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Los ciudadanos están cada vez más estresados por el trabajo y los datos lo reflejan: cuatro de cada diez empleados declaran sufrir ansiedad o estrés por motivos laborales, tal y como asegura el informe Seguridad y salud en el trabajo en la era del cambio climático y digital elaborado por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo en 2025. El porcentaje es tres puntos más elevado que en 2022. En algunos casos, ese malestar conduce a bajas laborales: las enfermedades mentales suponen una de las principales causas del crecimiento de la incapacidad temporal, según datos de la Airef, la autoridad fiscal independiente. En el caso de los menores de 30 años, son el principal motivo.



El creciente aumento de las ausencias al trabajo por enfermedad en España es un fenómeno que impacta en las empresas, en los centros de salud y en el mismo Congreso de los Diputados. Las bajas laborales son noticia y los datos estadísticos son incontestables. En 2017, con una población ocupada de 18 millones de personas se registraron 4,7 millones de procesos de bajas laborales entre los trabajadores. Ocho años después, en 2024, con 21,8 millones de ocupados, hubo 8,6 millones de estas bajas (conocidas técnicamente como incapacidad temporal), prácticamente el doble. Mientras que el número de trabajadores creció un 19% en este periodo, los procesos de baja se dispararon un 83%.
Els catalans han començat a parlar d’immigració. I ho fan amb certa urgència, conscients que potser fan tard, amb la intuïció que cal entomar, finalment, un debat a fons que vagi més enllà de la notícia del dia o de l’enfrontament polític de torn. L’arribada de dos milions de persones en 25 anys és el fet més rellevant i amb més implicacions, coincideixen els experts, que ha viscut Catalunya aquest segle, molt més que el procés independentista, molt més que qualsevol altra transformació social o tecnològica. En qüestió de mesos han aparegut llibres, s’han celebrat congressos, s’han presentat dictàmens i informes i s’han discutit, de manera abrandada, idees contraposades en articles de premsa sobre un assumpte volàtil, d’alt impacte emocional, mancat sovint de fred raciocini. Mentre l’extrema dreta recorre al discurs identitari o cultural (la por a la dissolució de la nació, la por a l’altre), aquesta nova fornada d’estudis posa l’economia al centre.
Los diputados del PP de Madrid acuden con las orejas tiesas a una reunión a primera hora del jueves. Dos días antes, el martes, tres compañeros de bancada han dimitido en bloque para solidarizarse con Emilio Viciana, destituido el lunes como consejero de Educación del Gobierno de Madrid. Su decisión ilumina una realidad incómoda para Isabel Díaz Ayuso: se ha explicitado, dice un veterano del partido, que en el PP de Madrid anidaba un grupo que privilegiaba sus vínculos personales, creados alrededor del intelectual Antonio Castillo Algarra, frente a las siglas. Peor: quedan al descubierto las costuras de una formación que pasa por ser la organización más en forma del PP en España.
Salvador Illa es más que un barón socialista. Al presidente de la Generalitat y líder del PSC, su fortaleza en las encuestas le sitúa como una de las figuras hegemónicas del panorama político en España. Pese a ello, a sus 59 años rechaza cualquier aspiración a suceder a Pedro Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno e insiste en su voluntad de permanecer en su tierra. “A Cataluña le conviene estabilidad y tengo proyecto para una década”, dice.

Sables por las esquinas, maquetas de barcos, telescopios, una estatua de Tintín tocada con un casco de la guerra de los Balcanes, un busto de Napoleón, un cuadrito de Richelieu, una foto de Conrad, una carta de Patrick O’Brian, una flor del campo de la batalla de Waterloo. Imagine la biblioteca de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) y ahora elévelo al cubo. La imagen se aproximará a lo que el visitante encuentra en el centro de operaciones del ex corresponsal de guerra, novelista, articulista y polemista. Tres plantas forradas con miles de libros con cuidadas encuadernaciones y salpicados de recuerdos de una vida vivida intensamente.





