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Cartas sobre la mesa. Como Berta Comas Casas, también soy fan del true crime, los documentales que recrean crímenes reales. De hecho, soy esa persona que pica la cebolla mientras escucha cómo desapareció el niño de Somosierra tras un accidente de tráfico. Como la autora, también hubo un momento de mi vida en el que dejé de escucharlos. En mi caso, fue cuando mi hija adolescente comenzó a salir por la noche y esas historias de familias que se encuentran con una cama sin deshacer cuando se levantan dejaron de ser lejanas. ¿Y si un día éramos nosotros? El libro se abre con esa pregunta: ¿y si un día soy yo? Comas se descubre eligiendo la foto de su cartel de “Desaparecida” y admitiendo que lleva semanas sintiendo ansiedad cuando regresa a casa de noche, pensando dónde podría escapar o cómo reaccionaría si le ocurriera lo que estaba oyendo en el podcast.

A un lado del sofá, a primerísima hora de la mañana del martes, la actriz Andrea Ros (Terrassa, 33 años). Al otro, aunque no dejarán de acercarse, tocarse y reírse juntas, Sandra Sánchez (Talavera de la Reina, 45 años). La primera, además de aparecer en series y películas como [REC]2, Zorras o A mil kilómetros de la Navidad, es divulgadora perinatal y cocreadora del podcast La vida secreta de las madres. Sánchez no solo ganó la primera medalla de oro del karate en unos Juegos Olímpicos, es que lo hizo en Tokio, capital del país donde nació este arte marcial, y en 2021, con 39 años. Además, es bicampeona mundial, siete veces campeona de Europa y en aquel 2021 logró la triple corona del tirón: europeo, mundial y Juegos Olímpicos. Ahí queda la hazaña. Y están juntas porque Ros da vida a Sánchez en Karateka, de Aritz Moreno, que se estrena este viernes.
Que una niña de ocho años de edad nos muestre un pequeño poema suyo sin importancia tendría que llenarnos de alegría; que una mujer de 54 años presuma de él en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura debería hacernos sospechar que algo se ha torcido. Del Premio Nobel se saben varias cosas: que el de Literatura se otorga desde 1901; que se trata de un premio que tiende a darse a países, más que a escritores; que sus quinielas están distorsionadas por un principio básico de ese tipo de juegos —se apuesta por lo que tiene escasas chances de ganar, ya que la recompensa es mayor que si se escoge una opción más conservadora—, que malamente sabemos quiénes lo deciden —“¡Qué curioso!”, se asombraba Borges: “Un premio tan importante y las personas que lo otorgan no lo son”—, que nunca volverá a ganarlo un español excepto que en España se produzca alguna catástrofe indeseable, y que, después de que un escritor lo obtiene, todo lo que ha escrito —pero todo, realmente todo— es publicado, no importa de qué se trate.

El concepto de travestismo suele ir ligado a lo femenino. Las drag queens más famosas han ofrecido una visión de la feminidad, muchas veces exagerada, a través del vestuario, el maquillaje y la gestualidad. Y esa ha sido la premisa del programa que la drag queen estadounidense RuPaul (California, 65 años) lanzó en 2009 bajo su propio nombre: RuPaul’s Drag Race, y que desde 2020 cuenta con su versión española. Un concurso de telerrealidad en el que varios artistas drag se enfrentan a pruebas para alzarse con el título de superestrella drag. Pero esa concepción cerrada se ha ido quedando pequeña con el paso de los años. A medida que el programa ganaba popularidad y se estrenaban ediciones en 14 países, ha ido dando espacio a nuevas realidades de eso que se llama travestismo. La sexta temporada de la edición española, emitida por Atresmedia, ha abierto nuevos horizontes con la inclusión de Marcus Massalami, el primer concursante exclusivamente drag king de toda la franquicia.
Lo que comenzó como unas simples declaraciones sobre el encargo de una nueva talla para una cofradía ha terminado en un revuelo mayúsculo que incomoda a las demás hermandades del municipio madrileño de Alcalá de Henares. Pese a que el encargo era privado y ya estaba realizado a un imaginero sevillano, será el Ayuntamiento complutense el que destine 28.000 euros de dinero público a este mismo profesional para costear la nueva talla que exhibirá cada domingo de resurrección la Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Salud y el Perpetuo Socorro y San Diego. Oposición, cofradías y asociaciones vecinales critican este movimiento que el Consistorio defiende como una forma de “mejorar la Semana Santa”.
Según la vida social de tus hijos, por lo menos una vez al mes te encontrarás atrapado en un cumpleaños infantil, lo que acaba suponiendo a la vez unas tres horas de diversión y desmadre infantil y de padres medio socializando o medio escondidos tras el móvil mirando el reloj.

El tema de las pensiones o, para ser más precisos si tenemos en cuenta lo que dicen algunos economistas, “el problema de las pensiones”, viene de lejos por más que ahora parezca actual por obra y gracia de la campaña electoral en España, esa campaña en la que los hechos demuestran lo que ya se sabía: que la pretendida derecha civilizada se ha echado al monte con los que añoran el franquismo.

Chrystia Freeland (Peace River, Alberta, 58 años) ha vivido muchas vidas en una. Trabajó como periodista en el Financial Times, donde fue corresponsal jefa en Moscú, en Europa del Este, en el Reino Unido y en Estados Unidos. Dio el salto a la política canadiense en 2013, primero como diputada del Partido Liberal (centroizquierda) y más tarde como ministra de Comercio Internacional, de Finanzas, de Exteriores y, por último, como vice primera ministra de Justin Trudeau. Compitió con Mark Carney la candidatura para las elecciones del año pasado y, tras caer en las primarias frente al hoy jefe del Ejecutivo, dio el salto a la academia: en Harvard y, ahora, en Oxford. Hija de madre ucrania —habla a la perfección ese idioma y sus tres hijos tienen nombres de ese origen— también es una de las principales asesoras económicas de Volodímir Zelenski.

Ramón Espinar (Madrid, 40 años) se sienta en las escaleras del Planetario de Madrid, posa para las fotos y comienza a hacer bromas con una locuacidad casi supersónica. Dice que empezó en política muy joven y que joven era cuando salió ella, aunque en la conversación todo girará en torno a ella. A veces da la sensación de que es de los que lleva la procesión por dentro y saca el humor como legítima arma de defensa. Habrá hueco para hablar de orfandad y enfermedad, pero enseguida se abrazará a la risa.


La Bolsa brasileña perdió el lunes más de 180.000 millones de euros de valor tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente del país sudamericano. El índice bursátil de referencia, el Bovespa, cayó un 13,4%. También se desplomó la divisa local, el real brasileño, y la valoración de su deuda pública. Los mercados habían descontado el triunfo de su rival, el senador ultra Flávio Bolsonaro, considerado más próximo a las empresas. Pero, tras el castigo inicial, los inversores parecen haber dado una tregua a Lula, mientras escudriñan con lupa los primeros pasos en política fiscal, especialmente los nombramientos del área económica del Gobierno. Ayer martes, el real y la Bolsa brasileña cotizaron con tímidas subidas.