Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia

Podemos llamarlo devolución, restitución o reunificación, como hace Grecia para reclamar los mármoles dispersos de su Partenón saqueado, pero estamos hablando de lo mismo: la creciente demanda de reintegrar piezas robadas cuando nuestros imperios conquistaban el mundo. A Europa fueron a parar joyas icónicas como el busto de Nefertiti, el penacho de Moctezuma o los restos de un príncipe etíope. Y las miradas sobre el asunto van cambiando. Es lo que reflejan Catharine Titi y Katia Fach Gómez, ambas profesoras y juristas, en su interesantísimo libro Arte secuestrado (Península). La primera, nacida en Tesalónica (Grecia) hace 46 años, trabaja en el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia. La segunda, zaragozana de 51 años, es profesora titular en la Universidad de Zaragoza.


“Amo la belleza, no es mi culpa”. Estos días, por obvio y luctuoso motivo, hemos recordado que la frase es de Valentino. Si no, más de uno, arrimando el ascua a la sardina de la actualidad televisiva, se la podría atribuir a Ryan Murphy. Aunque en boca del creador televisivo, más que un canto a la sublimación estética del color, la forma y el volumen, tal vez podría emparentarse con aquella sentencia que popularizó Inma Contreras, concursante de Gran Hermano 7: “Me encanta el oro, disfruto”.
“Es como si no existieras. No puedes ni comprarte una tarjeta SIM para el teléfono. Cuando un Estado decide quitarte la nacionalidad, te está matando civilmente”. Así habla Franklin Dinol, coordinador nacional del movimiento Reconoci.do, que reclama la plena ciudadanía de la población de origen haitiano nacida en República Dominicana. El 23 de septiembre de 2013, Franklin y otras 200.000 personas dejaron de ser dominicanas. De nada sirvió que hubieran crecido en la isla caribeña, que hablaran español, ni que todos sus vínculos humanos y profesionales estuvieran allí. Su ciudadanía fue anulada.
Si 2021 fue el año de la niacinamida; 2024, el del retinol —cuyo uso fue regulado por una nueva normativa europea—, y 2025, el de los péptidos. 2026 parece que será la temporada de los exosomas. En los últimos meses hemos oído hablar mucho de estas pequeñas vesículas, que además protagonizan muchos lanzamientos cosméticos. “Los exosomas funcionan como mensajeros celulares; es decir, transportan moléculas de una célula a otra, como proteínas, lípidos, ARN... Gracias a ello las células se pueden comunicar, mejorando procesos de inflamación, reparación de tejidos o mejorando el sistema inmunitario”, explica el doctor Carlos Gómez Zanabria, especialista en medicina estética. Pero ¿son los exosomas tan revolucionarios como los pintan? Arturo Álvarez-Bautista, químico y doctor en Nanomedicina y fundador de la marca Arturo Alba, lo tiene claro: “Como siempre que aparece una tecnología potente, hay marcas que trabajan con rigor y marcas que trabajan con prisas. Los exosomas son extremadamente interesantes, pero requieren procesos complejos: obtención adecuada, estabilización, purificación y un vehículo que los respete. Eso es ciencia”.
La cara más visible del cambio climático son los desastres naturales, como las olas de calor, las sequías, los grandes incendios o las lluvias torrenciales. Después llegan las consecuencias silenciosas: hambrunas, subidas de precios, incremento de conflictos o movimientos de personas. Todos estos problemas afectan a la cohesión y estabilidad de los sistemas democráticos. Por un lado, esa inestabilidad social puede ser un perfecto caldo de cultivo para la desafección democrática, la desinformación y los mensajes demagógicos. Lo vimos en la dana de 2024. Por otro, puede cuajar la idea de que sólo un estado autoritario será capaz de tomar las medidas adecuadas para enfrentarse al problema en los plazos necesarios.


Un resbalón, y Jorge Parra (Madrid, 35 años) podría haber acabado en el cielo jugando partidas de damas con Fra Angelico. El autor de lo que él mismo ha bautizado como “la Capilla Parrina” había pintado muchos murales antes (primero por afición en su casa de Aranjuez y luego por encargo en restaurantes y hoteles), pero ninguno de temática religiosa, ni de un tamaño tal que le obligara a encaramarse a una elevadora. “Pensé que de caerme y abrirme la cabeza al menos me harían santo”, bromea el artista por teléfono. “Al fin y al cabo, estaba pintando a Dios”.





EL PAÍS ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.
Un plato de pasta suspendida en el aire llama la atención de los viandantes que pasean por las inmediaciones de la catedral de Salamanca. Es el escaparate de Tecnic Pasta Bar (Calle Latina, 8), un joven proyecto que aúna la tendencia de los vinos naturales, todavía poco explorada en Salamanca, con la pasta fresca, siempre desde una perspectiva personal y charra.
En una realidad paralela, el especial del pasado fin de año en la televisión pública no lo protagonizaba José Mota, sino su excompañero de Cruz y Raya, Juan Muñoz (Barcelona, 60 años). Así como Mota planteó una parodia de El juego de calamar (2021) con políticos, retitulada El juego del camelar, Muñoz tenía otra idea basada en la serie de Netflix, que le hubiera gustado rodar en Argés, el bonito pueblo toledano de apenas 7.000 habitantes donde reside desde hace año y medio. “Tengo un amigo aquí que se parece al coreano protagonista”, explica. “La historia era que lo venían a buscar, pero se alargaban, se ponían pesados y, al final, no se lo llevaban ni nada. Acababan yéndose a comer unas migas”.
En invierno en Cabo de Gata, cuando las aguas están para pocos baños y cerrados muchos de los negocios turísticos, es tiempo de fijarse en otras cosas. Porque además de un parque natural, esta esquina milagrosamente intacta del Mediterráneo español es un geoparque lleno de cráteres volcánicos, acantilados empedrados de fósiles y antiguas minas de alumbre y oro. El geólogo David Monge, que lleva viviendo ocho años en la zona y ha guiado a cientos de visitantes fascinados por el reino mineral, enseña y enriquece con sus comentarios expertos cinco recorridos memorables a pie, en bicicleta y en coche por otros tantos lugares de interés geológico (LIG).