Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Las elecciones del 27 de octubre en Israel estarán dominadas por una única pregunta: mantener a Benjamin Netanyahu o deshacerse de él. Pero hay una lucha más profunda sobre la identidad del país, y las fuerzas antiliberales de Israel están ganando.
Belén Carreño, la periodista que escribe en este diario el boletín Inteligencia económica, publicó la semana pasada un artículo de opinión sobre un tema muy distinto a los que suele tratar: su vida sufriendo una adenomiosis dolorosísima, desde una primera regla incapacitante hasta el diagnóstico tardío de este tipo de endometriosis. La frase que más ha escuchado y que articula su relato de terror es “no es nada”. Las redes sociales, escribe, se volvieron su ventana a la enfermedad, informándola. Ahora consigue manejar el dolor de su cuerpo gracias a una red de profesionales privados que le ayudan a ello. No es la única. “Es un infierno. Yo dedico casi 500 euros al mes a mantenerme en pie y seguir trabajando. Hoy he tenido que pedir presupuesto en una clínica privada porque me han desaparecido las citas que tenía en la pública”, le responde en X Aida dos Santos, último Premio Nacional de Ensayo por Hijas del hormigón. La Vecina Rubia, una autora y personalidad digital, inspiró a Carreño a hablar en público tras contar a casi un millón de seguidores de X y tres millones en Instagram que había perdido su útero y diez años de vida “soportando que ginecólogos y ginecólogas normalizasen mi dolor y el resto de síntomas”.
Es muy difícil demostrar que eres descendiente de exiliados del franquismo. Y si tu bisabuelo se marchó de España a finales del siglo XIX a Uruguay, sería casi imposible demostrar que puedes optar a la nacionalidad española según una vía pensada para descendientes de exiliados del franquismo sin la instrucción de Sofía Puente, que modificaba ilegalmente lo que habían decidido los representantes de la soberanía nacional. La ciudadanía, la jerarquía normativa y el censo son cuestiones serias en una democracia. Pero nuestro Estado se respeta poco a sí mismo y quienes lo dirigen no respetan casi nada a los demás.
Un destino turístico no se construye únicamente con paisajes, hoteles y visitantes. También necesita a las personas que lo gestionan, limpian las habitaciones y atienden los restaurantes. La falta de vivienda asequible para los trabajadores del Pirineo revela una contradicción: los lugares que generan riqueza gracias al turismo pueden acabar expulsando a quienes necesitan para seguir funcionando. No tiene sentido celebrar el éxito de una temporada si quienes la ponen en marcha deben compartir habitación o renunciar a vivir donde trabajan. Los balances analizan cuántos visitantes llegan y cuánto dinero dejan, pero hace falta preguntarse: ¿Qué condiciones de vida tienen quienes sostienen esa actividad? No se trata de enfrentar a residentes y visitantes, sino de entender que el turismo depende de las personas que lo hacen posible.
Quizá recuerden ustedes aquella película tan tierna de Jim Jarmusch titulada Paterson, protagonizada por un conductor de autobuses con una pulsión poética irreprimible, que cuando conseguía salir de su rutina laboral se dedicaba a escribir bellos versos. Bentor Marrero, el protagonista de la brillante primera novela de Teodoro Jiménez Pozo, es la némesis cruda y nihilista de aquel personaje que en el cine encarnó Adam Driver: un camionero joven, que odia un trabajo repetitivo y brutal en el que el GPS que le da instrucciones de ruta le trata con más humanidad que sus propios compañeros y su jefe, ya no sabe diferenciar entre el día y la noche, el tiempo laboral y el de ocio, la vida y la muerte. Un hombre despojado de toda posibilidad de sentirse humano y por tanto, de toda poesía que a pesar de todo, aún es capaz de encontrar alguna belleza en los paisajes tinerfeños que contempla cuando va conduciendo.

La lechuga y el atún o el bonito hacen buena pareja, y eso lo sabemos desde que se inventó la ensalada mixta allá por el Pleistoceno. Nada que objetar a ese clasicazo, que nos ha acompañado en tantísimas comidas y siempre funciona cuando está bien hecho, pero como también estamos por la innovación, reivindicamos a la vez las fórmulas que se salen de lo corriente. Hace unos años ya publicamos tres ensaladas de lechuga que no son la de siempre. Hoy volvemos a la carga con una receta que une esta verdura con sus amigos el bonito y las aceitunas, y la refresca con un aliño de limón y tomillo.

La Ley General de Discapacidad, que entra en vigor este viernes, tiene preocupada a la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM). Junto con una veintena de asociaciones autonómicas y especializadas, alerta de que uno de los artículos de la nueva norma podía dejar sin cobertura algunos ingresos involuntarios de pacientes graves. Para aclarar este procedimiento, el Ministerio de Sanidad ha abierto este miércoles una consulta pública previa que desarrollará reglamentariamente ese artículo.
Las infecciones de transmisión sexual (ITS), que llevaban una década disparadas en España, remitieron en 2025. El último informe del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), que adelanta EL PAÍS, muestra una leve caída de la sífilis y del linfogranuloma venéreo, una estabilización de casos de gonorrea y una subida moderada de clamidia. El documento no refleja el VIH, que se mide en otro informe independiente y que lleva unos años estabilizado.
La carrera por liderar la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha comenzado. Entre los siete candidatos propuestos por los países para sustituir a Tedros Adhanom Ghebreyesus como director general de este organismo de la ONU está la española María Neira. Esta médica fue durante años directora del Departamento de Salud Pública y del Medio Ambiente de la OMS y ha centrado una parte importante de su labor en poner el foco en los vínculos entre la salud y el medio ambiente.
El actor y presentador Antonio Garrido visitó Santiago de Compostela con sus hijos y tuvo una mala experiencia con la comida: según su propia versión, las alitas de pollo que le sirvieron en una famosa multinacional de comida rápida “sabían a podrido”, algo que difícilmente habría ocurrido en A Noiesa, O Sendeiro o Casa Marcelo, por poner solo tres ejemplos de la siempre valorada gastronomía gallega. Salvando todas las distancias, algo parecido ocurre con el Barça de Flick, a quien muchos aficionados siguen reclamando una versión más industrial con la que asaltar los grandes mercados europeos, a costa, claro está, de vender su alma expresionista al diablo.