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Por primera vez en años, siento que es maravilloso ser india. Justo cuando parecía no quedar ninguna esperanza, han aparecido: las jóvenes cucarachas que llegaron con la lluvia. Los descendientes de la unión profana entre un juez y un chiste.

Hay cosas que están presentes en todo verano que se precie: el olor a protector solar, el gazpacho, las sobremesas eternas en la terraza... y esa vela de citronela que muchos colocamos cuidadosamente en el centro de la mesa con la esperanza de mantener a raya a los mosquitos. Nadie recuerda quién la compró ni cuándo apareció por primera vez, pero ahí sigue, año tras año, como un miembro más de la familia. Y, año tras año, alguien -lamentablemente, suelo ser yo- termina acribillado.




En las últimas dos semanas se han iniciado en España {{fires_2weeks}} incendios, {{bigfires_2weeks}} de ellos han sido grandes incendios forestales de más de 500 hectáreas. Eso indican los datos provisionales del Sistema de información europeo de incendios forestales (EFFIS) que miden la extensión de los fuegos a partir de imágenes satelitales.
En el mapa que encabeza la pieza se muestran los incendios y focos de calor a partir de tres tipos de información:
Para evitar falsas alarmas, se excluyen los focos con baja fiabilidad: los de MODIS con un valor de confianza inferior a 30 y los de VIIRS clasificados como low. La propia NASA advierte de que estas detecciones pueden responder a anomalías térmicas no relacionadas con incendios, como actividad industrial, agrícola u otras fuentes.
Los perímetros de EFFIS se clasifican según los focos de calor que contienen. Se consideran activos los que tienen detecciones de las últimas 24 o 48 horas; en el caso de los productos más recientes de EFFIS se aplica una tolerancia de 500 metros para compensar posibles retrasos entre el avance del fuego y la actualización del perímetro.
Los perímetros de EFFIS se clasifican según los focos de calor que contienen. Se consideran activos los que tienen detecciones de las últimas 24 o 48 horas; en el caso de los productos más recientes de EFFIS se aplica una tolerancia de 500 metros para compensar posibles retrasos entre el avance del fuego y la actualización del perímetro.
Los perímetros estimados se construyen con una cuadrícula de celdas de 2 por 2 kilómetros. Se seleccionan las celdas con al menos 20 focos de calor de las últimas 24 horas y, en una segunda pasada, las celdas contiguas que también contienen detecciones. Las celdas seleccionadas se agrupan y los focos de su entorno se emplean para dibujar un perímetro suavizado. Se descarta cualquier perímetro estimado que cruce con uno publicado por EFFIS.
También se descartan los candidatos cuya actividad térmica parece concentrarse en suelo sellado: se eliminan cuando más del 20% de sus focos se sitúan sobre superficies con un sellado superior al 50%, según el producto de impermeabilización del suelo de Copernicus. Este filtro busca reducir falsos positivos asociados, por ejemplo, a polígonos industriales.
En el mapa solo se muestran los focos de calor situados dentro o alrededor de un perímetro activo.
El mapa de riesgo de incendio procede de la predicción diaria de peligro de incendio de AEMET. Se publica la previsión correspondiente al día en curso para la Península y Canarias.
En el análisis histórico de superficie quemada y número de incendios se aplica la metodología de EFFIS, que descarta los fuegos menores de 30 hectáreas en sus estadísticas. En el cálculo de las hectáreas diarias quemadas se asigna a cada incendio su fecha de inicio.
Una red de hilos invisibles conecta a los directivos y consejeros de las grandes compañías españolas. El haber pasado por ciertas consultoras empresariales de élite, escuelas de negocios o puestos de la Administración abre más puertas que cualquier agencia de cazatalentos. Abogados del Estado en excedencia en los consejos de administración de empresas del Ibex, exdirectivos de la firma McKinsey en los despachos más poderosos del sector financiero y antiguos alumnos de Icade o del IESE ocupando puestos relevantes en multinacionales muestran esa red de influencias —tan sutil como tenaz— que se ha ido tejiendo en las élites empresariales.
La formación de las élites económicas y administrativas sigue patrones distintos según los países, pero en todos los casos existe una combinación de mérito académico, redes de contactos y mecanismos de selección social. Francia representa el ejemplo más acabado de un sistema de reproducción de élites a través de instituciones educativas específicas. Durante décadas, la École Nationale d'Administration (ENA), clausurada en 2022 y sustituida por el Institut National du Service Public, y la École Polytechnique actuaron como auténticas canteras de la alta función pública y de la dirección empresarial. De sus aulas han salido presidentes de la República, ministros, altos funcionarios y dirigentes de algunas de las mayores empresas del país. La singularidad francesa radica en la estrecha conexión entre Estado y grandes empresas. Muchos graduados de estas grandes écoles comienzan su carrera en la Administración y más tarde pasan a ocupar puestos de responsabilidad en grupos industriales, energéticos o financieros. Grupos como AXA, Société Générale, BNP Paribas, Carrefour, Orange o Vivendi han tenido como máximos directivos a personas formadas en estas escuelas.
Este fenómeno ha llevado a numerosos sociólogos e historiadores a describir estas instituciones como una suerte de "nobleza de Estado" o "nobleza funcionarial": una élite legitimada por exámenes competitivos y el rendimiento académico, pero que al mismo tiempo concentra una parte importante de las posiciones de poder. El sociólogo y profesor de Economía Andrés Villena considera "natural" que cada país cree sistemas específicos para acceder al poder, "como una de herramienta para garantizar la pervivencia del Estado". Según explica, "los primeros en desarrollar estos métodos de selección de élites fueron los chinos, con la figura de los mandarines hace 15 siglos".
En el Reino Unido, la lógica es diferente, aunque también existe una fuerte concentración. Las universidades de Oxford y Cambridge, conocidas conjuntamente como Oxbridge, siguen desempeñando un papel central en la formación de las élites políticas, jurídicas y empresariales. Su influencia se ve reforzada por la tradición de los colegios privados de prestigio, como Eton o Winchester, que sirven con frecuencia como antesala de las universidades más selectivas. A diferencia de Francia, donde el Estado ocupa una posición central, el modelo británico está más vinculado al peso de las finanzas, las profesiones liberales y las redes sociales construidas durante la formación. En Alemania, las élites económicas proceden con frecuencia de universidades técnicas, escuelas de ingeniería y de un sistema de formación profesional muy desarrollado. El acceso a la dirección empresarial suele estar menos concentrado en un pequeño grupo de instituciones.
Estados Unidos presenta una estructura más abierta y descentralizada, aunque no por ello menos jerárquica. Universidades como Harvard, Stanford, Princeton, Yale o el MIT mantienen una influencia considerable en las firmas de Wall Street, las empresas tecnológicas de Silicon Valley y las grandes corporaciones. Sin embargo, el emprendimiento y la movilidad geográfica permiten trayectorias más diversas que en Europa.

