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La mayoría de las big tech se van a examinar de las cuentas de 2025 en los próximos días. Un ejercicio que ha estado marcado por la aceleración en el despliegue masivo de la tecnología vinculada a la inteligencia artificial (IA). Con todo, las seis mayores compañías del sector, Apple, Amazon, Alphabet, Microsoft, Nvidia y Meta, van a superar los 2,2 billones de dólares (más de 1,85 billones de euros) en ingresos de forma conjunta, casi todas con crecimientos de dobles dígitos y volúmenes de negocio históricos.
El autobús, el coche, el teletrabajo, las faltas a clase o al trabajo, los Ferrocarrils de la Generalitat, pero sobre todo, paciencia y resignación. Son las alternativas a las que han tenido que echar mano los 400.000 usuarios de Rodalies desde el pasado martes —con el trágico accidente de Gelida— en una concatenación de incidencias que hizo aflorar un servicio totalmente desfasado y deficiente. EL PAÍS ha hablado con diferentes usuarios que ejemplifican cómo se han tenido que buscar la vida para sobrevivir a este episodio negro de Rodalies.
La investigación técnica que arrojará luz sobre las causas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) avanza, y rápido, a la espera de que entren en laboratorio piezas clave para someterlas al microscopio. Entre ellas, la soldadura entre dos carriles, uno de 1989 en uso y otro nuevo de 2023, que falló y aparentemente motivó el descarrilamiento del tren Iryo el domingo 18. Rodeado de varias hipótesis a estas alturas de las pesquisas, el presidente de la Comisión Técnica de Investigación de Accidentes (CIAF), Iñaki Barrón, atiende a El PAÍS por teléfono y aventura que hay pocas dudas sobre el papel protagonista y trágico de esa junta metálica. Y se pregunta, sorprendido, por qué la reforma de la que fue la primera línea de alta velocidad en operación en España, la Madrid-Sevilla, no fue de mayor calado; por qué no incluyó el carril.
La mejora integral de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, que comenzó a licitarse en 2021 y está terminando de ejecutarse en estos momentos con el cambio de sistema de seguridad LZB por el más moderno ERTMS nivel 2, no puso el foco en la sustitución generalizada de carriles. Y ello pese a que buena parte, aun en uso, fueran entregados por Ensidesa en 1989. La Madrid-Sevilla incluye en su kilómetro 318 el punto del trágico accidente ocurrido el pasado domingo en la localidad cordobesa de Adamuz. Un cuarteto de constructoras, Ferrovial, FCC, OHLA y Azvi ―“La flor y nata de la construcción española”, dijo el viernes el ministro de Transportes, Óscar Puente― se ocupó de la actuación central en ese tramo que atañe a la investigación del siniestro.

El sexismo de los Servicios de Inmigración estadounidenses ha quedado al descubierto de la forma más sonora. El agente del ICE Jonathan Ross, durante una protesta por los derechos de los inmigrantes en Minneapolis, no solo mató de tres disparos a Renee Good, de 37 años, sino que además la llamó fucking bitch (puta zorra), según el análisis de una grabación que ha llevado a cabo The New York Times.
Circulaba por las redes un meme tragicómico. En la primera viñeta aparecía un señor, así muy agreste y random, supuestamente un casero, que decía: “No soy yo… ¡Es el mercado!”. Se refería a las subidas abusivas del alquiler... ¡Qué podía hacer él! En la siguiente viñeta se retrataba al “mercado”: era el mismo tío replicado al infinito, repitiendo la misma frase.
El pueblo iraní marcha en las calles contra el régimen teocrático que lo masacra. El venezolano siente alivio por la captura del tirano, pero aspira a recobrar la democracia. El cubano apenas tiene fuerzas para buscar el pan de cada día: aun así, protesta. La libertad ha estado a la defensiva en el siglo XXI, pero está de vuelta: es un valor cardinal, irrenunciable y perenne.
Hay quien pasa toda una vida periodística anhelando usar un aforismo célebre. No sería mi caso, pero admito que provoca cierta satisfacción titular un artículo con un juego de palabras que evoca al prestigioso periodismo económico: “¡Es la economía, estúpido!”. No me atrevo a buscar en la hemeroteca la de veces que alguien ha sentido el mismo cosquilleo creyéndose especial.
Una temporada que tuve el corazón hecho trizas fui a una tarotista con fama de haber atendido hasta a presidentes del Gobierno. Más adelante la misma amiga que me había dado su teléfono me descubrió que otra muy buena hacía predicciones en YouTube. Estas eran gratis y las esperaba con auténtica avidez. Recuerdo ir por la calle escuchándolas en mis cascos como quien atiende la información en tiempo real de la DGT: completamente convencida de que la probabilidad de acierto era alta simplemente porque quería creerlo. “Esta semana, esa persona tan especial para ti ha estado pensando en lo vuestro y ha estado a punto de escribirte en varias ocasiones. Lo hará”. A pesar de que soy hija de los valores de la Ilustración (todos los de la EGB lo somos) y desconfiada por naturaleza (qué remedio nos queda a las mujeres), hubo unos cuantos meses en los que nadie me hubiese podido convencer de que no había motivo fundado para que esa voz me proporcionase alivio. Si no se hubiese convertido en algo perfectamente común entre personas de todos los sexos y géneros preguntarle por asuntos del querer a máquinas, jamás me hubiese atrevido a hacer semejante confesión en público, pero hoy lo digo sin ambages porque me parece una ridiculez semejante, que a la vez proporciona un alivio parejo. Nadie se inventa escenarios hipotéticos basados en la información personal que uno mismo ha proporcionado de forma más eficaz que ChatGPT. Es el mago del efecto Forer, ese sesgo cognitivo en el que se apoya la carrera de todos los videntes, por el que las personas aceptan descripciones relativamente vagas como si fueran personalizadas y precisas. Antes cuando teníamos dolores del alma íbamos a consultas con olor a incienso y llorábamos ríos. Ahora los secamos, para hacerle preguntas a robots que nunca nos acusan de plastas pero que, digan lo que digan Sam Altman y todos sus inversores (seguro que estos también han preguntado alguna vez a un tarotista por sus finanzas), tampoco pueden adivinar el futuro. La persona especial no llamó.