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No hay duda de que Sara Carbonero (Corral de Almaguer, 42 años) es periodista hasta la médula. Intuye perfectamente cuando un colega busca el titular fácil y también cuándo se enfrenta a preguntas nuevas. Sabe cómo ser cálida poniendo límites. “No es el mejor momento. Mi madre falleció en abril. Hay días que me levanto pensando: ‘Por favor, que pase algo bueno’”, explica con dulzura al final de la entrevista. Pero también es una enorme empresaria. Estuvimos con ella en Valencia, en la apertura de su novena tienda Slowlove. “Estamos muy orgullosas porque emprender es durísimo. Nosotras las hemos pasado canutas”.
La expectación ante la llegada del iPhone Duo, que se agotó en reservas online y tiene un plazo de entrega de tres meses, ha vuelto a poner en el centro de la actualidad tecnológica a este tipo de dispositivos. En realidad, la propuesta del primer smartphone plegable de Apple es muy similar a la que hemos visto durante los últimos años en fabricantes como Samsung, Huawei o Motorola: un teléfono que se abre para mostrar una pantalla enorme con la que es posible leer, ver vídeos, consultar documentos o trabajar con varias aplicaciones a la vez de forma más cómoda que con un terminal tradicional. Sin embargo, esa versatilidad tiene un precio, tanto económico como práctico. Las preguntas que muchos se hacen antes de tomar la decisión de adquirirlo son obvias: ¿Merece la pena pagar más por un móvil que se dobla? ¿Es tan delicado como puede parecer? ¿Puede sustituir realmente a una tablet?

A la medianoche del 15 de octubre de 2026, mientras los reyes Felipe y Letizia le entregaban un trofeo en forma de globo terráqueo y un cheque de un millón de euros ante 4.000 invitados puestos en pie aplaudiéndola durante 10 minutos, los editores de Penguin Random House se enteraban de que Isabel Allende, la reina madre de su catálogo, les dejaba por otra. Por Planeta, concretamente, el gigante de la competencia, a cuyo celebérrimo premio se había presentado Allende anónimamente sin decirles ni media, junto a otros 1.423 escritores, y que, gracias al prodigioso olfato del jurado, había ganado de calle. Acababa así, por las bravas, una relación profesional, y personal, de 44 años que comenzó con la publicación, en 1982, del superventas mundial La casa de los espíritus y siguió con otras 30 obras siempre rentables para todos. Hasta aquí, una de tantas historias de cuernos profesionales, y personales, en los que el cornudo es el último en enterarse. Pero, más allá de guerras editoriales y cálculos de mercado, me interesan las razones íntimas por las que Allende, una mujer de 84 años con la vida resuelta y los suculentos dividendos de sus libros engordándole las arcas cada fin de año, da semejante campanazo. Se me dirá que por dinero, claro, que nunca es suficiente. Por el millón del premio, multiplicado por tres o cuatro, más los derechos del siguiente libro, más equis prebendas, porque cuando se ficha a una grande, se suele fichar el lote, como cuando la muy fina revista ¡Hola! contrata desde la pedida de mano, la boda, la luna de miel, el embarazo, el bautizo y hasta el divorcio de una pareja de famosos, que ahora se divorcian hasta en las mejores familias. Poderosas razones que, sospecho, no explican del todo el volantazo de la chilena.
El cliente siempre tiene la razón, también en cuestiones relacionadas con fraudes bancarios. La justicia europea ha puesto el punto final a las disputas entre las entidades y las víctimas de fraudes, incluso aunque hayan cometido una negligencia grave, como llevar anotada la clave en la tarjeta de crédito, dictar por teléfono el código de un solo uso o instalar una aplicación de control remoto en el ordenador a solicitud de un desconocido. De entrada, las entidades financieras no podrán aducir ese motivo para denegar la devolución del dinero, como hacían hasta ahora, de acuerdo con una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Los bancos tendrán que reclamarle, a posteriori, el dinero al cliente.
