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Cuento con más de ocho años de experiencia en medios de comunicación especializados en moda, belleza y estilo de vida. A lo largo de este tiempo he desarrollado una amplia experiencia en la investigación y evaluación de productos de consumo, analizando las características que realmente marcan la diferencia entre unas opciones y otras, con especial atención a la experiencia de uso y al valor que aportan al consumidor.
Para elaborar cada contenido, combino la revisión de información técnica, la consulta de fuentes especializadas y la prueba de los productos. Mi objetivo es transformar toda esa información en recomendaciones claras, rigurosas y fáciles de entender, para que los lectores puedan tomar decisiones de compra mejor fundamentadas.







Tres números y una letra abrieron la negociación en un mensaje privado: 135K. Eran los 135.000 dólares que Silvia Zhang, una empresaria de Los Ángeles, ofreció en 2023 a Tronderrica James, una mujer de Nevada, por gestar al hijo que, según le aseguró, no podía dar a luz por ningún medio. Más tarde, una asistente de una agencia de vientres de alquiler le dio más información: “Son una pareja de chinos que buscan su bebé milagro”. Un contrato selló el acuerdo.

Armenia ha sido el vencedor de Eurovisión Junior 2026. La joven Naré Kerobyan, de 13 años, se ha impuesto en la edición infantil del certamen musical que se ha celebrado este sábado en Malta tras lograr un total de 202 puntos con la canción Boo! Esta es la tercera vez que Armenia gana este festival tras hacerlo en 2010 y 2021. España, representada por el jienense Lucas Paulano, de 10 años, ha terminado en segunda posición al haber obtenido 184 puntos en una emocionante final. RTVE sí participa en Eurovisión Junior ya que Israel no es uno de los concursantes.


La carta al director que envió Carolina Alguacil a EL PAÍS el 21 de agosto de 2005 sirvió para acuñar el término mileurista, muy utilizado a partir de ahí como etiqueta de un colectivo con muchas dificultades para tener una vida plena con ese salario. Esa misiva podría ser firmada hoy por cientos de miles de jóvenes. Y no tan jóvenes. Lo único que cambiaría sería el origen numérico del concepto, que con la inflación acumulada (60%) en estos 20 años los convierte en milquinientoseuristas o su variante más fotogénica en redes, milquini. El salario mediano —el más ilustrativo porque, a diferencia de la media, que mezcla cifras muy altas y muy bajas, este indicador divide en dos la distribución de los salarios y fija el umbral con la mitad por debajo y la otra mitad por encima— se situó en 2.001,4 euros en 2024, el último dato publicado. Dependiendo de la retención fiscal, supone entre unos 1.500-1.600 euros netos al mes.

Han pasado 640 días desde que Donald Trump prestó juramento en el Capitolio en un discurso grandilocuente en el que proclamó: “La Edad de Oro de Estados Unidos comienza justo ahora. A partir de hoy, nuestro país prosperará y volverá a ser respetado en todo el mundo”. Casi dos años después, si los sondeos no fallan, está a punto de sufrir una histórica derrota en las elecciones de medio mandato que se celebran el próximo 3 de noviembre debido al descontento de las familias estadounidenses sobre la situación económica. La inflación, los aranceles y la guerra contra Irán explican la gran decepción que se extiende desde una costa a otra de Estados Unidos. Un sentimiento que ha contagiado a las zonas rurales del Medio Oeste y el Sur del país, donde los demócratas no gobiernan desde hace casi un siglo, como Kansas o Mississippi. El malestar de los estadounidenses con la situación económica contrasta con las grandes cifras que sitúan al país como una de las potencias que más crece.
La inteligencia artificial está protagonizando la mayor revolución económica de la historia. Nunca se había destinado tanto dinero en tan poco tiempo a desarrollar una nueva industria, ni siquiera en la revolución del ferrocarril de finales del siglo XIX o en la era de la burbuja de las puntocom. La inversión estimada que los grandes laboratorios de IA hasta 2032 ascenderá a 10,3 billones de dólares, una cantidad que representa el 3,6% del PIB, según un reciente estudio del Stijn van Nieuwerburgh, publicado por la Brookings Institution.
El Mapa de Centros de Datos de Estados Unidos, que recopila la información sobre esta actividad, tiene registrados 5098 instalaciones y proyectos en el país: 3172 operativos, 400 en construcción y 1199 planificados, con una capacidad de 395,1 GW. Se prevé que solo este año, la inversión en IA alcance en Estados Unidos el 1,9 % del PIB, según estimaciones de Goldman Sachs.
El sector está teniendo un impacto evidente en la economía, pero también ha provocado malestar social por los efectos nocivos que suponen estas instalaciones. “La mayor parte del gasto de capital, que este año podría alcanzar los 800.000 millones de dólares, va destinada a la construcción de enormes centros de datos”, remarca Jared Franz, economista de Capital Group. “Este nivel de inversión ofrece un fuerte impulso a la economía estadounidense. De hecho, creo que no estamos valorando en su justa medida el impacto que podría tener el auge de la inteligencia artificial”.
Franz cree que se podría estar infravalorando el crecimiento del PIB entre 0,5 y 1 punto porcentual. Las grandes compañías están inmersas en una alocada carrera de inversiones, que está llevando a la industria a protagonizar algunas a Bolsa más rimbombantes de la historia. Los analistas empiezan a hablar del riesgo de burbuja, con un ecosistema de empresas endeudadas y con estrechos vínculos entre ellas.
Las autoridades, sin embargo, tienen depositadas muchas esperanzas en los robustos aumentos de productividad que supondrá la inteligencia artificial cuando la industria esté plenamente desarrollada.