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En el póquer, una mano de dobles parejas se aprecia por su valor equilibrado y su importancia estratégica. En el juego de la canción popular, la apuesta de dobles parejas que forman ocasionalmente Roberto Fonseca y Vincent Segal, y Refree y Maria Mazzotta da intensidad y emoción a una notable partida musical. No busquen en Nuit parisienne à la Havana al Fonseca percusivo que extrae de la cubanía toda su vibración y la lleva a esa zona liminal en la que se encuentra con otras manifestaciones rotundas de la negritud. Tampoco piensen en el cello de Segal como un instrumento de querencias africanas, en la línea de sus grabaciones con Ballaké Sissoko, por ejemplo. Fonseca y Segal dejan clara la intención de este álbum ya en el título: es una noche parisina en La Habana, no una velada habanera en París. Sí, en Soul Kiss el piano, arropado por el clasicismo del cello, construye una mezcla de danzón, bolero y tango, y una sutil atmósfera cubana se respira en la pieza que titula el álbum, enredada con acentos de un club de jazz y unas cuerdas nostálgicas.


El director y guionista zaragozano Nacho G. Velilla tenía 12 años cuando secuestraron a Quini. El 1 de marzo de 1981, Enrique de Castro González, Quini, era el pichichi de la Liga. Tras un partido en el Camp Nou, el delantero del F.C. Barcelona fue raptado a punta de pistola. Sus secuestradores pidieron 100 millones de pesetas (600.000 euros) a cambio de su liberación. “Fue una conmoción en toda España. Todo el mundo pensaba que había sido ETA o el GRAPO”, recuerda ahora Velilla. Pero no. A Quini lo secuestraron tres mecánicos en paro de Zaragoza que pensaron que así podrían obtener dinero rápido y fácil. Sin embargo, no resultó ni tan rápido como pensaban ni, mucho menos, tan fácil.




Con 326.000 seguidores en su cuenta de TikTok y 178.000 en su Instagram, Daniel López Ortega (Madrid, 36 años) es probablemente el docente de Educación Infantil más popular del momento en España gracias a su intensa —y llena de humor— actividad en redes sociales. Lo que comenzó en pandemia para acompañar a las familias cuando tenían que pasar tanto tiempo en casa con sus hijos pequeños se convirtió en lo que él mismo denomina una “comunidad muy sólida y participativa” que le ha ido dando pie a convertirse también en escritor de cuentos infantiles (¡(No) quiero ir al cole!; Molino, 2023) y libros para adultos sobre la educación infantil como Hasta el error es divertido (Plataforma Editorial, 2024).
De golpe, un hombre visiblemente nervioso interrumpe una conversación en un solar asfaltado a las afueras de Beirut. “¡Mira lo que nos ha pasado!”, dice señalando a la tienda de campaña de la que proviene. Con la barba y el pelo adecentados aunque con el rostro marcado por el agotamiento, narra en un intenso monólogo la sucesión de golpes que le han dejado junto a su familia al raso, sin acceso a un baño y reutilizando el agua de un cubo para mantenerse limpios. “Yo tenía una casa, un trabajo y una vida normal. ¿Qué he hecho yo para acabar en la calle?”, se pregunta angustiado, rodeado de centenares de familias en la misma situación.



La de este viernes empezó siendo una de las jornadas más críticas para el Gobierno de coalición esta legislatura, con el plante inédito de los ministros de Sumar antes del Consejo de Ministros que debía aprobar el decreto de medidas para paliar los efectos de la guerra en Oriente Próximo. Sumar reclamaba al PSOE desde mediados de octubre una prórroga de los contratos de alquiler que vencían entre finales de 2025 y este 2026, firmados hace cinco años con precios mucho más bajos que los de ahora. El órdago, esta vez, funcionó, y tras más de dos horas de negociaciones en una sala de La Moncloa entre el propio presidente, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta Yolanda Díaz, con la incorporación a las conversaciones más tarde de la número dos del Ejecutivo, María Jesús Montero, y del resto de ministros de Sumar, se acordó la aprobación de la congelación de los alquileres y fijar el tope a las actualizaciones en el 2%, blindando esa subida ante una posible escalada de la inflación. La victoria, reconocen en la formación, les refuerza ante los suyos en un momento muy difícil, cuando acusan el desgaste tras meses orillados en el Gobierno, buscan un nuevo liderazgo y transitan un ciclo electoral complejo.
La nueva serie de Star Trek está protagonizada por jóvenes. No hay demasiadas batallas espaciales ni planetas por descubrir. Hay, en cambio, romance adolescente e incomprensión vital. Justo 60 años después de su primer episodio, quizás este no sea el Star Trek de tus padres (ni de tus abuelos). Pero eso no hace a la decimotercera serie de su historia peor.
Dani Rodrik es una rareza: es un gran economista dotado con un colmillo político muy afilado. No habla solamente de economía; ni siquiera principalmente de economía a poco que se le dé carrete. No rehúye una sola polémica, ni siquiera con su propio oficio. Es dueño de un apetito voraz por meterse de lleno en el debate público. Y tiene habilidad para dar en el blanco: se anticipó a uno de los desafíos de estos tiempos, y ya al inicio de la Gran Crisis advirtió de los riesgos de la globalización excesiva, se preguntó si esa combinación malsana de adoración por el libre comercio desregulado y macrocefalia del sistema financiero iba a debilitar la democracia. Acertó: ahora mismo estamos en plena recesión democrática. Su tesis es que la variedad de capitalismo que se ha impuesto genera una desigualdad rampante; esa desigualdad ha acabado trayendo malestar en todo el mundo, y ese cabreo se traduce en la marea del populismo de ultraderecha. La altura máxima de esa ola airada es Donald Trump. “Lo fundamental de Trump no son los riesgos económicos: mi presidente es la mayor amenaza de nuestro tiempo”, afirma rotundo en esta conversación con EL PAÍS después de dar esta semana una charla en unas jornadas organizadas por la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce).

