Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Amancio Ortega ya era muy rico en 2001 cuando a los 65 años decidió sacar a Bolsa su grupo textil, Inditex, que engloba Zara y otras marcas, que le había convertido en el principal empresario del sector en España. Pero ese año decidió realizar dos movimientos que le convertirían en alguien con una fortuna aún mayor. Su gran decisión fue el estreno en el mercado bursátil de Inditex, que desde entonces ha visto como sus acciones se revalorizaban un 1.100% y, además, creó su vehículo familiar Pontegadea, desde el que comenzó a invertir en bienes inmuebles. Cinco lustros después, a los 90 años, el empresario leonés afincado en A Coruña se ha convertido en el magnate con una mayor cartera inmobiliaria del mundo, como publicó EL PAÍS la pasada semana.

Hace un par de meses, el equivalente a tres lustros en la loca era Trump, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, recorría Europa vendiendo las bondades del gas fósil y presionando para que organismos y gobiernos renegaran de las políticas climáticas. “Eso no va a pasar”, decía sobre el objetivo del Acuerdo de París, que busca que los gases que sobrecalientan el planeta desaparezcan a partir de mediados de siglo (lo que implica dejar atrás los combustibles fósiles). Wright, exdirectivo de la industria fósil, exigía entonces a la Agencia Internacional de la Energía que no incluyese más en sus análisis la evidencia: los escenarios que apuntan a la decadencia y fin del uso del petróleo, el gas y el carbón. Solo dos meses después, tras el ataque a Irán de EE UU e Israel ―que ha desembocado en una crisis global de los combustibles―, desengancharse de ellos emerge como la solución más inteligente para protegerse frente a las siguientes crisis energéticas.

Diaoyutai, la residencia oficial de China para dignatarios extranjeros, es una burbuja dentro de Pekín. Su acceso está vedado al público, pero de vez en cuando el Gobierno permite el paso a los periodistas para cubrir tal o cual evento, y entonces es casi como si a uno le dieran vía libre para caminar por el interior del recinto amurallado.


