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Suplica en la red Karen Khachanov, negado por sexta vez por Carlos Alcaraz: “¿Pero tú nunca te cansas? Una vez, al menos una vez…”. Pero de eso nada. Le sobra gasolina al murciano, instalado en un presente feliz que se traduce en una victoria tras otra. Son ya diez en este 2026 y esta última (6-7(3), 6-4 y 6-3, tras 2h 26m) le concede el pase a las semifinales del torneo de Doha, en las que se medirá este viernes (no antes de las 17.30, Movistar+) con otro ruso, Andrey Rublev, campeón hace un año en el emirato. Al igual que en el estreno del martes —dos bolas de set anuladas ante Arthur Rinderknech— y en los octavos del día siguiente —levantó un 5-2 adverso contra Valentin Royer—, el número uno suda y se lo trabaja, antes de terminar agigantándose.
Las quejas de Alcaraz respecto a la aplicación de la norma del reloj no son nuevas. De hecho, hace dos años ya expresó su enfado después de haber recibido una advertencia en Queen’s. Entonces aseguró que no le habían informado de la novedad —la activación nada más finalizar el punto previo, en vez de cuando el árbitro lo canta— y señaló que “ahogaba” al jugador.
Esta vez, el español afirmó que “es absurda” y “no tiene sentido”, puesto que el margen concedido por la árbitra Marija Cicak había sido escaso. “Debería haber un poco más de mano izquierda, incluso replantear la regla, porque en partidos tan duros siempre ocurre lo mismo y, para mí, es ridículo”, afirmó en unas declaraciones recogidas por el diario AS.
Alcaraz no es un tenista que suela dilatarse al sacar, de ahí la petición de mayor “flexibilidad” y su alegato: “El tenis también es espectáculo. La ATP dice que quiere atraer a más público y ampliar audiencias, pero, si no nos dejan recuperar entre punto y punto para ofrecer el mejor nivel posible, todo va demasiado rápido y así es difícil enganchar a la gente”.
Su triunfo y la derrota de Sinner refuerzan su liderato. De hecho, permanecerá en lo más alto del ranking como mínimo hasta el inicio de la gira sobre tierra batida (abril). Ahora mismo, la renta sobre su gran rival es de 2.850 puntos, que podrían situarse por encima de los 3.000 si logra el título el fin de semana.
“Salma, no estás sola, aquí estamos todas”. El grito ha resonado este jueves en la plaza del Cardenal Belluga de Murcia, donde en torno a un centenar personas se han concentrado para mostrar su apoyo a la mujer marroquí de 38 años que el pasado 10 de febrero logró escapar de la vivienda en la que había pasado casi dos años de torturas, vejaciones y agresiones sexuales. En el centro de la plaza, una pancarta negra con el lema “Si nos tocan a una, nos tocan a todas”.
En una guerra hay como mínimo dos relatos. Y la nueva exposición del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), Recuperado del enemigo, revisa su propia historia y la de sus colecciones poniendo el foco en las obras depositadas en el mismo museo por el Servicio de Defensa del Patrimonio Nacional (SPDAN), el organismo franquista que gestionó el patrimonio artístico cuando ganó la Guerra Civil. Se trata de 135 piezas, muchas sin autoría reconocida, que quedaron en los depósitos del Palau Nacional después de la gestión oficial posterior al conflicto, que en la mayoría de los casos pasó por la devolución. Pero en toda la exposición subyace el relato de los vencidos: la Generalitat republicana dispersó las obras para salvarlas de las bombas, los revolucionarios o cualquier otro peligro de ese cruel período, que arrasó con todo, de modo que el franquismo no rescató nada.
“No puedo creerlo”, exclama el reconocido paleontólogo estadounidense, Paul Sereno, ante el español Daniel Vidal, cuando este le muestra in situ el mayor descubrimiento de la campaña. “Es la primera vez que se encuentra material del cráneo de un Spinosaurus en más de un siglo. Es lo más frágil e imposible de hallar. Es el premio gordo”, concluye.