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¿Qué hace un influencer de salud hablando del caso Epstein? ¿Por qué un promotor de la comida real nos dice que hay que “salir de Matrix”? ¿Cuál es el punto de encuentro de la cultura de la salud y el bienestar con el mundo de las conspiraciones? Los autores del libro Conspiritualidad engloban en este término una mezcla que, explican, no es azarosa.

Quien conozca a Cristina Monge por sus libros, charlas, tertulias o artículos (también en EL PAÍS) sabe de sobra que es una firme convencida de la teoría win-win: todos podemos ganar en la gestión de los grandes retos que afrontamos. La politóloga y socióloga nacida en Zaragoza hace 51 años acaba de recibir el premio Paidós con el ensayo Contra el descontento. Por una alianza para construir futuros deseables.

Aunque mantener y potenciar las facultades mentales no sea el motivo que induce a los abuelos a cuidar de sus nietos, tampoco les viene nada mal ese posible y ventajoso añadido. La neurociencia ya ha demostrado que cualquier actividad física o mental regular ayuda a mantener dichas facultades cuando nos hacemos mayores, pero, quien sabe si la particular y específica actividad de los abuelos puede superar en beneficios a otras actividades de los mayores no siempre tan agradables como compartir la vida con los pequeños o los más jóvenes.

Los móviles generan adicción entre los jóvenes. Lo dicen los psicólogos, que cada vez tratan a más pacientes menores con cuadros complejos relacionados con su vida digital. Y lo reconocen algunas de las mayores plataformas del mundo, que se enfrentan a una cascada de demandas en EE UU por diseñar sus productos para que atrapen a los usuarios. La declaración la semana pasada de Mark Zuckerberg, dueño y director ejecutivo de Meta (empresa matriz de Facebook, Instagram o WhatsApp), muestra que el asunto es serio: es la primera vez que el magnate pisa un tribunal, y lo hace en un juicio que pretende dirimir si sus redes sociales son o no adictivas.

Cerca del kilómetro cero de Madrid, Pablo Alborán (Málaga, 36 años) se baja de la furgoneta negra, con el móvil todavía en la oreja, y se quita las gafas de sol. “Hacía años que no venía por aquí”, dice al cruzar la puerta del Ateneo. El artista inicia gira mundial [que empieza este 28 de febrero en Chile] y disfruta feliz de esta etapa. La vida le ha dado una segunda oportunidad tras la reciente enfermedad de un familiar, que le obligó a abandonar por un tiempo los escenarios. Así que ve el mundo con ojos nuevos. Se saca el móvil del bolsillo y fotografía todo a su alrededor para compartirlo con sus casi ocho millones de seguidores en Instagram: el retrato de Lorca, la lámpara o la barra de La cacharrería. La sala en la que Valle Inclán, Unamuno o Azaña tenían tertulias acaloradas y en la que se produce esta conversación en torno a un café.

Tan viejo como el hambre, el pescado cecial —del término latino siccialis— es la técnica de conservación más básica cuando no se podía acceder a la sal, cara y, a menudo, en manos de la nobleza y la Iglesia. El llamado “oro blanco”, imprescindible para las salazones, se sustituye aquí, por completo o en parte, por la curación al aire. Una vez deshidratado el pescado, con aspecto de cuero incomestible, se obra un milagro que se repite a lo largo de toda la península ibérica y el archipiélago canario desde tiempos de Apicius (siglo I) hasta la mitad del siglo XX. Afrontar los largos periodos de ayunos y abstinencias del calendario litúrgico, comer en tiempos de escasez o de “invernadas” (periodos en los que no se sale a la mar), sobrevivir en medio del océano o por tortuosos caminos de arrieros dependía muchas veces de esta proteína de los más pobres que, sin embargo, ha dado lugar a platos que hoy reconocemos como identitarios.

En mayo de 2012, cuatro amigas procedentes de Berlín emprendieron un viaje de varios días por Madrid. Al igual que otros turistas, se alojaron en un Airbnb de la calle de Bárbara de Braganza, ahora conocida como el eje central del barrio de Salesas, con vistas al convento del mismo nombre y el cielo tornasolado tan mitificado de la capital. “Me enamoré enseguida de la ciudad. ‘Me encantaría vivir aquí algún día’, repetía sin cesar a mis amigas”. El deseo de Nino Kiltava (Batumi, Georgia, 30 años) no solo se hizo realidad unos años después, sino que terminaría abriendo justamente en el local que divisaba desde esa habitación su tercer restaurante. Persimmon’s, la fruta más popular de su país —nuestro ‘caqui’— es uno de los vértices del viaje culinario que esta georgiana ha erigido en poco más de tres años por el barrio de Justicia a través del recetario georgiano, y que es la comidilla de toda la zona.







Si crees que estar delgado equivale a estar sano, te sientes culpable cuando comes ciertos alimentos, has recibido críticas por tu aspecto -o las has hecho- o te has castigado con unos cuantos regímenes, tenemos algo que decirte: eres una víctima de la cultura de la dieta. ¿Que no sabes qué es eso? Pues un sistema de creencias que rinde culto a la delgadez y la considera una virtud, no una condición corporal más.
Dos días después de la sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que declaró ilegales los aranceles recíprocos al considerar que la vía aprobada por Donald Trump para eludir el control del Congreso no era adecuada, la empresa de mensajería Fedex ha presentado una demanda contra el Gobierno para reclamar la devolución total de los aranceles cobrados indebidamente.