Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Pocs discursos aconsegueixen trencar l’ensopiment d’una gala d’entrega de premis, però l’any 2018 Carles Rebassa va seduir els espectadors de TV3 (que encara no era 3Cat) quan va rebre el Carles Riba de poesia per Sons bruts. Era un moment especialment tens: a primera fila, la dona de Jordi Cuixart, llavors president d’Òmnium Cultural, al costat d’una cadira amb un llaç groc, i el poeta va parlar sobre fer poesia “contra els carcellers i els jutges corruptes i venjatius; contra la inacció dels governants que aixequen la senyera i amaguen la mà”. T’obligava a creure-te’l per aquella cadència de rapsode professional, amb èmfasis, anàfores i pauses per a aplaudiments on tocava: “A mi sempre m’han ensenyat que, quan tinc un micròfon al davant, només puc fer dues coses: política o poesia; i que, si puc fer totes dues coses alhora, millor”. Llavors encara no existien, però fragments del seu discurs haurien fet uns reels fantàstics. Mentre escric això, està a punt de rebre el premi Sant Jordi de novel·la, el més ben dotat de la literatura catalana, i espero no equivocar-me si asseguro que l’agrairà sense cedir a la invitació ambiental a celebrar la literatura, amb alguna proclama vistosa sobre la pèrdua de la llengua o la misèria del sector cultural.
La actriz Gemma Cuervo ha muerto este sábado a los 91 años, tras una larga carrera de más de sesenta años como actriz de teatro, cine y televisión. Aunque sobradamente conocida y popular entre millones de españoles, posiblemente muchos de esos incondicionales seguidores, fundamentalmente los más jóvenes, la reconozcan más por sus últimos trabajos en la pequeña pantalla que por su anterior trayectoria en los escenarios. Nacida en Barcelona, Cuervo empezó jovencísima a trabajar en teatro, medio en el que forjó su prestigio y en el que permaneció seis décadas. Su último papel fue en 2011 como la famosa alcahueta de La Celestina, bajo la dirección de Mariano de Paco, quien hoy es el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid.
El papa León XIV tomará posesión del apartamento papal del Palacio Apostólico del Vaticano y se trasladará a vivir a la residencia oficial de los pontífices, acompañado de un reducido grupo de colaboradores de su confianza, 10 meses después de ser elegido pontífice. Lo ha confirmado el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Hasta ahora, el pontífice estadounidense, que fue elegido para suceder a Francisco el pasado mayo, estaba viviendo en un apartamento en el Santo Oficio, dentro del Vaticano, el mismo lugar en el que ha vivido los últimos tres años, cuando era prefecto del Dicasterio para los Obispos.

Ya han pasado cuatro jornadas desde que se activaron las mejores ofertas de primavera que Amazon lleva poniendo en marcha por estas fechas desde hace años. Un evento así implica estar muy atento a las últimas actualizaciones de precios, sobre todo en productos superventas, y a la gran cantidad de artículos que llevamos publicados en EL PAÍS Escaparate. Tanto es así, que te invitamos a descubrir los 20 chollos más vendidos hasta ahora que más han seducido a la audiencia de la sección. Algunos de ellos presentan hasta un 55% de rebaja y la inmensa mayoría de ellos también destacan por sus buenas valoraciones.




















Rousseau eligió el lago Lemán, en Suiza, para contar en uno de sus libros que su sociedad ideal era Esparta: pequeña, severa, autosuficiente, patriótica e insolentemente no cosmopolita y no comercial. Mary Shelley se encerró en una villa junto a ese lago para idear en una noche mítica Frankenstein, sobre las consecuencias de la falta de límites en la ciencia. Nabokov pasaba largas temporadas en un hotelito en esta zona, discreto y elegante, y aquí escribió Ada o el ardor, deslumbrante novela sobre la pasión. A orillas del Lemán está también la sede de la Organización Mundial de Comercio (OMC), una de las instituciones multilaterales más castigadas por una sacudida del orden global que es una mezcla de Rousseau, Shelley y Nabokov: un mundo en el que crece el populismo ultra y prima la ley de la selva, en el que tecnologías como la inteligencia artificial son tanto una oportunidad como una amenaza, y en el que las pasiones neoimperialistas de Estados Unidos son capaces de empezar una guerra que envuelve en una espesa niebla de incertidumbre los escenarios de futuro. La nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala (Ogwashi-Ukwu, 71 años), directora general de la OMC, recibe en Ginebra a EL PAÍS y otros diarios europeos agrupados en la alianza LENA, y hace un repaso por esta era que ella prefiere denominar “de la disrupción” más que del desorden. En casi una hora de conversación, Okonjo-Iweala se las ingenia para no pronunciar la palabra “Trump” en una habitación bañada por una luz afónica, con las montañas suizas aún nevadas y el famoso lago tras los ventanales.