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Lo bueno de tener una infancia con poca oferta de ocio es que los niños de los ochenta y noventa crecimos todos con los mismos referentes. Nuestros hijos ahora pueden tirarse media hora mirando menús de plataformas para elegir una serie o una película y, al final, acabar estresados con tanta oferta. Nosotros teníamos suerte si en verano o por Navidad se estrenaba alguna película mínimamente interesante que pensara en nosotros como público principal. Por lo tanto, es normal que los cuarentones queramos transmitir a nuestros hijos la magia que vivimos con esas historias de niños en bicicleta, aventurillas con misterio y unos filtros de supervisión adulta muy benignos.










Lo malo de charlar con Éric Zemmour (Montreuil, 67 años) podría ser tener que escuchar determinadas afirmaciones islamófobas y etnicistas. Lo bueno para un periodista, sin embargo, es que no se molesta en disimular algunas de sus inclinaciones, como suele hacer la mayoría de la extrema derecha europea. No hay trampa. “Los pueblos occidentales han entendido que estaban muriendo y siendo sustituidos por los pueblos árabe-musulmanes”. Y a partir de aquí se desarrolla todo.
Francisco Hernández solicitó el contrato predoctoral FPU (Formación de Profesorado Universitario) 2024, uno de los más prestigiosos del mundo académico. Quedó en reserva con la mejor puntuación: 91,912. Dos personas dentro de su área renunciaron a la ayuda. Nunca le llamaron para cubrir una vacante. A Elena G. también le tocaba una FPU en segunda ronda, pero el silencio institucional la mantiene encallada. Se mudó de Madrid a Santiago de Compostela para hacer su tesis doctoral, pero está en el paro esperando a que la reasignen mientras solicita otros contratos. Lo mismo le pasó a Sergio Casado: en la convocatoria FPU 2023 se quedó el segundo en la lista de Humanidades. Según la resolución definitiva de la convocatoria, diez personas rechazaron el contrato y él nunca optó a la plaza libre.
Isabel Allende es mi influencer. Ahora que el amor romántico parece estar bajo sospecha, ahí está ella enamorándose a los sesenta, a los setenta y a los ochenta. “Siempre que hablo contigo estás enamorada”, le dijo Óscar López la última vez que la entrevistó en Página dos. Menuda maravilla, digo yo. De la vejez me asustan innumerables contratiempos, entre ellos que desemboque en inapetencia sentimental, aunque sea voluntaria, como la de tantas famosas que cuentan lo felices que son desde que han renunciado al romance. Qué descanso, dicen. Qué aburrimiento, pienso. Me crie cerca de demasiadas señoras “de edad” a las que los prejuicios, los suyos, y especialmente los ajenos, les hicieron creer que el deseo y el amor tenían fecha de caducidad. Se evitarán disgustos —miren a Ábalos descubriendo el ghosting a los 66; en ese esperpéntico juicio le falta gritar que sólo es culpable de amor en primer grado como la Celeste Talbert de Escándalo en el plató—, pero yo prefiero ser polvo enamorado.
Carrusel de melancolías, de Leonora Vicuña (Santiago de Chile, 1952), es mucho más que un libro de fotografía: es una especie de registro visual de un periodo histórico concreto, construido desde una mirada íntima y poética que enfoca a lo invisible. Bajo una mirada libertaria y humanista, la fotógrafa chilena revela la intimidad de aquellos espacios que quedan fuera del discurso oficial, construyendo una realidad sombría que posteriormente colorea con lápices y otras tinturas, transformando la imagen sagrada casi como una artesana que la reinterpreta a su modo, mucho antes de la fotografía digital y Photoshop.
Pregunta. ¿Tiene derecho el propietario de la vivienda que tengo alquilada a repercutirme el importe total de la renovación de los muebles de cocina y los electrodomésticos? Si es así, ¿en qué porcentaje mensual o anual y por cuánto tiempo? L. Fauro
Suponemos que la Iglesia tendrá una larga lista de personas a las que se plantea canonizar, pero quizá tendría que estudiar nuestro caso como catadores de postres y otras recetas virales. Sufrir en nuestras propias carnes la ingesta de estos inventos para comprobar si valen la pena o no merece una beatificación, porque algunos son realmente engendros del demonio. Aunque también es verdad que algunos son potables, que de todo hay en la viña de TikTok.

Durante las últimas semanas se ha popularizado enormemente en redes sociales como TikTok o Instagram este cepillo de dientes desechable debido a la aparición de la modelo y empresaria Hailey Bieber, fundadora de la popular marca de cosmética Rhode, con uno de estos cepillos en la boca mientras se grababa un vídeo para sus redes sociales. Esto hizo que, debido al interés que despierta cada uno de los productos que esta mujer utiliza, dicho cepillo se viralizara con especial rapidez.




Las patatas duquesa o pomme duchesse son una preparación de la cocina francesa que consiste en un puré de patata enriquecido con yema de huevo, mantequilla, queso y crema de leche, escudillado en forma de preciosas montañitas que se hornean hasta quedar muy doradas. Suena bien, ¿no? Pues sabe mejor. Son muy jugosas por dentro y tienen ese punto adictivo de un puré de patata con bien de grasa láctea y pimienta.
En los 90, el spam —esa carne de cerdo enlatada que nació a finales de los años 30 en Estados Unidos y se popularizó durante la Segunda Guerra Mundial como alimento para los soldados— acabó sirviendo para referirse a todos esos correos electrónicos basura que se envían de forma masiva y que resultan bastante molestos, incluso aunque tengamos una carpeta específica para almacenarnos e ignorarlos sin que interfieran con el resto de nuestros mensajes. El spam se asoció al correo no deseado gracias al célebre sketch de los Monthy Python, ambientado en una cafetería donde todos los platos del menú llevaban este tipo de carne. A medida que avanza el sketch, los personajes van remplazando cada vez más palabras con el término spam, hasta que llega un punto en el que la conversación se vuelve imposible. Eso mismo hace el spam digital: entorpece la vida, molesta.