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Me gusta el fútbol. No puedo añadir eso de los domingos por la tarde, es la mayor de mis aficiones, porque ya no tiene fecha fija. La primera jornada de Liga durará 12 días, un disparate. El dinerito manda. En este Mundial, la FIFA lo ha llevado al extremo con sus pausas de hidratación para vender publicidad y sus entradas a precios desorbitados. Ninguna imagen refleja mejor en qué se ha convertido un juego supuestamente popular que la copa llegando en un maletín de Louis Vuitton. Se juega cuando dicen las televisiones. Para que en Europa viésemos la final en prime time, en Nueva Jersey jugaron a las tres de la tarde. En Nueva Jersey, sí, porque no íbamos “camino de Nueva York”, como decía TVE y tantos repetían, íbamos camino de Nueva Jersey. Se lo juro, he visto ese estadio con estos ojitos que se empañaron tras el gol de Ferran Torres. Cómo de grande será este deporte que me sigue emocionando con lo que cuesta separarlo de todo lo malo que implica: el racismo, la xenofobia, la violencia, la misoginia, la homofobia… Egipto e Irán protestaron porque su partido coincidía con los fastos del Orgullo en Seattle, como si Egipto, y no digamos Irán, no tuviesen problemas mayores que la sexualidad de sus ciudadanos.
Concha Alós (1926-2011) fue una destacada escritora española adscrita al realismo social. Se la considera coetánea de la generación del Medio Siglo —aquella nómina de autores nacionales que nacieron en los años veinte del siglo pasado y que comenzaron a publicar en la década de los cincuenta—. Sí hombre, sí, Josefina Aldecoa, Ana María Matute, Ferlosio. Ya sea por ser una chica de provincias, por pertenecer a una familia de clase obrera y republicana, por ser mujer y divorciada y, en el mejor de los escenarios, una anomalía literaria, ganó el Planeta hasta en dos ocasiones. Decido pensar que la representación de la desigualdad de clase y género condicionó su recepción en la España franquista y favoreció su olvido posterior.

Para cuando Ferran Torres anotó en la prórroga el tanto que dio a España su segundo Mundial en Nueva Jersey, Adidas ya había ganado la final. La firma alemana, uno de los socios comerciales de la FIFA, vistió a La Roja (su camiseta blanca se ha convertido en omnipresente este verano) y también a Argentina (equipó a 14 de las 48 selecciones participantes), y creó el balón oficial del campeonato. Su máxima competidora, la estadounidense Nike, proveedora técnica de 12 selecciones, desplegó una campaña en la que cabían Mbappé, Cristiano Ronaldo, Haaland, LeBron James y Kim Kardashian, pero se quedó sin conjunto en el último partido. Así, Adidas se impuso sobre el césped el domingo. Ahora bien, decidir qué marca salió victoriosa del Mundial en ventas, publicidad y notoriedad exige mirar otros marcadores.

El procedimiento de inhabilitación abierto por el Ministerio para la Transición Ecológica a la comercializadora Holaluz-Clidom, publicado en el BOE el pasado sábado, responde a impagos de peajes y cargos por parte de esta compañía a las grandes distribuidoras eléctricas, que han llegado a sumar unos seis millones de euros. Esa deuda coloca a la empresa catalana, que prepara sus alegaciones, a las puertas de una posible extinción de su licencia para vender energía.

El parqué vive un momento de renovado protagonismo entre los ahorradores como consecuencia del buen desempeño tanto del Ibex como de las empresas nacionales. De hecho, las aportaciones a los planes de acciones se incrementaron un 24% en 2025, respecto al año anterior. Un alza que José Luis Manrique, director de estudios del Observatorio Inverco, considera modesto “en relación a la extraordinaria revalorización que han experimentado los planes de renta variable española: casi un 100% desde 2023, lo que supone doblar la inversión en solo tres años”.

Cada día circulan en redes sociales como Instagram, TikTok o X miles de vídeos virales sobre salud, y con ellos, otros tantos miles de bulos, a veces difíciles de distinguir de la información rigurosa. Frente a todo ese ruido 3.0, el proyecto AGORA apuesta por algo poco habitual en estos tiempos: la verificación de contenidos a través de una red amplia y colectiva de profesionales acreditados. Cada uno en su campo, valoran de forma voluntaria y altruista la veracidad de lo que se viraliza.



Poco tenemos en mente que el calabacín se puede comer crudo y poco lo aprovechamos. Es una lástima, pues si bien es bastante insípido, tiene una buena textura crujiente, es refrescante y se lleva bien con muchos ingredientes. Esta ensalada, inspirada en una del libro Nada sofisticado de Alison Roman –que vale la pena tener a mano por la sencillez y efectividad de sus recetas–, es la puerta de entrada perfecta para que te aventures a preparar y comer la cucurbitácea cruda. Luego, si te animas, también tienes esta ensalada con queso feta y nueces y esta con rúcula, avellanas y aliño de yogur.
“¡Cotiza!”. Esa es la exhortación que Carla Serrano (Ribeira, 1994) reconoce que le hace “prender” cuando se cuela entre los comentarios de sus redes. “Amor: trabajo en una agencia de marketing digital, me levanto a las 5 de la mañana y tras ocho horas de oficina, me dedico a esto. ¡Tengo dos trabajos!”. Con más de 500.000 seguidores en Instagram gracias a sus videos en los que habla “muy rápido” (su gran coletilla) de historia del arte, cine y cultura, forma parte del creciente número de figuras 3.0 que convierten la cercanía y el dinamismo del mundo online en sus aliados para difundir conocimiento a una audiencia que ha encontrado en las redes una academia virtual.
Queridos lateros, estamos en ese momento de jolgorio, esparcimiento y descanso llamado verano. Por fin uno puede aspirar a pasar unos días en la playa mirando a la lontananza sin mayor preocupación que disfrutar del momento, ya que no nos podemos fiar del mañana, Horacio always on my mind.
De pequeño, confiesa, era hiperactivo y le costaba mucho permanecer quieto en la silla del colegio. No le gustaba estudiar y, como él mismo dice, “los que no disfrutábamos de la escuela íbamos directos a la cocina, porque entonces no había tantas oportunidades”. Así lo afirma Amaury Bouhours (La Garenne-Colombes, Francia, 37 años). Estudió en la Escuela de Hostelería de Soissons y, nada más completar sus estudios, realizó unas prácticas que marcarían su futuro profesional: entró a trabajar en el restaurante Louis XV, en Mónaco, bajo la dirección de Alain Ducasse. Más tarde pasó por el restaurante del Plaza Athénée y por Lasserre antes de incorporarse en 2016 a Le Meurice, donde desde 2020 ejerce como chef ejecutivo del restaurante de lujo asesorado por el reconocido cocinero francés. “Es mi mentor, un segundo padre para mí”, asegura Bouhours, satisfecho con el camino recorrido, tras ofrecer una cena a cuatro manos junto al cocinero Romain Fornell, asesor gastronómico del restaurante Candlelight, en el hostal de La Gavina, en S’Agaró (Girona). ´