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Posiblemente la tablet sea el mejor invento desde la invención de la penicilina. Creo que podría acostumbrarme a vivir sin un móvil conectado a Internet, pero ni hablar de renunciar a esa pantalla gigante que muestra mis correos electrónicos, la prensa, los libros y las series subtituladas al tamaño que agradecen unos ojos bastante machacados. Por esta razón me saltaron todas las alarmas solidarias el pasado jueves cuando descubrí en X a un usuario, @jose_arcas, que trataba de desesperadamente de recuperar el iPad que había olvidado en un tren: “Hola, @Renfe, me dejé el iPad en un AVE hace dos días y lleva desde entonces viajando por España. No puedo reclamarlo como objeto perdido desde la web de ADIF porque no figura como encontrado. Tengo los detalles del tren en el que va, podéis avisar a la tripulación?”, interpelaba el desdichado a la compañía ferroviaria.
Hay algo profundamente roto en una sociedad que empieza a aceptar como una noticia más la muerte de criaturas tratadas como daño colateral en guerras y conflictos armados que castigan a la población civil y desgarran de forma especialmente cruel la vida de niños, niñas y adolescentes. La infancia encarna lo más frágil, valioso y digno de protección de la vida humana. No decide las guerras, no entiende de odio, codicia ni poder. Y, sin embargo, recibe su golpe más cruel. Quizá la derrota moral de nuestro tiempo no sea solo la violencia, sino la costumbre de que la pérdida de la infancia deje de interpelarnos y de que su muerte se diluya en cifras y termine confundida con el ruido de fondo del mundo. Erich Fromm decía que la libertad solo tiene sentido cuando se pone del lado de la vida. Todo lo que se aparta de ahí como la fascinación por la fuerza, la indiferencia ante el sufrimiento o el desprecio por la fragilidad es deshumanización. Como sociedad, como humanidad, no deberíamos permitirnos aceptar como normal lo intolerable. Cuidar y proteger a la infancia no es una cuestión ideológica, sino el deber moral más básico de cualquier civilización.
La Audiencia Nacional ha liberado en las últimas semanas a 24 personas imputadas por su supuesta participación en una macrorred de narcotráfico. La razón aducida es una reciente sentencia del Tribunal Constitucional, dictada el pasado 23 de febrero, que reajusta su doctrina y obliga a los jueces a proporcionar información más detallada a los detenidos que son enviados a prisión provisional en causas bajo secreto de sumario.

En el despacho de María Eugenia Prendes hay silencio y mucho orden. Lo segundo tiene que ver con recolocar un espacio que ocupa desde mayo del pasado año, cuando fue nombrada fiscal de sala de Violencia contra la Mujer, y con la mudanza que llegará en pocos meses, a una nueva sede de la Fiscalía General del Estado. Prendes (Oviedo, 65 años) entró en la carrera fiscal en 1988. Primer destino: Sevilla. Estuvo allí dos años antes de pasar a San Sebastián, donde se especializó en justicia juvenil y de menores. Y en el 97 volvió a casa, a Asturias. En 2012 fue designada fiscal delegada de violencia en la autonomía y ahí trabajó hasta julio de 2024, cuando tomó posesión como fiscal superior de Asturias.



Dos fondos de inversión están a punto de cerrar un negocio redondo con los pisos que un día pertenecieron a los madrileños. Son dos de los mayores caseros privados de Madrid, Fidere y Nestar, que compraron 2.490 viviendas públicas al Ayuntamiento de la capital cuando el mercado tocó fondo durante el resacón del ladrillo. Dieciséis años después esas dos empresas se preparan para venderlos muchísimo más caros, en un momento de desenfreno inmobiliario. Los anuncios han llegado a Idealista con precios inalcanzables para muchos madrileños, como un piso en Sanchinarro de tres habitaciones por 649.000 euros.



La obra de Banksy se ha construido sobre la crítica política y social de sus dibujos con plantilla y el misterio que ha rodeado su verdadera identidad. En distintos momentos de la historia reciente, medios e investigadores han dedicado todos sus esfuerzos a tratar de desvelar quién es la persona o el colectivo que se oculta detrás de todas las máscaras y sombras sobre las que se ha escondido uno de los representantes más importantes del arte actual. Ahora, un reciente informe de Reuters ha roto el misterio al certificar que Robin Gunningham es el nombre real del creador. Se trata del mismo hombre al que se había identificado ya en 2008, la diferencia es que su entorno ni confirma ni desmiente esta reconfirmación, la clave que otorga a esta investigación una autoridad hasta entonces desestimada por quienes hacían de portavoces de Banksy.
Quizá recordéis la escena de Minority Report en la que Tom Cruise manipulaba enormes pantallas transparentes moviendo las manos con unos guantes especiales. Cuando la película se estrenó en 2002, aquella interfaz parecía un ejercicio de imaginación pura, una forma vistosa de representar cómo sería la tecnología dentro de décadas. Sin embargo, poco más de veinte años después, el control por gestos, las pantallas táctiles avanzadas o la realidad aumentada son tecnologías plenamente desarrolladas. Algo parecido ocurrió con las videollamadas que asombraban en Blade Runner en 1982, o con la inteligencia artificial capaz de mantener conversaciones naturales que Tony Stark utilizaba en Iron Man en 2008. Escenas que entonces pertenecían al terreno de la ciencia ficción hoy resultan sorprendentemente familiares. Y no es casualidad: en la actualidad, el mercado está empezando a llenarse de dispositivos que parecen sacados del cine futurista, pero que ya se pueden comprar —o estarán disponibles muy pronto— y empiezan a formar parte de nuestra vida cotidiana. Estos son algunos de los más sorprendentes.
Cuando el 7 de marzo de 2025, Éric Berton, presidente de la Universidad Aix-Marsella (AMU), lanzó la iniciativa Safe Place for Science (Lugar seguro para la ciencia), lo hizo con una idea clara en mente: crear un refugio científico para los investigadores que buscaban una salida de Estados Unidos ante los recortes y restricciones de la Administración Trump. La agresividad de las medidas impuestas hasta entonces a los compañeros de Berton en los laboratorios y las aulas estadounidenses bastó como advertencia de lo que estaba por venir. Lo inesperado, sin embargo, fue el éxito que tuvo su idea.
La masiva regularización de migrantes anunciada por el Gobierno agota sus días para iniciar los trámites administrativos. El último borrador del decreto, al que ha tenido acceso este periódico, anuncia la apertura de ventanillas en las oficinas de Correos y de la Seguridad Social para recibir las solicitudes de permisos de residencia y trabajo de más de medio millón de personas que hoy se encuentran en situación irregular en España. Algunas fuentes calculan que podrían acercarse al millón. El Ejecutivo se ha dado un plazo de tres meses para resolver cada petición desde el día en que sea admitida a trámite. El decreto que regula las nuevas condiciones para obtener ciertos derechos por arraigo en el país tiene que pasar por el Consejo de Estado y volver al de Ministros para su aprobación definitiva.