Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
La noche madrileña ha perdido en pocos meses dos de sus grandes símbolos. Teatro Barceló, la antigua sala Pachá, y Fortuny, el palacete de Almagro reconvertido durante años en santuario de la élite social y empresarial, han acabado, aunque con trayectorias distintas, con una misma imagen final: espacios de la ‘jet-set’ madrileña desahuciados. “Se vende el emblemático Teatro Barceló”. “Se subasta la sala más exclusiva de Madrid: Fortuny”. Dos titulares que, separados, podrían no tener nada que ver. Pero guardan relación. Y mucha. Para empezar, ambas han recibido órdenes de lanzamiento. Y para continuar, ambas han recibido recientemente sanciones por parte del Ayuntamiento de la capital por sus licencias de actividad. Barceló, por aforo, tuvo que cerrar un año y ahora anuncia la venta del edificio; Fortuny entró en una subasta que ganó el Grupo Paraguas, pero en enero el Consistorio dictó una orden de clausura y precinto del jardín de la sala. En una ciudad donde el ocio se reinventa cada día, estos dos viejos símbolos se apagan entre polémicas por impagos y denuncias.

Un error del Gobierno andaluz (PP) ha provocado que miles de alumnos de educación secundaria carezcan durante cuatro años de tres libros de texto para la asignatura Atención Educativa, alternativa a Religión. Desde hace dos cursos y hasta 2028 los alumnos del millar de institutos andaluces no pueden disponer de los libros de la editorial Proyecto Educa porque la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional no los incluyó a tiempo en su plataforma para los centros educativos. Era el único material para esta asignatura, que carece de otro texto alternativo. “Fue un fallo garrafal. Hemos perdido una ocasión tremenda porque no teníamos competencia, perdemos prestigio en centros y visualización de marca”, resume el editor murciano Antonio Pascual Rodríguez, que exige a la Junta 404.714 euros como compensación por los costes de producción de los libros y el lucro cesante.

Genio es una palabra demasiado manoseada. Se aplica sin venir a cuento a quienes no lo merecen. Pero en el caso de Manuel Chaves Nogales, sin embargo, se escatima. Si por tal entendemos al creador que inicia una senda por la que otros transitan, el escritor sevillano lo fue. Lo demostró al inventar el nuevo periodismo tres décadas antes de que se configurara este término en Estados Unidos para autores como Truman Capote o Tom Wolfe. Es curioso que la palabra sangre apareciera en dos de los títulos que identifican esa corriente: A sangre fría, en el caso del norteamericano, y A sangre y fuego, el conjunto de relatos con que el español, en plena Guerra Civil, marcó los pasos mediante los cuales aplicó radicalmente y con gran impacto al periodismo técnicas narrativas propias de la novela.
David Serrano (Madrid, 50 años) no guarda rencor. Y explica muy bien qué pasó con su carrera cinematográfica, cómo pudo ser que un chaval de menos de 30 años escribiera dos taquillazos como El otro lado de la cama (2002) y Los dos lados de la cama (2005) y, entre medias, dirigiera y escribiera otra película que arrasó en las salas, Días de fútbol (2003); cómo el niño bonito del cine español acabó encontrando su senda profesional en el teatro, bien como director de obras potentes como Las amistades peligrosas, Los asquerosos, La venus de las pieles, El hombre almohada, Un tranvía llamado deseo o Pantaleón y las Visitadoras, bien como rey del musical con Billy Elliot, Grease, Matilda, Hoy no me puedo levantar, The Book of Mormon o Wicked. Y cómo, en giro curioso, estrena ahora la versión fílmica de Lapönia, espectáculo de teatro adaptado a la pantalla por Cristina Clemente y Marc Angelet (coescritores de la obra). Es decir, un encargo, que Serrano aceptó “con placer”.
Hay misterios que los seres humanos investigan desde siempre. Algunos enigmas, a fuerza de buscar, terminan en una respuesta. Otros, sin embargo, se quedan en el cajón de los irresueltos. Difícil que se descubra jamás el aspecto del mundo de los muertos, si es que existe. Aunque, tras visitarlo en una visión, Santa Teresa de Ávila contó que era apestoso, y falto de amor. El comiquero David B. no puede confirmarlo de primera mano, pero leyó el relato de la mística española y dibujó su propio Más Allá. “Me lo imaginé semejante a la realidad, como una caricatura, con gente que trata de seguir como si estuviera viva”, cuenta. Un lugar con casas, restaurantes, oficios, coches o animales. Pero sin frío ni calor, ni tampoco olores o clima. Donde los edificios se multiplican y amontonan, la comida está hecha de sombras y desfilan criaturas como un dios olvidado, el periódico de ayer o un esqueleto fuera de su armario. O el trajeado anfitrión que da el título a El señor Búho y el País de los Muertos, recién editado en castellano por Salamandra Graphic.

