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Escondido ya el sol de la tarde, el frío no se anda con chiquitas junto al monasterio de Santa María, a las afueras de Villanueva de Sijena, un pueblito de unos 340 habitantes en la comarca de Los Monegros, en Huesca. Sin embargo, Alfonso Salillas, de 65 años, no se inmuta ante la rasca. Y lo que parece mantenerlo caliente, más que la chaqueta forrada de borreguillo, es la pasión con la que defiende el regreso a Aragón de las pinturas de Sijena, un tesoro artístico local actualmente expuesto en el Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Lo primero que aclara el periodista y realizador audiovisual argentino Hernán Siseles, de 44 años, es que lo suyo no fue una idea sino una acción. No lo podría explicar como un plan ni como un negocio. Fue un movimiento, metafórico y físico, casi intuitivo, de un piano, un piano vertical (o de pared) Otto Meister que después de 20 años de permanecer en el salón de su casa en el barrio porteño de Chacarita fue trasladado a 300 metros de allí, a un bar donde una amiga había empezado a hacer actividades culturales. Movimiento inicial, entonces, y luego: expectativa, observación. ¿Qué pasaba con eso? ¿Qué decía la gente?

Andrés W. (32 años) tiene en su casa una especie de museo de viejos teléfonos móviles. La mayoría son poco convencionales. Modelos y marcas que dejan rastro de sus múltiples intentos por frenar la dependencia del propio aparato y de determinadas aplicaciones. “Es como una adicción. Fui probando límites de tiempo, dejando el móvil fuera de la habitación, pero todo se me hacía muy difícil”, cuenta. Desde 2019 se reconoce inmerso en un largo proceso de desintoxicación digital, con idas y venidas, que incluyó usar un teléfono de apenas siete centímetros con el que solo podía hacer llamadas. Su caso ejemplifica un problema que no deja de crecer entre los jóvenes.
El Athletic Club vive uno de los tramos más complicados de los últimos años. La situación clasificatoria en la Liga es tan clara como preocupante: el equipo rojiblanco se encuentra a solo tres puntos de los puestos de descenso después de haber sumado únicamente un punto de los últimos quince posibles en Liga. Una racha que ha encendido todas las alarmas en Bilbao y que confirma que el problema va mucho más allá de una mala serie de resultados. La crisis se refleja, sobre todo, en un juego que ha perdido fluidez, contundencia y personalidad.
Teherán es una de las series más potentes que pueden verse actualmente y lo es por varios motivos. En primer lugar, porque nos habla de un conflicto, el de Irán e Israel, visto desde una perspectiva poco frecuente: el de los entresijos de los servicios secretos de ambos países y lo hace sin recurrir a las mixtificaciones tan habituales en los tiempos que vivimos. Verla es confirmar la crueldad de las guerras. Claro que eso lo dijo mucho mejor Albert Camus: “La intolerancia, la estupidez y el fanatismo pueden combatirse por separado, pero cuando se juntan, no hay esperanza”, frase que, lamentablemente, podría ser la perfecta definición del autosatisfecho zafio que ocupa el despacho oval.
En una industria tan competitiva y voraz como la musical, donde cada temporada se catapultan estrellas igual de jóvenes que efímeras, seguir siendo vigente tras una década sin publicar un álbum roza el milagro. Ese es el caso de Rihanna. Esta misma semana se cumplen 10 años de Anti, su último disco, y la autoimpuesta pausa no le ha pasado factura. Al contrario. Hoy es la cuarta artista más escuchada en Spotify, con más de 100 millones de oyentes mensuales, y sus canciones siguen siendo disfrutadas tanto por el público que vivió su hiperactividad creativa en primera persona como por una generación Alfa que jamás la ha visto en directo. Una escena reciente lo resume bien. Hace unos días se hizo viral un vídeo que la cineasta Chloé Zhao compartió en Instagram, en el que el elenco de Hamnet celebraba el final del rodaje al ritmo de We Found Love, aquel himno que Calvin Harris le produjo en 2011. Así funciona su legado: mientras en la última década ha centrado sus esfuerzos en otros frentes más rentables que su propia discografía, el mundo sigue dándole al play como si no hubiera pasado el tiempo.
Una década después del suicidio de su padre, fallecido a los 44 años, Pol Guasch (Tarragona, 1997) intenta poner palabras al vacío que dejó en un nuevo libro, Reliquia (Anagrama, en catalán y en castellano, con traducción de Unai Velasco), que se publica este miércoles. El autor, prodigio de las letras catalanas desde su debut a los 24 años, cuando irrumpió con una voz rara, lírica y poderosa, afronta ahora el reto de escribir sobre su vida. En el libro, la escritura se atasca, vacila, no siempre consuela. Eso lo lleva a buscar aire fuera del relato familiar. Recorre las vidas de escritores que también eligieron el suicidio y sus notas finales, como si esa constelación de últimas frases lo ayudara a entender aquello que la autopsia de su padre, tecleada en una tipografía tan absurda como la famosa Comic Sans, no consigue explicar. El resultado es un libro conmovedor, que es a la vez elegía e intento de reconstrucción.

A unos 40 minutos en coche de Ámsterdam se encuentra la ciudad de Lisse, famosa por el espectacular jardín de tulipanes de Keukenhof que, cada primavera, se convierte en un colorido reclamo turístico. Aunque el nombre de Keukenhof remite inmediatamente a las flores, contiene la palabra keuken, que en neerlandés significa “cocina”. De ahí que tenga todo el sentido del mundo que un museo dedicado a la comida se ubique aquí.





















La autora y psicóloga conocida como Doctora Pérfida —pseudónimo bajo el cual firma y bajo el cual prefiere mantenerse, evitando revelar su identidad— se ha convertido en un referente en redes sociales —tiene 188.000 seguidores en Instagram— y en el debate público sobre relaciones afectivas, dependencia emocional y dinámicas tóxicas. Con un lenguaje directo y desacomplejado, la autora de los libros Amiga, date cuenta y Me cago en el amor analiza fenómenos sentimentales contemporáneos con una mezcla de humor, contundencia y diagnóstico psicológico. En videollamada, explica por qué caemos en relaciones dañinas, cómo reconocer patrones de abuso emocional y por qué ciertos comportamientos se repiten generación tras generación.