Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Si las paredes de Salón de Plenos del Tribunal Supremo hablaran podrían dar cuenta de episodios funestos de España. Allí se vieron los recursos contra la sentencia del intento de golpe de Estado del 23-F y se juzgaron el secuestro de Segundo Marey -la primera acción atribuida a los GAL- o el pulso entre el Estado y los líderes independentistas del procés. Pero, probablemente, nunca hasta ahora habían asistido esas paredes, tan enteladas y solemnes, a una mezcla de vodevil y grotescos indicios de connivencia público-privada como la que se ha narrado en el juicio por el amaño de contratos de mascarillas durante la etapa de José Luis Ábalos en el Ministerio de Transportes. El fiscal Anticorrupción lo ha hecho valer en su informe final al explicar por qué reclama penas tan altas para Ábalos y Koldo García (24 y 19 años y medio de cárcel, respectivamente). “La corrupción política está carcomiendo nuestro sistema democrático y solo una reacción contundente contra ella puede frenarlo”, ha afirmado Alejandro Luzón, quien ha tratado de convencer al tribunal de que el exministro, su asesor y el empresario Víctor de Aldama conformaron “una verdadera organización criminal” cuyo objetivo era obtener un beneficio “al socaire del cargo que ostentaba Ábalos”. Las defensas del exministro y quien fuera su asesor han pedido la absolución y han reprochado la falta de pruebas contra ellos, mientras que la de Aldama ha reclamado una mayor rebaja de pena y ha defendido la relevancia de su colaboración.
El acto de entrega de llaves de la Ciudad de Aguascalientes a Isabel Díaz Ayuso se ha visto interrumpido por un fuerte altercado en el Teatro Morelos, donde se estaba celebrando. La regidora de Morena Martha Márquez ha subido al escenario con una pancarta en la que se leía “No tenemos agua” y se ha colocado al lado de la presidenta de la Comunidad de Madrid justo en el momento en el que iban a dar paso a su discurso. Los organizadores han intentado continuar con el acto, pero ha sido imposible por la insistencia de la regidora, a la que el público ha intentado echar al grito de “¡fuera, fuera!“.


Pocos minutos antes de la cinco de la tarde de este miércoles, la puerta de una sala en el tanatorio de La Paz en Alcobendas, a las afueras de Madrid, se cerró en un sencillo y último adiós a Soledad Gallego-Díaz. El aplauso de la concurrencia, nutrida de varias generaciones de compañeros de oficio de la periodista que se convirtió en la primera mujer en dirigir EL PAÍS y ha fallecido en la noche de este martes a los 75 años, puso el punto y final a la jornada. Fue un aplauso cálido, sin demorarse en exceso, que recibieron los familiares y amigos de Gallego-Díaz, junto a los que estaba su íntimo compañero de oficio, el también exdirector de este periódico Joaquín Estefanía. Él aguantó el tipo todo el día mientras recibía el abrazo de varias generaciones de periodistas que vinieron a despedir a quien “ha sido nuestro referente”.

A Giulia Immaculata, de 13 años, sus padres, del clan Coluccio, la obligaron a romper con su novio para casarse con Cosimo Commisso, sobrino de Vincenzo Macrì, líder entonces (2014) de uno de los clanes más destacados de la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa. El caso, extremo, muestra cómo dentro de esta organización las bodas van más allá del amor; son un asunto familiar. Ahora, el análisis de centenares de enlaces matrimoniales dentro de esta organización muestra cómo las familias más poderosas ocupan el centro de la red. El trabajo, publicado en la revista científica PLOS One, revela también que los casamientos cohesionan y dan resiliencia a este sindicato del crimen.
Los ministros de Comercio del G-7, que se reúnen desde este martes en París bajo la presidencia francesa, acordaron este miércoles reforzar la cooperación para abordar el “rápido crecimiento del comercio online transfronterizo de pequeños paquetes”, un fenómeno que “revela numerosos desafíos”, en referencia a las mercancías de poco valor procedentes de China.
La despedida de Aritz Elustondo (Beasain, 32 años) de la Real Sociedad no es solo el final de una etapa deportiva. Es el cierre de una historia profundamente ligada a la identidad de un club que, en los últimos años, ha vuelto a sentirse grande también gracias a figuras como la suya. Han pasado 12 temporadas desde aquel debut en diciembre de 2014, en un partido de la Copa del Rey en Oviedo. Años de crecimiento silencioso, de trabajo constante y de una fidelidad inquebrantable a unos colores que no solo defendió, sino que representó como pocos. En total, 310 partidos oficiales, 12 goles y 10 asistencias que dibujan la trayectoria de un futbolista importante. Pero las cifras, en su caso, se quedan cortas.