A la física Perla Wahnón Benarroch le ha tocado ser la primera en varias ocasiones. Fue la primera de ocho hermanos nacidos en el seno de una familia de judíos sefardíes de Melilla, descendientes lejanos de los expulsados de España por los Reyes Católicos en 1492. A finales de los años 70, se convirtió en la primera persona doctorada en ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid, y después en la primera catedrática no ingeniera en la Facultad de Ingeniería de Telecomunicaciones de la Politécnica de Madrid, donde ha desarrollado gran parte de su carrera. Wahnón dice que la empujaron a la ciencia desde muy pequeña. “Entre los judíos es muy típico fomentar el estudio porque había una mentalidad de pueblo errante. Las posesiones materiales no importan, porque las puedes perder, pero con lo que tengas en la cabeza te puedes ganar la vida en cualquier sitio”, recuerda la científica, de 77 años. En 2019 se convirtió en catedrática emérita, y aceptó el cargo de presidenta de la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce), que agrupa a 91 entidades y da voz a más de 45.000 científicos de todo el país. Fue la primera mujer en el cargo.


Álvaro Rivas García cumple 31 años el próximo 26 de febrero, el mismo día que se cumplen 31 años de la muerte de su madre, la periodista Sara García Calle. Sara murió de una embolia pulmonar horas después de la cesárea que le practicaron en un hospital madrileño para traer al mundo a su primer bebé. Tenía 27 años, trabajaba en EL PAÍS y su muerte dejó viudo al padre del niño, el también periodista Álvaro Rivas, y desolados a todos sus compañeros y amigos. Tres décadas después, el hijo de Sara y Álvaro es una celebridad. Cantante y letrista del grupo Alcalá Norte, el título de su canción La vida cañón se ha convertido en una frase hecha para referirse a la supuesta buena vida. Hablamos en el bar, frente por frente del centro comercial homónimo del grupo, donde sus integrantes se reunían de jovencitos a ver pasar la vida. Uno de esos garitos de barrio, barrio, con menú del día, pinchos en la barra y jubilados echando la mañana donde, en un cuarto de hora, oímos llamar “hijo de puta”, sucesivamente, a Pedro Sánchez y a Isabel Díaz Ayuso, en plano mudo en la tele. Decidimos irnos a un sitio más tranquilo. Es la hora del vermú, pero Rivas pide un vaso de agua.

A Álvaro Rivas García (Madrid, 30 años), hijo de periodistas, y huérfano de madre desde su nacimiento, nunca le tentó el periodismo. A pesar de ello, sus canciones al frente del micrófono y de las letras del grupo Alcalá Norte, tienen algo de crónica personal y generacional. Después del éxito de crítica y público de su primer disco, La vida cañón, y de una crisis de salud que casi le cuesta la vida, este año verá la luz su segundo disco, cuyo primer adelanto, El hombre planeta se estrenará en marzo.

Cuando Franco Battiato tenía ocho años escribió una redacción en el colegio titulada “Pero yo… ¿Quién soy?”. La pregunta traumatizó a su profesora, que llamó preocupada a la madre del músico italiano para contárselo. En la familia aquello se quedó en pura anécdota. Sin embargo, no fue una pregunta casual. En realidad es el interrogante que persiguió a este ecléctico artista hasta su muerte a los 77 años en 2021 y, en cierto modo, es la pregunta que a los comisarios de la muestra, Giorgio Calcara y Cristina Battiato (sobrina del artista), les gustaría que contestara también la exposición dedicada a su figura, Otra vida, que el Museo Maxxi de Roma acoge hasta el 26 de abril. “Hablamos de un gigante de la cultura que se ha expresado a través de la música, pero también de la filosofía, de la espiritualidad, de la pintura, del cine. Nunca se contuvo. Siempre estuvo dispuesto a descubrir con la curiosidad de un niño, por eso podemos hablar de muchas facetas de su existencia”, asegura a este periódico Giorgio Calcara.
