Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, el narcotraficante más buscado y líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, es no solo el mayor golpe que México ha dado al narcotráfico en los últimos años; también el mayor logro, en poco más de un año, de la nueva estrategia de seguridad del Gobierno de Claudia Sheinbaum y su secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, tras los años del “Abrazos, no balazos” del anterior sexenio. La caída del Mencho tras décadas burlando a las fuerzas de seguridad se ha producido tras un operativo en la sierra del Estado de Jalisco a cargo de autoridades mexicanas con el apoyo en inteligencia de Estados Unidos, constatando la buena relación de la que han hecho bandera en este año ambos gobiernos, sobre todo el de México.
El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) hizo su gran aparición en la escena criminal con una postal macabra: la exhibición pública de 35 cadáveres —con signos de tortura— en la ciudad de Boca del Río, Veracruz, en 2011. El grupo delincuencial de Nemesio Oseguera, El Mencho, tenía entonces el nombre de Los Matazetas, pues, supuestamente, ese era su propósito: exterminar al cartel de Los Zetas. Como estos últimos tenían la reputación de ser sanguinarios, el CJNG —que en sus comienzos tenía una alianza con el Cartel de Sinaloa— hizo una réplica de su violencia y la llevó al extremo de la barbarie. Los sicarios de El Mencho llegaron a colocar dinamita en el cuerpo de sus rivales para hacerlos explotar vivos.

Hace unos días estuve en Guadalajara entrevistando a un hombre de orígenes humildes y ascendencia michoacana que se volvió una especie de rey en Jalisco y una referencia mundial. No era Nemesio Oseguera, El Mencho, abatido este domingo por el Ejército mexicano en un operativo en Tapalpa, sino Saúl El Canelo Álvarez.
Había apenas tres fotos de él. Todas eran los típicos retratos de las fichas de la DEA (la Agencia antidrogas de Estados Unidos) y fueron tomadas a principios de los años noventa. Primero le cazaron con algo de marihuana. Luego, vendiendo heroína a policías encubiertos en un bar de San Francisco. Tenía poco más de 20 años y se dedicaba a entrar de mojado (sin papeles) a Estados Unidos, lo detenían y lo deportaban. Siempre encontraba la manera de volver a cruzar. Pero tras cumplir unos años de condena decidió quedarse en México. A partir de ahí, ya no hay más fotos de una carrera criminal que llevaría a Nemesio Oseguera Cervantes a convertirse en el capo de la mafia más poderosa, el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que revolucionó el negocio más allá de la droga —extorsión, robos, trata de migrantes— con tentáculos por todo el país y buena parte de Estados Unidos, capaz de asesinar a jueces, políticos y militares, paralizar ciudades enteras, contratar mercenarios extranjeros y derribar a cañonazos helicópteros del Ejército. El Mencho, muerto este domingo en un operativo policial, era el objetivo número uno de México y el capo más buscado por Estados Unidos al frente de “una de las organizaciones criminales transnacionales más peligrosas del mundo”.