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Llega la hora de la entrevista y Jim Sheridan (Dublín, 77 años) no está. No cunde el pánico en el equipo de prensa porque ha avisado. Esa mañana, en el hotel madrileño donde se aloja, no había tortilla de patatas. Y tras preguntar en recepción, se ha lanzado a las calles a comer un pincho junto a su esposa. “Ha dicho que le encanta y que quería probar una buena”, advierten. Por los ventanales del salón se ve al cineasta irlandés, el responsable de poderosas películas como Mi pie izquierdo, El prado, En el nombre del padre, The Boxer o En América, regresar con un paso calmo, que será el mismo ritmo en el que mantenga la conversación tras las fotos: le gusta hablar mucho; eso sí, de manera tranquila.
De un zapato a una bota. Del Mar Negro a Italia. Así se presenta este sábado el recorrido del Giro, la gran vuelta más romántica de la temporada. La de Dino Buzzati, Coppi y Bartali. La de los Dolomitas, Binda y Merckx. La autoproclamada más dura del calendario es, además, la carrera que aúna mejores dotes de márketing, cualidad inherente al gen italiano, capaz de venderle hielo a un esquimal y de convencer al entregado aficionado ciclista de que la ronda por etapas con menor desnivel del curso —49.150 metros acumulados, por los 54.450 del Tour y los 58.156 de la Vuelta— es, a su vez, la más brutal y despiadada.
No hay tregua en la pelea por la permanencia. Casi solventada la lucha por el título e incluso por los puestos europeos, la emoción en la Liga está puesta en evitar el descenso a Segunda División, donde colisionan Valencia, Espanyol, Elche, Mallorca, Girona, Sevilla, Alavés y Levante en una diferencia de solo seis puntos. Las calculadoras echan humo con las múltiples combinaciones que anticipan, en la víspera de la 35ª jornada, el futuro de los equipos implicados en esta pelea. En principio, descartando a un Oviedo que puede ser de Segunda ya en esta jornada, los que peor lo tienen son Levante, Sevilla y Alavés. Pero lo emocionante es que todos dependen de sí mismos para lograr la salvación porque hay duelos directos como los de esta jornada: Elche-Alavés y Sevilla-Espanyol.
Alguien podría decir, si se detiene a mirarlos un instante, que los entrenadores de fútbol envejecen a la velocidad de los perros, cuatro o cinco años por cada año humano. Es tal el nivel de angustia concentrado en ese cuadrángulo, pintado en la banda para recordarles los límites del autocontrol, que da terror. Pero el fútbol tiene ese veneno y dejarlo de lado no es una opción. Las semifinales de la Champions, resueltas esta semana con el pase del Arsenal y del París Saint-Germain, han vuelto a explicar los motivos de esa adicción. El enfrentamiento de ida en París entre PSG y Bayern Múnich, que acabó con 5-4, tuvo algo de partido de tenis más allá del marcador de set. Contuvo las oscilaciones que a veces se producen con la raqueta, donde un solo golpe cambia el estado de ánimo de los jugadores y el vencido se levanta y el dominador se desmorona, y comprendes cómo es de importante la cabeza en un competidor. Y es que ambos equipos jugaron cada uno de ellos con una idea tan grupal y tan enfebrecida que, pese al descontrol, algo que odian todos los entrenadores, se transparentaba un fútbol de tiralíneas.

Por un lado, suenan las fanfarrias: ya estamos en el punto álgido de la temporada del fresón. Con su carne perfumada y jugosa con notas de nata y algodón de azúcar, este fruto se ofrece en los lineales listo para llevar a otro nivel el yogur del desayuno o la ensalada del mediodía. Por el otro, la realidad confirma, un año más, que la experiencia sensorial de morder un fresón es, para el común de los mortales, tan fragante y satisfactoria como mascar un trozo de porexpan remojado.
Federico de Madrazo retrató a Isabel II 28 veces, pero en ninguna de ellas la reina aparece con un ejemplar de la mariposa Graellsia isabelae engarzado entre esmeraldas, como aquel que lució en una recepción poco después de su descubrimiento en 1849. La reina de España, la alada, había sido hallada en los Pinares Llanos de Peguerinos (Ávila) por Mariano de la Paz Graells, catedrático de Zoología en el Museo de Ciencias Naturales y director del Jardín Botánico de Madrid, quien enseguida se la dedicó a la otra, la coronada, añadiéndole a su nombre el apellido isabelae. Isabel II acabó en el exilio. La mariposa isabelina, sin embargo, sigue siendo la más bella de España y de toda Europa, la reina indiscutible de las noches de primavera, que es cuando aparece buscando consorte en los bosques de pino silvestre de la sierra de Guadarrama, a caballo entre las regiones de Madrid y Castilla y León, y de cuatro sistemas montañosos más.
El Desafío Semanal es un reto con diez preguntas sobre informaciones publicadas durante los últimos siete días en los distintos canales de EL PAÍS. Anímate a resolverlo cada viernes y déjanos tus observaciones en los comentarios o escribiendo a juegos@elpais.es. También puedes sugerirnos alguna pregunta (con sus opciones) y valoraremos publicarla. ¿Te animas a resolverlo?
Las concentraciones de la selección francesa de fútbol trascienden al deporte. Las estrellas de los Bleus captan ya la atención casi a partes iguales por su forma de vestir que por sus altas probabilidades de levantar la Copa del Mundo. Experimentan con siluetas y referencias poco convencionales: Jules Koundé viste un pantalón hakama de inspiración japonesa fusionado con una sudadera cropped más técnica, Michael Olise farda de un gorro extravagante y chaqueta oversize y Hugo Ekitiké combina un jersey de punto con las mangas exageradamente anchas con un pantalón de cuero, un cinturón con la hebilla rimbombante y un bolso grande con los tacos de fútbol por fuera.
El doble bloqueo de Ormuz es un choque de época, con infinitas derivadas. De sufrimiento para los países importadores de petróleo y gas, en especial para los más pobres. De penuria, también, para los exportadores del golfo Pérsico, acostumbrados a nadar en la abundancia y que ahora ven cortocircuitados sus canales de venta. Y de dinero caído del cielo para las potencias fósiles de fuera de esa región, que están pudiendo vender ―y a precios mucho más altos― todo lo que sacan del subsuelo. Con un nombre destacado: el de Estados Unidos, que en poco más de una década ha pasado de una gran dependencia energética a una hegemonía ahora reforzada por la guerra ―su guerra― contra Irán.