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Recientemente, Juan Carlos Ferrero publicó un vídeo en sus redes sociales en el que desvelaba “nuevos proyectos” que iría anunciando de manera progresiva, tan solo un mes después de haber finalizado su etapa como entrenador del tenista Carlos Alcaraz. “Seguro que me entran ganas de volver al circuito”, decía. Y así es. Sin embargo, no será al tenístico, sino al del golf. El valenciano, de 45 años, comunicó este domingo que a partir de ahora trabajará con Ángel Ayora, una de las grandes promesas españolas. En concreto, intentará potenciar su “rendimiento mental” y el “desarrollo profesional”.
Después de que se anunciase su trasvase al golf, Ferrero concedió una entrevista al medio Ten-Golf en la que cuenta que la relación con Ayora nació en realidad “por casualidad”. Durante el último torneo de tenis de Madrid, pudo detenerse a verle por la televisión y le impresionó, al igual que en su día Alcaraz.
“Son distintos, Ángel acaba de empezar y Carlos ya lleva ya unos cuantos años en la élite [desde 2021]. Carlos es una persona bastante más extrovertida que él, pero sí diría que, al igual que Carlos [22 años], puede llegar muy arriba porque tiene un toque de bola excelente”, afirma.
Ferrero viajará entre ocho y diez semanas al año con el golfista —mucho menos de lo que lo hacía con el tenista— y asegura que después de cerrar la etapa con el murciano, “necesitaba un respiro y cambiar un poquito de aires, al menos durante un tiempo, pero siempre ligado a la competición”.
El valenciano entiende que Ayora tiene un generoso arco de evolución: “Los jugadores están acostumbrados a pegar muy buenos golpes, así que cuando pegan alguno malo, digamos que se castigan mucho, ¿no? Creo que se puede trabajar a nivel mental con él. Es muy joven y todavía tiene que experimentar muchas cosas por primera vez”, indica.
Añade que está recibiendo “bastantes ofertas”, tanto del circuito masculino (ATP) como del femenino (WTA), y sobre Alcaraz, compitiendo ahora en Australia, apunta: “Es difícil cuando le ves competir y que todo tu equipo está ahí. No es fácil lo que sientes. Estoy muy contento porque está ganando y jugando muy bien. Solamente darle la enhorabuena y que siga a tope”.
“Ha llegado el momento de parar. El cuerpo me lo pedía y la mente disimulaba, pero lo acontecido en las últimas horas precipita una decisión que -quien me sufrió lo sabe- llevaba tiempo barruntando”. El humorista y presentador Héctor de Miguel, más conocido como Quequé, ha anunciado este domingo su retirada temporal de la escena mediática con un comunicado en sus redes sociales. En la carta repasa tanto su carrera profesional como los motivos personales que le llevan a tomar esta decisión.
Antonio Méndez, viajero del coche 5 del Iryo: “De pronto, sentimos como si atropelláramos algo, una sensación de subir y bajar, como si pasáramos un bache o un badén, e inmediatamente después empezó a temblar el coche de izquierda a derecha. Nos agarramos a los asientos porque parecía que íbamos a volcar”. Varios viajeros de este tren coinciden: antes de empezar a bailotear como consecuencia del descarrilamiento, todos sintieron una suerte de bache.
Kiko Llaneras, Daniele Grasso y Brenda Valverde Rubio
Ruth Benito
Fernando Anido
Carmen Castellón y Jacob Vicente
Yolanda Clemente
Julio Núñez y Javier Galán

A Carolina Jiménez, directora de Educación del British Council en España ―organismo encargado de velar por la calidad de los convenios oficiales con universidades británicas―, le vienen a la cabeza varias personas que se pusieron en contacto con ella porque su título del Reino Unido cursado en España no les contaba en unas oposiciones nacionales por no estar en el listado oficial: el Registro de Universidades, Centros y Títulos (RUCT), del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Si se hubiesen titulado en la misma universidad, pero en Reino Unido, les hubiese bastado con conseguir la equivalencia o la homologación.



Hace ya unos años que el gimnasio al que acude a diario, uno de esos espacios gigantescos en plena ciudad con infinidad de máquinas, clases colectivas, spa y piscina, le reservó una taquilla con la leyenda “El número 1” para uso exclusivo de su cliente más veterano. Por eso, en agradecimiento, propone al fotógrafo que le retrate allí, en ropa de deporte, antes de tirarse literalmente a la piscina a iniciar su rutina deportiva diaria. Para charlar, sin embargo, prefiere otro sitio. “¿Le gustan los churros? Le invito a merendar en casa”, propone. Así que aquí estamos, frente a frente, tomando café con leche con churros en una vajilla de La Cartuja, a resguardo de la lluvia de una tarde de perros, en el acomodado piso donde José Luis vive con su cuidadora, Belsy, una señora hondureña casada y con hijos que empezó cuidando de su esposa enferma y, al faltar ella, continuó cuidándole a él. Al endulzar su café con sacarina, el anfitrión confiesa: “Me sacaron diabetes hace cinco años”, como pillado en falta. Es el único marcador alterado de sus análisis.

La estenosis de canal, a causa del desgaste de los discos de la columna vertebral debido a la edad, es, según cuenta él mismo, el achaque de salud más fastidioso que padece José Luis Ortega (Madrid, 102 años el próximo 24 de marzo de 2026), más allá de una diabetes manejable con insulina y unas cataratas ya operadas que le han dejado vista de lince. Ortega, testigo de a pie de todo un siglo de la historia de España, estudió Fisioterapia en París y en Londres cuando todavía no existía la especialidad en España y trabajó durante más de 50 años antes de retirarse siendo octogenario. La alimentación sana y el ejercicio físico, además de los genes, es el único secreto que encuentra para explicar su longevidad. Por si acaso, sigue dedicando tres horas al día al deporte.