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[[dia]] [[verbo_dia]] [[alto_riesgo_muni]] municipios en zonas con riesgo alto para la salud por calor ([[perc_riesgo_alto_muni]]%), [[riesgo_medio_muni]] en riesgo medio ([[perc_riesgo_medio_muni]]%) y [[bajo_riesgo_muni]] en riesgo bajo ([[perc_bajo_riesgo_muni]]%). Puede consultar los datos para hoy, mañana y pasado en el siguiente mapa elaborado a partir de los datos del Ministerio de Sanidad y Aemet.
El jugador marroquí del París Saint-Germain Achraf Hakimi será juzgado por violación después de que el Tribunal de Apelación rechazara su recurso para evitar sentarse en el banquillo de los acusados tras haber sido denunciado por una joven en 2023.
Tener buena memoria no significa solo ser capaz de almacenar mucha información. También implica saber filtrar, descartar lo irrelevante y quedarse con lo importante. Por eso surge una pregunta clave: ¿Qué pasaría si no pudiéramos olvidar? ¿Qué ocurre cuando el cerebro pierde esa capacidad de borrar lo innecesario?
Hace años, desde el puerto de Brooklyn se intuía Galicia. Los muchachos de los muelles la buscaban al acabar la jornada para calentarse los huesos con whisky, compañía y caldo gallego. Había que ponerse de espaldas a la bahía y la silueta de Manhattan, caminar por la avenida Atlantic arriba tras tripulaciones recién desembarcadas, y dejarse llevar por la sucesión de neones de la esquina española de Brooklyn Heights: el barrio rojo donde se buscaban la vida gentes llegadas de las costas españolas atendiendo a estibadores, marineros que atracaban por unos días y los que varaban indefinidamente. Una decena de bares, muchos de apellido español, flanqueaban la calle como la puerta de entrada al continente. La colonia vivió y murió dentro de sus fronteras no escritas en la gran ciudad, a medio camino entre el desarraigo y la morriña. La agonía llegó con el cierre de los muelles en los setenta. Los marineros se fueron, los alquileres se estiraron, los gallegos buscaron nuevos puertos: algunos de vuelta en su orilla del océano, algunos tierra adentro, algunos bajo tierra. Solo dos bares, el Long Island y el Montero, regentados por dos hermanos que pasaron 50 años en aceras enfrentadas sin dirigirse la palabra, resistieron a los años y el dinero por la consigna familiar de comprar en vez de alquilar, y esa noción grabada en el subconsciente de los viejos emigrantes de asegurar un sitio en el que caerse muerto. El Long Island fue traspasado hace años. El Montero va a cumplir nueve décadas al lado del puerto. Todavía se habla español, pero no por mucho tiempo. El último reducto gallego de la avenida Atlantic acaba de cambiar de manos.

En Grecia hay recetas que no necesitan presentación. La strapatsada –también conocida en algunas zonas como kagianas– es una de ellas. Se prepara en cuestión de minutos y aparece en la mesa a cualquier hora: para desayunar, para una comida rápida o incluso para cenar cuando no hay ganas de cocinar nada complicado. Al final no es más que huevos revueltos con tomate, pero como ocurre con tantos platos populares, la suma es mucho mejor que las partes.
A las 14:46 del viernes 11 de marzo de 2011, hora local, se produjo un terremoto en el océano Pacífico. Su epicentro estuvo a unos 130 kilómetros al este de Honshu, la principal isla de Japón. Con una magnitud de 9,1, fue descomunal, acabando con la vida de más de 15.000 personas. Minutos más tarde, un tsunami con olas de hasta 40 metros llegó a tierra provocando, entre otros daños, la fusión de tres de los reactores de la central nuclear de Fukushima. También se produjeron varias réplicas de gran intensidad. Entre tanto ruido, un grupo de investigadores detectó un fenómeno nunca documentado hasta ahora: las ondas sísmicas que generó viajaron por el interior del planeta hasta rebotar con el núcleo terrestre. Según detallan en Science, este rebote provocó que Japón se moviera hacia el este.