Bajo la presidencia de Donald Trump, la política exterior de Estados Unidos ha tocado fondo. La guerra de su Gobierno contra Irán (que llega justo después del secuestro del dictador de Venezuela) perjudicará a Estados Unidos y cambiará la visión que tiene el resto del mundo del poder estadounidense.
Los ataques de los últimos días contra infraestructura petrolera en Oriente Medio han implicado un salto en la escala de las consecuencias del conflicto, que ha cumplido su tercera semana. El corte del suministro marítimo hacia el extranjero se ha notado inmediatamente en surtidores a miles de kilómetros, y los daños provocados sobre los centros de producción del miércoles y el jueves — con bombardeos sobre plantas petroquímicas y terminales gasistas— han sacudido los mercados. El siguiente mapa muestra las principales instalaciones de producción de combustibles fósiles alcanzadas.
La primera vez que la diseñadora, empresaria y ahora comunicadora Bella Freud (Londres, 65 años) se dio cuenta de que la ropa era mucho más importante de lo que parece tenía diez años. Acababa de regresar de Marruecos, donde había vivido con unos desconocidos -gracias a los que aprendió a hablar árabe- durante meses mientras su madre recorría el país sola. “Nos mudábamos sin parar y nos instalamos en Sussex. Recuerdo mirarme en un espejo y verme con una especie de blusa con cuello grande y pensar: ‘No me gusta mi reflejo. Algo aquí no está bien”, explica Bella Freud, cómodamente sentada en un sillón de cuero de un estudio al noroeste de Londres, asomado al cementerio decimonónico más grande de la ciudad. La madre de Bella Freud, la irlandesa Bernardine Coverley, conoció al legendario pintor Lucian Freud —íntimo de Francis Bacon y miembro del clan de psicoanalistas más célebre de todos los tiempos— en un bar del Soho cuando solo tenía 18 años. Él ya era un hombre de 40. Nunca se casaron y su relación romántica no duró mucho, pero ella insistió en que sus dos hijas no rompieran nunca con él, quien llegó a reconocer a otros doce descendientes. Poetisa, viajera impenitente, espíritu libre, murió en 2011, solo cuatro días después que el pintor, al que visitó en su lecho de muerte. De ella es la bufanda con la que nuestra protagonista aparece en esta sesión de fotos en la que el decorado hace alusión al subconsciente que ahora ella explora en su podcast ‘Fashion Neurosis’. Este programa propio le ha dado notoriedad mundial y a él han acudido desde Rosalía (“es impresionante lo inteligente que es, dirá”) a Karl Ove Knausgård pasando por Courtney Love. Las conversaciones empiezan girando en torno a la moda pero acaban siendo un salvoconducto hacia otros muchos temas. “Yo pasé toda mi infancia intentando sortear las reglas que mi madre y mi padrastro nos ponían en cuanto al atuendo”, explica con una actitud tranquila pero retadora a través de las pausas infinitas (tan difíciles de reproducir en el lenguaje escrito) que hace evidente que ha heredado el genio de su padre y la excentricidad de su madre.
Charlotte Hadden
Helen Asher
Nicholas Rogers
Cristina Serrano
Lauren Sloan (Together Associates)
Sam Bonard y Sam Jupp
Asistente digital: George Zenko
Esme Whiteside
Fergus Lockyer