Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
La playa de las Américas es una mezcla imposible entre centro comercial, parque temático y resort de lujo. Los peatones se mueven con la cadencia lenta de las chanclas, en los bares se sirven pintas y sangría y los escaparates muestran siempre la temporada de verano. En el centro de este lugar hay una enorme pirámide escalonada rodeada de columnas de apariencia barata y helénica. No es el tipo de lugar donde uno imaginaría la celebración de apasionantes debates sobre la ontología de la verdad. Y sin embargo, es justo lo que sucedió ayer.
En 1953, escalar el Everest era un asunto tan incierto como alcanzar la Luna. Nadie conocía las verdaderas dificultades de la empresa, pero esta se había convertido en un asunto de prestigio nacional. Los occidentales temían los efectos devastadores de la hipoxia y los locales temían la furia de los dioses. Ser los primeros en alcanzar la cima se convirtió en una prioridad para el entonces llamado Imperio británico, en pleno proceso de descolonización. También para un niño, pastor de yaks en la meseta tibetana, criado en un lugar tan inhóspito como privilegiado: creció admirando la cara norte del Everest. Dicen que es más fácil desear, incluso amar, aquello que contemplamos a diario. La montaña posee esta cualidad, por mucho que también cause indiferencia.

“¿De dónde venimos?”, pregunta la maestra en una clase de niños de unos 10 años. “El papá le pone una semilla a la mamá, como las abejas, y pasados nueve meses, sale el niño”, contesta uno de los alumnos. Otra corrige: “No es así. La semilla la pone el biólogo con un tubo largo. Se llama inseminación”. “No, se llama in vitro”, apostilla otra. “Yo nací en un congelador”. “Pues yo vengo de un hombre desconocido muy generoso que le dio una semilla a mi mamá”. “Yo tengo dos madres. La gine metió el huevo de una dentro de la otra”. “A mí me hicieron con un señor que vive en Dinamarca”. La conversación con la que comienza la serie de ficción In vitro podría tener lugar hoy casi en cualquier colegio real. Y, sin embargo, el tema de la reproducción asistida apenas se ha tratado en la ficción.

Una de las pocas ventajas que Paco y Paloma le ven a las vacaciones en verano es que pueden coincidir con los amigos. En todo lo demás ganan las escapadas fuera de temporada. “Hay menos gente y es todo más barato”, resume esta pareja de treintañeros residente en Madrid, con posibilidad de pedirse días libres fuera de julio y agosto en sus respectivos trabajos. Su tónica en los últimos tiempos ha sido la de hacer dos viajes largos al extranjero (de unas tres semanas sumando ambos), más una serie de desplazamientos cortos con el resto de días de descanso, festivos y los puentes, normalmente en coche, al norte peninsular o por Europa si encuentran un vuelo económico.
La erección matutina es el patrón oro para calibrar la testosterona, según varios foros masculinos de Reddit, donde toda una subcategoría se dedica a esta hormona, una variable que en internet solo se nombra con la letra T. En esos grupos, algunos en la órbita de la manosfera pero otros no, se intercambian y comparan analíticas cada seis meses. Ser señalado en este universo como low T (bajo en testosterona) es un estigma que apela a varios miedos masculinos: pulsión sexual débil, baja energía, cierta actitud pusilánime ante la vida y una cuenta corriente precaria.
El tomate con feta al horno para acompañar pasta que arrasó en las redes sociales en 2021 ya podría ser considerado comida viejuna viral, porque cinco años en Internet son como 50 en la vida real. Sin embargo, viene a cuento recordar aquel hit porque el plato de hoy se le parece bastante, si es que no fue su inspiración. Se llama buyiurdi (o bouyourdi, si transcribimos literalmente del griego escrito), viene de Grecia y, en su preparación, el queso y el tomate fresco también pasan por el horno con resultados igualmente lujuriosos.

Las freidoras de aire se han convertido en una alternativa cada vez más popular para preparar todo tipo de alimentos, pues permiten ahorrar tiempo -al no tener que estar pendientes de la sartén- y cocinar con apenas aceite. Además, son sencillas de utilizar, tanto por su funcionamiento intuitivo, como por lo sencillo que resulta limpiarlas.



No está demostrado que la cara sea el espejo del alma, pero cada vez hay más estudios que indican que sí puede reflejar el estado de salud. Algunos esbozan que aparentar menos edad de la que se tiene está asociado con una mayor longevidad. Un nuevo trabajo publicado en The Lancet Digital Health va en esta línea mediante un ingente análisis elaborado con inteligencia artificial, que es capaz de extraer de una fotografía facial señales vinculadas tanto con la edad como con la supervivencia de pacientes con cáncer.