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Cuando terminó el entrenamiento del Barcelona, el último antes de recibir este miércoles al Newcastle en el duelo de vuelta de los octavos de final de la Champions (18:45, Movistar; 1-1 en la ida), Joan Laporta se presentó en el campo Tito Vilanova. Según uno de los presentes, el presidente arengó a la plantilla, abrazó a cada jugador e incluso se animó a versionar el baile con el que celebró su victoria en las elecciones del pasado domingo. “Nos ha venido a visitar y le hemos dado la enhorabuena. Nos recordó que seamos nosotros mismos y que estamos a un nivel espectacular”, contó minutos después Pau Cubarsí en la sala de prensa. No era la primera vez que los jugadores de Hansi Flick mostraban su complicidad con el presidente: el día de los comicios, un grupo de futbolistas, entre ellos el central, se abrazó y cantó con Laporta tras votar. “Cada uno tiene la libertad de expresarse como desee”, subrayó el catalán.
Los silencios reinan cuando Jan Oblak, Juan Musso y el tercer guardameta, el canterano Salvi Esquivel, se quedan a solas en el Cerro del Espino con Pablo Vercellone, el preparador de porteros desde que Diego Pablo Simeone se hizo cargo del Atlético de Madrid en diciembre de 2011. Oblak habla poco, Musso menos y Esquivel, como novato, escucha, mira y calla. La lesión muscular de Oblak ha provocado que esta noche en el Tottenham Stadium (21.00, Movistar+ Liga de Campeones), el meta argentino pase su segunda gran prueba después de aprobar con nota en la vuelta de las semifinales de Copa ante el Barcelona en el Camp Nou (3-0). Musso (31 años) encajó tres goles, pero algunas de sus intervenciones impidieron que el conjunto de Hansi Flick culminara la proeza de igualar o superar el 4-0 de la ida.
Yulimar Rojas, que ya ha cumplido 30 años, es una diosa joven que salta y que vuela por encima de las dificultades y los problemas, y afirma, feroz: “Soy puro fuego”.
Egipto es un país maravilloso que hay que ver una vez en la vida. Sus yacimientos arqueológicos superan, en mi opinión, a los de cualquier otro lugar del mundo. Está habitado, además, por gente muy amable y hospitalaria. Pero, por desgracia, tanto turismo masivo ha hecho que todo el que se arrima a un turista, tenga el oficio que tenga, parezca tener como objetivo sacarle el dinero como sea. Así que, probablemente, vas a acabar quemado.
Cada semana, en apenas 30 minutos, los cineastas Dylan Redford y Harrison Fishman condensan en la serie documental Vecinos (en HBO Max) dos pequeños diarios de guerra. Son batallas de barrio que muestran, en varios rincones de Estados Unidos, situaciones (y personas) a menudo delirantes. A veces, el conflicto nace por un minúsculo trozo de césped o por una valla. O por algo todavía más pequeño, como el speedo de color amarillo fosforescente con el que un jubilado desea entrenar al aire libre. La disputa escala rápido y pronto aparecen armas de fuego, cámaras de seguridad y ciberacoso para protegerse y atacarse entre ellos.
Si te preocupa que alguien pueda acceder a tus datos personales cuando navegas por internet, conviene que tengas clara una idea fundamental: ningún navegador te ofrece anonimato total por sí solo. Dicho esto, sí existen algunos ajustes que puedes activar para mejorar de forma significativa tu privacidad. A continuación, repasamos los más relevantes en los navegadores más populares.
El cambio climático provocará un aumento sustancial en la frecuencia e intensidad de los eventos extremos vinculados a la meteorología. Un tipo de eventos que se suma a otros no meteorológicos como son las pandemias, terremotos y erupciones volcánicas. La inclusión de un nuevo fondo climático en la propuesta de reforma de la financiación autonómica debería servir de acicate para intensificar el debate público sobre un desafío que preocupa cada vez más en todas partes. El reciente libro Decentralized Governance and Climate Change, coordinado por Jorge Martínez-Vázquez, Paul Smoke y Sendar Yilmaz, da fe de ello y ofrece una referencia muy oportuna sobre cómo los gobiernos subcentrales deben reposicionarse y lo que están haciendo en el resto del mundo.

Cuando Nat Simons decidió cantar en castellano, muchos de sus seguidores pensaron que se metía un disparo en el pie. Aquel momento se consolidó en 2021 con el disco Felina y mostró a una artista inquieta a la búsqueda de un nuevo espacio musical distinto al que se le conocía, esto es, el perfil de songwriter de exclusivo traje de Americana. Cantaba en inglés -y muy bien-, componía en inglés, grababa en Nashville y su estética iba como un guante al concepto de vaquera de altas botas capaz de romperte el corazón con un medio tiempo como salido del algún lugar de la ruta 66. Pero ella, fiel a sí misma, tomó otro camino.


En estos tiempos convulsos y confusos, con un descerebrado en el despacho oval y un asesino en Jerusalén, se agradece el contemplar una serie amable, o por lo menos no excesivamente agresiva. Es el caso de la británica Riot Women, la producción de la BBC One en la que un selecto grupo de damas de mediana edad deciden formar un grupo de rock and roll con el que pasar el rato y, además, reírse de ellas mismas y de esa edad complicada en la que la menopausia parece centrar toda la atención de lo desconocido.