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Las cuentas con seudónimos en redes serán más complicadas de mantener en la era de la inteligencia artificial (IA). Un grupo de investigadores reunió miles de publicaciones de foros anónimos como Hacker News y Reddit y pidió a varias IA que identificaran a sus autores. Para sorpresa de nadie, modelos de lenguaje como Gemini o ChatGPT hicieron en minutos lo que a un humano le llevaría muchísimas horas y quizá no lograría nunca: los modelos identificaron al 68% de usuarios anónimos con un 90% de precisión, “frente a casi un 0% del mejor método que no utiliza modelos de lenguaje”, dice el artículo científico. “Los resultados muestran que el anonimato de los usuarios con seudónimo en internet ya no se sostiene”, añade.
Poco antes de morir José Guirao —Pepe para los amigos— reunió a su círculo más cercano y le contó dónde guardaba todo aquello que había escrito durante su vida y que nunca había publicado. Las letras dormían en diferentes pendrives y ordenadores, también en todos los cuadernos que le gustaba comprar, en la casa de Madrid, en su pueblo Pulpí, Almería, en La Vera, Cáceres, un refugio donde cuidaba su jardín japonés, paseaba con los perros y escribía para que nadie le leyera. Por ahí se encontraba desperdigada una obra dispersa e inconclusa consistente en poemas de juventud, apuntes, notas, alguna obra teatral, algún intento de novela. “Haced con ello lo que creáis conveniente”, les dijo.
La escritora argentina Selva Almada decidió asumir un enorme riesgo: darle la voz y la perspectiva narrativa de su novela a un objeto inanimado. Una casa, específicamente. Una casa que ve, siente, recuerda, dice lo que oye, pero que, anclada a sus cimientos como casa al fin y al cabo que es, no ve más allá de lo que su mirada consigue alcanzar. No obstante, al parecer inconforme con ese desafío narrativo, la novelista se plantea otro reto: colocar la morada en un paraje rural en el que solo la rodea la maleza de un bosque por donde corre —a veces casi ni corre— un arroyo, con lo cual sus referencias quedan aun más limitadas. Y si lo anterior ya parecía suficientemente complejo, Selva Almada da un paso más allá y se empeña en un verdadero experimento lingüístico pues para armar su relato recurre a un lenguaje cargado de localismos, en su caso argentinismos de la norma del habla popular de Corrientes, la provincia del norte del país colindante con Paraguay. En dos palabras, el fin del mundo… la tierra literaria de muchos relatos de Horacio Quiroga.

Delroy Lindo siempre ha estado allí. Aunque muchos no reconozcan su nombre ni su cara, a sus 73 años este eterno actor de reparto suma ya 73 personajes en cine y televisión. La coincidencia numérica podría parecer puro azar, si no fuera porque con su último papel en Los pecadores ha conseguido el reconocimiento a toda una vida dedicada al cine: su primera nominación al Oscar. El camino que le ha llevado hasta aquí ha sido largo y complejo, y la endiablada carrera por el premio no iba a ser menos.
Bolivia es uno de los pocos países de Sudamérica que no tiene costa. Andino por los cuatro costados, aquí las costumbres indígenas se superpusieron a las de los colonizadores, y nunca fueron reemplazadas. Con pocos turistas, en tierras bolivianas queda mucho margen para sentirse como un aventurero, incluso en sus rincones más famosos, como el impresionante salar de Uyuni, las misiones jesuíticas, el lago Titicaca, el parque nacional Torotoro de aspecto casi lunar o el trozo de selva amazónica que le corresponde.
Más información en la nueva guía de Bolivia de Lonely Planet y en la web lonelyplanet.es.
Puede que en España no sean tan populares como los nachos, los tacos o las quesadillas, pero los chilaquiles son un clásico mexicano que va ganando adeptos y apareciendo cada vez en más cartas. No es para menos: su explosiva combinación de totopos, salsas calientes, frijoles y queso enamora a quien la prueba, y es difícil no rendirse ante el contraste de texturas crujientes y cremosas que te regalan.

Lo bueno de muchísimas verduras, aparte de todo lo que sabemos en términos nutricionales, es que se puede preparar tortillas con ellas. ¿Por qué destacamos esta característica? Porque las tortillas suelen gustar a todo el mundo, son relativamente fáciles de preparar, si te sobra puedes comerla al día siguiente fría o caliente, llevan pocos ingredientes que suelen ser económicos y se pueden meter en un táper y llevar al trabajo.