Un hilo rojo de miles de kilómetros une los rescates desesperados en helicóptero en Valencia tras el paso de la dana Adam con el informe que acaba de publicar el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), con sede en Nairobi. La ONU reconoce por primera vez en este documento que la barrera de los 1,5 grados Celsius de calentamiento se va a superar irremediablemente. Rebasar ese umbral significa olas de calor todavía más mortíferas, además de sequías destructivas y más lluvias violentas como las que han golpeado ahora la Comunidad Valenciana. En el caso de esta última dana, cada décima de calentamiento global supone elevar la temperatura del Mediterráneo y, cuando llegan las cíclicas gotas frías, estas se vuelven más severas porque el mar está más caliente y hay más energía para alimentar la tormenta.

Cuando hace cinco meses caractericé por primera vez el principio rector de la política exterior de Donald Trump como el suicidio de una superpotencia, ya resultaba evidente que su capricho de entrar en guerra contra Irán era una catástrofe estratégica. Ese fracaso es ahora aún más evidente y, lo que es peor, le ha dado a Trump otro pretexto para recompensar a Rusia. La debilidad ha engendrado aún más debilidad.
Las elecciones del 27 de octubre en Israel estarán dominadas por una única pregunta: mantener a Benjamin Netanyahu o deshacerse de él. Pero hay una lucha más profunda sobre la identidad del país, y las fuerzas antiliberales de Israel están ganando.
Belén Carreño, la periodista que escribe en este diario el boletín Inteligencia económica, publicó la semana pasada un artículo de opinión sobre un tema muy distinto a los que suele tratar: su vida sufriendo una adenomiosis dolorosísima, desde una primera regla incapacitante hasta el diagnóstico tardío de este tipo de endometriosis. La frase que más ha escuchado y que articula su relato de terror es “no es nada”. Las redes sociales, escribe, se volvieron su ventana a la enfermedad, informándola. Ahora consigue manejar el dolor de su cuerpo gracias a una red de profesionales privados que le ayudan a ello. No es la única. “Es un infierno. Yo dedico casi 500 euros al mes a mantenerme en pie y seguir trabajando. Hoy he tenido que pedir presupuesto en una clínica privada porque me han desaparecido las citas que tenía en la pública”, le responde en X Aida dos Santos, último Premio Nacional de Ensayo por Hijas del hormigón. La Vecina Rubia, una autora y personalidad digital, inspiró a Carreño a hablar en público tras contar a casi un millón de seguidores de X y tres millones en Instagram que había perdido su útero y diez años de vida “soportando que ginecólogos y ginecólogas normalizasen mi dolor y el resto de síntomas”.
Es muy difícil demostrar que eres descendiente de exiliados del franquismo. Y si tu bisabuelo se marchó de España a finales del siglo XIX a Uruguay, sería casi imposible demostrar que puedes optar a la nacionalidad española según una vía pensada para descendientes de exiliados del franquismo sin la instrucción de Sofía Puente, que modificaba ilegalmente lo que habían decidido los representantes de la soberanía nacional. La ciudadanía, la jerarquía normativa y el censo son cuestiones serias en una democracia. Pero nuestro Estado se respeta poco a sí mismo y quienes lo dirigen no respetan casi nada a los demás.
Un destino turístico no se construye únicamente con paisajes, hoteles y visitantes. También necesita a las personas que lo gestionan, limpian las habitaciones y atienden los restaurantes. La falta de vivienda asequible para los trabajadores del Pirineo revela una contradicción: los lugares que generan riqueza gracias al turismo pueden acabar expulsando a quienes necesitan para seguir funcionando. No tiene sentido celebrar el éxito de una temporada si quienes la ponen en marcha deben compartir habitación o renunciar a vivir donde trabajan. Los balances analizan cuántos visitantes llegan y cuánto dinero dejan, pero hace falta preguntarse: ¿Qué condiciones de vida tienen quienes sostienen esa actividad? No se trata de enfrentar a residentes y visitantes, sino de entender que el turismo depende de las personas que lo hacen posible.