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“No me gustan los cumpleaños ni los tiros libres”, contó Paolo Galbiati cuando el Baskonia derrotó al Barça en semifinales de la Copa y retó al Madrid en la primera final copera del equipo en 17 años. Pero el entrenador italiano no olvidará nunca su 42º aniversario. Fue el pasado viernes y entonces, después de que el conjunto vitoriano venciera a La Laguna Tenerife en cuartos, el técnico recibió en la cancha del Roig Arena una tarta de felicitación del alero letón Rodions Kurucs. Ahí se acabaron las celebraciones, y no solo porque a Galbiati, un hombre con la sonrisa pintada en la cara, no le gusten los cumpleaños, sino porque la fiesta aún estaba por llegar. En la cabeza y en el corazón del entrenador lombardo latía la idea de que el Baskonia, dos años fuera de la Copa, podía ser campeón en Valencia. A esa tarea se entregó en cuerpo y alma Galbiati, a la de convencer a sus muchachos de que podían tumbar primero al Barça y luego al Madrid. Y así fue, con un baloncesto lleno de fe y entrega y liderado por jugadores que se agigantaron: Forrest, Luwawu-Cabarrot, Diakité, Omoruyi… Y ahora sí, Kurucs cogió el domingo unos pedazos de tarta de chocolate y los restregó por la cara del jefe.
Este antiquísimo pueblo pesquero ha crecido y se ha desarrollado entre las marismas de los ríos Tinto y Odiel y los cabezos o conqueros, una serie de elevaciones tipo colinas que hay a lo largo de la ciudad, formados por sedimentación marina. Hoy son monumentos naturales en los que han aparecido esqueletos de ballenas, dientes de tiburones y conchas. Estos no son los únicos restos que han salido a la luz. Bajo la superficie de Huelva se han encontrado restos de santuarios fenicios, asentamientos griegos y un faro romano. Sobre su superficie queda un legado británico en forma de avances médicos, el ferrocarril, un muelle en el que desde hace tiempo no se cargan ni descargan minerales provenientes de las minas de Riotinto ni mercancías, un antiguo hotel de lujo en el que no hay huéspedes, un barrio obrero que parece sacado de Mánchester y el Real Club Recreativo de Huelva, decano de los equipos de fútbol españoles y fundado por un puñado de escoceses en 1889. Desde finales del siglo XIX y hasta mediados del XX, la ciudad fue la sede administrativa y financiera de la compañía que explotaba las minas de Riotinto, y que antes explotaron tartesos, fenicios y romanos.
El guionista y productor noruego Thomas Torjussen comenzó a tomar notas sobre el misógino protagonista de su nueva serie, Un hombre mejor, en 2011. Fue justo después de la fatídica matanza de Utøya, en la que Anders Behring Breivik asesinó a tiros a 69 chicos en un campamento juvenil. En el manifiesto que había escrito el terrorista, encontró un tema recurrente: el odio al género femenino.
“Incluso los perros se ponen tristes después de eyacular”, canta Nacho Vegas en La sed mortal, haciendo así referencia a la denominada disforia poscoital. Un término que alude a la aparición de emociones que se perciben como negativas después de una relación sexual, aunque esta resulte satisfactoria. Antonio José Sánchez Barbosa, sexólogo de Boston Medical Málaga, explica que esto sucede porque, durante el acto sexual, aumentan significativamente las sustancias que fomentan un estado de plenitud en el organismo, como la dopamina, la oxitocina y las endorfinas. Tras el orgasmo, estas sustancias presentan una caída brusca.
“Siempre me he lavado el pelo con productos profesionales, pero hace poco usé el champú Head and Shoulders de mi marido porque el mío se acabó. ¿Por qué noto el pelo tan bien? Está tan suave y brillante que hasta puedo estar cuatro días sin lavarlo y no queda graso; y eso que yo no aguanto más de tres días. Su ingrediente activo es el piritionato de zinc, ¿podría ser eso?”. Este simple comentario en un foro Reddit recibió respuestas como “Es un champú que limpia en profundidad y seguro que ha quitado acumulación en tu pelo”; “Me pasó lo mismo hace tiempo y me dijeron que el motivo es que es muy secante y prepara el cabello para que el acondicionador funcione de verdad”, o “Yo lo uso para el primer lavado y paso a uno más suave para el segundo”. Esta percepción se repite también en plataformas como Amazon, donde las reseñas rozan las cinco estrellas y entre sus atributos, además de la desaparición de la caspa, se mencionan con frecuencia el brillo, la sensación de ligereza y el aroma.

A todos nos ha pasado: abrir el armario, sacar una prenda que lavaste hace poco y... no huele a limpio. No es que huela mal, pero tampoco tiene ese frescor que debería. ¿Cómo es posible si la ropa está recién lavada? La respuesta está en el propio armario.




El premio Nobel de Economía en 2002, el psicólogo Daniel Kahneman, sostenía en uno de sus libros más famosos, Pensar rápido, pensar despacio (Debate, 2020), que el ser humano tiene dos sistemas de pensamiento. Uno rápido, intuitivo, emocional. Y el otro lento, reflexivo y lógico. “El problema es que las redes sociales nos han habituado a utilizar el primer sistema para todo, lo que deja fuera cosas tan importantes como la reflexión, la calma, la tranquilidad, la lógica. Y claro, si perdemos eso, diríamos que nuestra humanidad se va diluyendo”, reflexiona Jordi Nomen (Barcelona, 60 años), profesor de Filosofía y Ciencias Sociales en la escuela Sadako de Barcelona y autor, entre otros, del bestseller El niño filósofo (Arpa, 2021).
Empujados por un entrenador peculiar y sostenidos por una afición inquebrantable, el Baskonia ha dado la campanada. Su inesperado triunfo en una edición copera difícilmente superable es toda una reivindicación de un club histórico que llevaba demasiado tiempo estancado en un papel secundario cercano a la irrelevancia en cuanto a grandes objetivos o peleas por los trofeos. Lo que hace años parecía impensable, como el no clasificarse para la Copa o los playoffs, ya no resultaba noticiable. A veces incluso daba la impresión de cierto desapego hacia lo doméstico y que su interés competitivo no iba más allá de pelear con más o menos dignidad en la competición europea.
Cuando Aintzane Erkizia asumió el encargo de estudiar una serie de cráneos decorados con elementos textiles que se guardaban en una iglesia de Martioda (Álava, 35 habitantes), la historiadora del arte no imaginaba el cambio que daría su vida. “Lo que he descubierto es como un filón de oro”, reconoce. En 2020 se enfrentó a estos extraños huesos conservados en el antiguo conjunto palaciego de los Hurtado de Mendoza —que había adquirido la Diputación de Álava— y comprobó que apenas había datos (y nada de bibliografía) que ayudasen a entender aquellas reliquias: de dónde venían, cuál era su significado y, sobre todo, qué hacían allí.



Cuando me enteré de la existencia del programa Famous Last Words, en Netflix, me imaginé de inmediato a Begoña Aranguren como el meme de Pilar Rubio con una denuncia en la mano frente a una comisaría. Me explico. El pasado 3 de octubre Netflix publicó la primera entrega de un nuevo formato: un programa de entrevistas, en el que Brad Falchuk —a quien muchos tendrán más presente por ser el marido de Gwyneth Paltrow que por ejercer de productor y guionista junto a Ryan Murphy en gran cantidad de sus series— mantiene una charla con alguien célebre bajo el compromiso de que esta no se emitirá hasta después de la muerte del entrevistado. En aquel primer programa, entrevistada: Jane Goodall.