda ser divertido en un secuestro, es que los pobres tres diablos que lo secuestraron fueron a elegir en un país tan polarizado al jugador de fútbol que más cariño reunía en todas las aficiones, alguien de quien nadie decía una mala palabra dentro y fuera del campo; un currante del gol procedente de un club modesto, el Sporting de Gijón, que se convirtió en el Barça en el máximo goleador de la Liga. Ni los madridistas le podían poner un pero a aquel goleador fino y humilde; si hoy secuestran a cualquier estrella, no faltarían mentecatos matizando la acción criminal por anteponer los colores.



Un “juego de espejos” en el que nada es lo que parece, donde la imagen descarnada de la muerte puede esconder un mensaje de esperanza, o en el que el retrato de un santo que sufre un cruento martirio (con el cuerpo terriblemente desollado) te mira con el más sereno de los rostros. La tétrica representación de la muerte durante siglos pudo no tener como fin principal asustar, disgustar, desagradar… sino todo lo contrario. Este es el principal hallazgo del trabajo de investigación España macabra. La cultura de la muerte entre el Medievo y la Modernidad (Desperta Ferro, 2026), Gorka López de Munain y Miriam Beltrán Valiente, una especie de catálogo de obras de arte que sirvieron a nuestros antepasados para enfrentarse a una época de profunda desesperanza, gobernada por constantes guerras, pestes y hambrunas. De ahí que este compendio de pinturas, esculturas o grabados —piensan los autores— pueda volver a ser de ayuda en la actualidad, observando las similitudes de aquel tiempo lejano con un más que convulso presente. “Todos los momentos en los que hay síntomas de agotamiento generalizado son buenos para un cambio de mentalidad”, opinan.
Como vivimos un momento en el que cualquier anécdota puede provocar una guerra cultural, el estreno de dos propuestas cinematográficas esperadísimas no iba a ser ajeno a la polémica. Y más cuando las películas son taquilleras y supuestamente opuestas, aunque las dos tienen muchos puntos en común: al frente están dos nombres capaces de llevar masas a los cines, Santiago Segura y Pedro Almodóvar, que a su vez son dos personas a las que se escucha cuando hablan porque no suelen dar puntada sin hilo.
Sin entrenamientos, rutinas ni dietas estrictas, la vida le sonríe a Peter Sagan (Zilina, Eslovaquia; 36 años). “Tengo que viajar mucho por mis patrocinadores”, más de media docena, revela en italiano, “pero el estrés y las expectativas de los resultados han desaparecido por completo”. Tampoco hay rastro de la arritmia cardiaca que le obligó a parar en 2024. Perdura, eso sí, el recuerdo de un ciclista legendario, retirado con 121 victorias y tres maillots arcoíris consecutivos, precursor, en esencia, de la actual generación de ciclistas extraordinarios. Diez años hace, justo diez, que el eslovaco ganó en Flandes su primer monumento. Coincide el aniversario con la última venida de Tadej Pogacar, quien busca este domingo ante Van der Poel y Evenepoel su tercer triunfo en De Ronde (a partir de las 10.20; Eurosport).
La Comunidad Internacional Bahaí (BIC) libra una batalla contra el reloj para salvar la vida a Peyvand Naeimi, un joven iraní de 30 años que, según denuncian, ha sufrido al menos dos simulacros de ejecución y toda clase de torturas en un centro de detención de la Guardia Revolucionaria Islámica. El joven bahaí fue capturado el 8 de enero, en el marco de las protestas contra el régimen que fueron duramente reprimidas. Simin Fahandej, representante de la Comunidad Internacional Bahaí ante Naciones Unidas en Ginebra alerta, en una llamada con EL PAÍS, de que Naeimi “corre el peligro de ser ejecutado en cualquier momento”. Eurodiputados, la delegación de EE UU en la ONU y hasta celebridades han exigido la liberación del joven que trabaja como adiestrador canino.