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El “efecto de la primera noche” hace referencia a la alteración de las características del sueño, tanto subjetivas como objetivas, que experimentan la inmensa mayoría de las personas durante la primera noche de sueño fuera de su entorno habitual. Fue descrito por primera vez en 1966 en un artículo científico, en el que los investigadores demostraron que, durante la primera noche en el laboratorio de una Unidad de Sueño, los pacientes presentaban un sueño menos eficiente, con más despertares, menos sueño REM y un retraso del inicio del sueño profundo, lo que constituía un factor de confusión en los resultados de los estudios polisomnográficos a los que se sometían. Los efectos, como comprobaron, desaparecían en la segunda o tercera noche.

La bióloga Laura Soucek eliminó el cáncer de pulmón en ratones hace casi dos décadas. Este 8 de febrero, tras saber que pacientes con tumores de páncreas en todo el mundo estaban solicitando un tratamiento experimental en roedores anunciado por el bioquímico Mariano Barbacid en las televisiones, la científica reaccionó en sus redes sociales. “Tengo un profundo respeto por el Dr. Mariano Barbacid. Precisamente por eso, es clave una información honesta que no genere falsas expectativas. Del ratón al fármaco hay años de trabajo y ninguna certeza de éxito. Es un deber moral explicar esto y defender la investigación”, advirtió.

Desde su lanzamiento hace más de una década, WhatsApp ha pasado de ser una simple app de mensajería a una plataforma con herramientas de productividad, creatividad y privacidad avanzadas. Pero muchas de estas funciones están ocultas en el menú o desactivadas por defecto, e invertir unos minutos en explorarlas puede transformar completamente tu experiencia de uso, tanto personal como profesional. Estas son las 10 funciones más útiles de WhatsApp que quizá todavía no conoces.

Jeff Mills convirtió el techno en un movimiento cultural a finales de los ochenta, se trataba de la música del mañana. Y hoy, a sus 62 años y muy lejos de Detroit, lugar de nacimiento del dj y de este estilo musical que él mismo encumbró y que está en absoluto auge, sigue haciendo girar sus vinilos con una coreografía de manos hipnótica. Hace una semana, The Wizard (El mago) —así le llaman— logró marcar un antes y un después en Studio Club, el nuevo espacio de referencia de la música electrónica en el sur de España. En su pista principal y ante 1.800 personas el artista proyectó y luego hizo sonar la icónica sesión que ofreció en Tokio hace 30 años, haciendo realidad el sueño de dos amigos que, hace dos veranos, construyeron un trocito de la cultura de clubes de Berlín en la localidad malagueña de Torremolinos.
Este mes se cumplen 30 años de la aparición de La broma infinita, una de las novelas más influyentes de la década final del siglo XX, que ahora Random House reedita en España, con la que David Foster Wallace dio vida a una forma radicalmente nueva de entender el arte de narrar. La acción transcurre en un futuro que viene a coincidir con nuestro presente. Sus dos escenarios principales son la academia de tenis Enfield y Ennet House, un centro de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos, en los alrededores de Boston. En lugar de cifras, los años se denominan conforme a los nombres de corporaciones que los patrocinan.
Anthony Blunt. Nadie como este caballero llevó la impostura tan lejos hasta convertirla en una obra de arte. Graduado en el Trinity College de Cambridge, en su juventud formó parte del grupo de Bloomsbury, una cuadra exquisita de seres vestidos con telas color barquillo, diletantes, neuróticos, escépticos, cazadores de mariposas con sombreros blandos. Entre ellos, Anthony Blunt fue el que más se arriesgó a la hora de lucir la estética de una doble o triple vida, sin la cual nadie se podía considerar en su medio un hombre interesante.

Una semana después de la final del Benidorm Fest, no solo los fans del certamen siguen con resaca emocional, también sus artistas. Al menos así es como se siente estos días Ku Minerva (Barcelona, 49 años), quien en 1995 se convirtió en la reina del dance en español cantando Estoy llorando por ti y en este concurso buscaba revalidar su título con el tema No volveré a llorar. “Estoy como un poco tocadilla”, reconoce en una videollamada con EL PAÍS. Pero no por el resultado, aunque “esperaba ganar” (no pasó de semifinales), sino por todas las emociones que ha acumulado: “Ha sido una locura estar allí, brutal”.
Cuando Marina Pérez (Madrid, 41 años) empezó a trabajar en la industria de la moda, aún no existían las redes sociales, ni siquiera la ya vetusta Facebook había irrumpido en nuestras vidas. Pérez ha vivido en primera persona ese cambio de paradigma según el cual el escrutinio ajeno de la imagen propia pasó de ser algo privativo de modelos, actrices y demás estrellas mediáticas a convertirse en una suerte de derecho democrático que nos otorga mágicamente el don de poder opinar sobre todo el mundo, en todas partes y a todas horas. “Ahora estamos expuestos a críticas de muchísima gente que ni conoces y que, en realidad, deberían darnos exactamente igual. Porque con quienes convivimos es con nosotros mismos y las opiniones ajenas y más tan aleatorias como las de las redes han de importarnos poco. Pueden ser de un chaval adolescente o de un señor de sesenta. Yo uso muy poco las redes sociales. Me cuesta muchísimo subir fotos. No me encanta verme. Si veo una foto más de dos veces, tiendo a sobreanalizar. De hecho, en las sesiones en las que trabajo, miro más el conjunto de la fotografía que cómo esté específicamente yo”.
Juan Cebrián.
José Carlos González (UNO Artist) para Dior Beauty.
Fernando Torrent (Kasteel Artist Management) para L’Oreal Pro.
Lucero Hurtado.
Virginia Sancho.
Cristina Serrano (Marina Marco, asistente de producción).
Daniel Gallar y Pablo Mingo.
Jessica Rodríguez.
Paula Alcalde y Carmen Cruz.
Pedro Peláez y Yaiza Gutiérrez.
Edith Bruck, de 94 años, nació en un pequeño pueblo de Hungría en una familia judía muy pobre, en un ambiente hostil. A los 13 años fue deportada a Auschwitz con su familia y solo sobrevivieron ella y una de sus hermanas. Participó en la terrible marcha de la muerte de evacuación de Auschwitz, hasta ser liberada en 1945. Tiene un poema que dice: “Nacer por casualidad/ nacer mujer/ nacer pobre/ nacer judía/ es demasiado/ en una sola vida”. Pero es una vida que Bruck ha vivido intensamente, incluso sigue fumando, y la recuerda conversando con EL PAÍS en su casa del centro de Roma.
Miles de ciudadanos necesitarían varias vidas para poder ahorrar y pagar la entrada de una vivienda. Es, simplemente, inalcanzable. Nury Reina Portillo, de 37 años y su marido Antonio necesitaban 52.800 euros para pedir una hipoteca (el banco suele cubrir el 80% del precio) y adquirir un piso de 176.000 en Valencia. Pero el mercado empeoraba cada mes, así que decidieron no esperar más. “Lo intentamos con varios bancos durante años, pero fue imposible. Lográbamos ahorrar poco o nada. Los precios de los pisos en Valencia se han incrementado mucho en los últimos años; si esperábamos más iba a ser peor”, cuenta esta agregada consular administrativa nacida en Honduras. No conocían el modelo de alquiler con opción a compra de Gradual Homes, filial del grupo Pryconsa. Lo encontraron buceando en internet. En septiembre de 2025 firmaron. “Te da la opción de ahorrar porque en el precio del alquiler ya va una parte”, comenta.