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La idea original era entrar en un manicomio en los años setenta en la España franquista. Dejar la cámara rodando. Armar un cortometraje para “contar lo que había visto que había ahí”. Lo recuerda Jaime Chávarri (Madrid, 1943) una mañana de finales de junio en su piso de Malasaña. Se cumplen 50 años de El desencanto y el director accede a ver su legendaria película y charlar sobre ese documental que eludía en todo lo posible la narración que no viniera de boca de sus protagonistas, que carecía de guion mientras se rodaba y que ofrece un retrato fascinante de una familia peculiar, culta, insólita y decadente. “No está hecha con ninguna intención ni mala, ni buena, de nadie. Es simplemente una película sobre lo que unos personajes cuentan. Hablan de sus heridas de una manera muy teatral, muy egocéntrica, muy diva, si se quiere. Eso mismo contado por otros no tendría el más mínimo interés”, afirma el director, jovial y elegante, dispuesto a desmitificar y a quitarse méritos.


Cuando Rakshya Bam (26 años, Kailali, Nepal) vio que en las protestas de la generación Z de Madagascar ondeaban banderas de Nepal, comprendió que lo que había hecho su generación en Katmandú era histórico. Apenas unos días antes del estallido de las movilizaciones en la isla africana, en septiembre de 2025, las protestas iniciadas por jóvenes nacidos entre finales de los noventa y principios de los 2000 habían terminado con la caída del Gobierno de K. P. Sharma Oli. “En Madagascar utilizaron nuestra bandera como símbolo de rebelión. Pero, sin duda, nosotros también nos inspiramos en otros países. Seguimos esos movimientos en Bangladés e Indonesia. El mundo entero estaba sufriendo”, recuerda Bam, coordinadora del Nepal Gen Z Front, en una entrevista con EL PAÍS en la Conferencia de Sostenibilidad de Hamburgo, a la que fue invitada para participar en un panel sobre la movilización política juvenil. “Pero creo que ahora es el momento de hacer una pausa y reflexionar. Necesitamos paz ahora mismo, hemos visto demasiada destrucción”, agrega.