Dentro del año televisivo, abril es uno de los meses fuertes. Al cambio de trimestre se suma el hecho de que el 31 de mayo termina el periodo de elegibilidad para los premios Emmy. Las series que aspiren a algún galardón tienen que completar su emisión antes de esa fecha. Por eso, muchas plataformas y cadenas apuran el plazo, con el fin de que sus propuestas lleguen más frescas en la memoria de los votantes. Si se emiten semanalmente, deben comenzar en abril. Este mes vuelve Euphoria, que ya tiene nueve premios Emmy en su haber. Bronca, que en 2023 recibió ocho estatuillas, estrena segunda temporada. Llega, además, Margo tiene problemas de dinero, que aspira a colarse en las categorías de comedia. Y también Hacks con su última temporada.
























En el Norte Global la caza dejó hace tiempo de ser una actividad de subsistencia para convertirse en una práctica de ocio, pero esa transformación no ha sido así en todo el mundo. En amplias zonas del planeta, la caza sigue siendo una actividad vinculada a la supervivencia. Particularmente en África Central conviven la caza deportiva de alto coste en reservas privadas con prácticas ilegales vinculadas al comercio de especies, y con otras formas tradicionales de caza que garantizan el consumo de carne en enormes extensiones donde la ganadería no existe, no es económicamente viable o no es suficiente para abastecer a las poblaciones.


El ministerio de Vivienda invitó a Manuela Navarro (Madrid, 71 años) a un acto organizado por el 8M. Cuando llegó, le dijeron: “Luego la ministra quiere hablar contigo”. Al terminar, la llevaron al despacho y fue entonces cuando Isabel Rodríguez le anunció que le iban a dar la Cruz de la Orden del Mérito Civil por su defensa del derecho a la vivienda. Nada más escucharlo, Navarro pensó: “¿Pero esto es para mí? Reconozco que se me saltaron las lágrimas y que inmediatamente pensé en mis hijos y en mis padres”. Ella, que dice dormir generalmente muy bien porque tiene una vida muy tranquila, después de trabajar como secretaria administrativa y montar una empresa de publicidad, cuenta que desde que recibió la noticia va “como las cabras, saltando de un lado para otro de la cama”. La ministra se la entregó el pasado 24 de marzo por su “contribución a crear una sociedad y una democracia mejor”.

Tiras rosas, celestes, verdes o moradas adheridas a la piel, tan coloridas como famosas, se han convertido en un símbolo de la recuperación deportiva desde que se popularizaran en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. Una investigación sobre este vendaje neuromuscular, conocido como kinesiotaping o KT, ha puesto en duda una vez más la solidez de su eficacia clínica. De acuerdo con los investigadores de la Universidad Médica del Sur en Guangzhou, China, autores del estudio que se publica este miércoles, el kinesiotaping puede ofrecer cierto alivio del dolor de forma inmediata, pero su utilidad sigue siendo “altamente incierta”.

De Guillem Martínez Roura, nacido en Girona, llama la atención su juventud (27 años) para ser el responsable de IA y robótica en la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Esta agencia, que es el organismo de la ONU encargado de las tecnologías de la información, analiza el impacto de la inteligencia artificial y los robots. Martínez tuvo contacto con ellos por primera vez a los 14 años, cuando trasteaba con un grupo de amigos para construir máquinas programables que presentaban a competiciones internacionales.