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“Hola, puedo pedirte un pequeño favor? Podrías votar por Eliska? Es la hija de unos amigos míos. El primer premio es una clase de baile gratis, ¡y sería una oportunidad realmente preciosa para ella! Muchas gracias!”, dice un mensaje de WhatsApp que se está extendiendo como la pólvora entre los móviles españoles. El texto lleva un enlace a una página web. Es un caso de phishing, una modalidad de ciberataque que consiste en descargar malware (programas maliciosos) a través del engaño. Los usuarios que pinchen en el enlace corren el riesgo de que les hackeen el móvil y de que accedan a sus datos personales.
Los trabajadores humanitarios a veces creen que pueden con todo, y cómo no lo van a pensar si su labor consiste en ayudar a personas vulnerables en situaciones extremas, si están para eso, si son los encargados de evacuar a miles de refugiados del Cuerno de África que se encuentran retenidos por las autoridades libias en medio de un conflicto activo; asistir a mujeres que han sido violadas cuando cruzaban el desierto en su camino hacia una salida por el Mediterráneo; o atender a refugiados que llegan en patera al borde de la muerte (algunos llegan ya inertes y mueren en brazos de los primeros que los asisten).

Hunter Schafer (Nueva Jersey, 27 años) siempre ha sido muy abierta sobre su experiencia como persona trans. La actriz de Euphoria comenzó su transición en el instituto, a los 14 años, y, según contó en 2019 a The Times, al principio lo mantuvo en secreto a su familia. “Conseguía rímel de mis amigas y me lo ponía en el baño de la escuela, y luego me lo quitaba antes de que me recogieran. Me compré unos tacones de 20 dólares en Sears y los metía a escondidas en mi mochila para usarlos en la escuela. Mis amigas más cercanas lo sabían, pero mucha gente de mi entorno no”, contó. Schafer describía entonces su transición como “un proceso lento y prolongado” y, siete años después, sigue dando detalles. “Quizás sea bueno compartirlo por la tensión que hay entre esos dos mundos”, ha dicho ahora en una entrevista con Elle, después de criticar la reciente normativa británica que obliga a usar los baños o vestuarios que correspondan al sexo biológico de las personas. “En diciembre me sometí a una cirugía genital. Fue una experiencia increíble y me encanta”, reconoce en la edición estadounidense de la revista.

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Una semana después de que comenzara la huelga educativa en Madrid, los planes de la Consejería de Educación no pasan por reunirse con los docentes. No importa que miles de profesores y profesoras de la educación pública no universitaria hayan secundado la movilización con elevados porcentajes de seguimiento según los sindicatos, ni que se hayan manifestado diariamente para insistir en que al otro lado del tablero —el que encabeza la consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo— se dé un paso hacia el diálogo. Zarzalejo no quiere oír hablar de la huelga, ni de los huelguistas, menos aún de sentarse frente a frente con el Comité de Huelga, al que no reconoce como interlocutor legítimo. “Las reivindicaciones de esta huelga son reivindicaciones que no están al alcance de la gestión educativa de la Comunidad de Madrid”, aseguró la consejera en unas declaraciones el lunes, sus últimas palabras sobre las protestas y a las que remiten desde la Comunidad cuando se les pregunta por la postura del Gobierno madrileño y si tienen previsto sentarse a negociar.

“Dame la dureza de la verdad, pero no me engañes con una mentira”. Así de tajante demuestra María del Monte (Sevilla, 64 años) lo importante que es para ella la transparencia y la sinceridad. Por eso, en el segundo párrafo del libro que acaba de publicar, Si el corazón se equivoca, se le perdona (HarperCollins), advierte de que su contenido “no va de su vida”, o al menos, de esa vida que ha asomado en la prensa y los programas del corazón más allá de su trayectoria profesional. “Eso no me interesa, la vida tiene más profundidad como para quedarse en esa capa de superficie”, zanja durante una mañana soleada que desafía los malos augurios de lluvia. La primera incursión de la sevillana en el mundo editorial es una generosa inmersión en sus inquietudes, sus motivaciones, sus zozobras y sus anhelos, que destapa describiendo de una manera franca y natural cómo se ha ido guiando en los ámbitos que para ella son más importantes: su familia, amigos, parejas, seres queridos y ausentes, sus orígenes y tradiciones, y ella misma. “Lo más bonito que me han dicho del libro, y que era mi único objetivo, es que leerlo era como charlar conmigo”, explica sonriente.
