Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Hay algo revelador en cómo tres proyectos tan distintos —uno sobre barrios invisibilizados, otro sobre música clásica y una revista digital ya en marcha— terminan contando la misma historia: la de un periodismo que busca su sitio en un ecosistema en transformación constante. Esa búsqueda tomó forma el pasado 25 de marzo en la sede de UNIR en Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde siete alumnos del Máster en Proyectos Periodísticos Digitales Avanzados de UNIR y EL PAÍS presentaron sus iniciativas ante un jurado de profesionales.
El futuro de las redes sociales se está decidiendo en los tribunales. Y pintan bastos. La semana pasada, Meta recibió dos importantes reveses judiciales. El miércoles, un jurado de Nuevo México determinó que la empresa matriz de Facebook, Instagram o WhatsApp es culpable de engañar a los consumidores sobre la seguridad de sus plataformas y por poner en riesgo a menores de edad, priorizando los ingresos a la integridad de los niños. Horas más tarde, Meta y YouTube (de Google) perdían en Los Ángeles un juicio clave que las declara culpables de generar adicción entre menores y de usar el diseño de sus plataformas para causar dependencia.

Cuando Maravilla ve al biólogo Plácido Rodríguez extiende sus alas a modo de saludo, danza y le acerca el pico. Esta hembra de cisne enviudó (muchas de estas aves muestran comportamientos monógamos) hace un año por un accidente de su pareja y su cuidador es hoy su principal referente de vida. Maravilla es uno de los ejemplares de las más de 180 especies que habitan La Cañada de los Pájaros, la primera reserva concertada de España y santuario para las aves a las puertas de Doñana. Este refugio, que ha servido de tabla de salvación para varias especies amenazadas o en declive (focha cornuda, cerceta pardilla, porrón pardo y malvasía) está hoy en peligro de extinción. “Si no queda otra, nos marchamos”, lamenta Maribel Adrián, también bióloga, cofundadora del centro y esposa de Plácido Rodríguez.






Cuenta la psiquiatra Gemma Parramon (Campdevànol, Girona, 54 años) que un día, cuando apenas era una residente de primer año y estaba empezando su andadura en la medicina, un ginecólogo le dijo: “Mira, yo en cuanto las pacientes entran por la puerta de la consulta, ya sé si son histéricas o no”. Esa escena, sintomática de una medicina históricamente androcéntrica y abducida por los roles de género, se le quedó grabada. Tanto, que vuelve a ella, 25 años después, para ilustrar cómo los sesgos machistas y la mirada patriarcal de la ciencia han construido, hormonas mediante, la percepción social sobre la salud femenina.

Luo Minmin, director del Instituto Chino de Investigación Cerebral (CIBR, por sus siglas en inglés) de Pekín, desgrana detalles sobre uno de los implantes cerebrales más avanzados que están desarrollando. Mientras habla de electrodos y neuronas, una pantalla a su espalda muestra el vídeo de uno de los ensayos que han llevado a cabo en monos: el macaco, inmovilizado en un laboratorio, tiene la tapa de los sesos abierta y unos cables conectados al cerebro; los sensores detectan sus impulsos neuronales a medida que sigue con sus ojos grandes de primate un círculo rojo en un plasma que tiene delante; los datos de su cerebro son procesados al instante, de modo que, con algo que se podría denominar “pensamiento”, es capaz de mover un cursor en la pantalla. La acción, a su vez, pone en funcionamiento un brazo robótico real. En resumen: tenemos a un mono manejando una máquina con la mente.
Su nombre inspira prestigio. Israel Elejalde posee una de las carreras más sólidas sobre las tablas de las últimas décadas, donde se ha puesto al frente de más de cincuenta obras en una trayectoria que ya rebasa las tres décadas. Lleva casi el mismo tiempo apareciendo en pantallas grandes y pequeñas, y aunque no quiere verse como un hombre de teatro que de vez en cuando hace cine y series, lo cierto es que su presencia sigue teniendo algo de ese aroma a telón y bambalinas que podemos emparentar con intérpretes como Josep Maria Pou.
Cuando comenzaron los disparos, Mentou y su familia ya se habían escondido. Un dron sobrevolaba el mercado de Boflusa, un pueblo del centro de Malí. Era una señal ominosa que los residentes habían aprendido a temer. Poco después llegaron hombres armados, quemando puestos y disparando contra la multitud. “Dispararon a todo el mundo”, recuerda, en entrevista con este diario, Mentou sobre ese día de principios de noviembre de 2025. Ha pasado un mes y, ahora, está sentado a la sombra de una acacia en Dwinkara, en la frontera del sureste de Mauritania con Malí, a cientos de kilómetros de su hogar.