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La Guardia Civil investiga al propietario de una explotación ganadera de San Roque (Cádiz) por un presunto delito de maltrato animal después de que el pasado mes de febrero hallaran una treintena de ovejas muertas, algunas en avanzado estado de descomposición. Los animales que aún quedaban con vida presentaban “grave deterioro físico, con evidentes signos de debilidad y severas limitaciones de movilidad”, según indican fuentes oficiales.
Son las 21:47. Miras el reloj. Vibra. “Te faltan 2.134 pasos para alcanzar tu objetivo”. Y, de repente, el día ya no parece tan productivo.
El que acaba de presentar en Madrid ha sido su cuarto desfile en lo que va de año. Antes ha pasado por Nueva York, Sevilla y Chile. Y en los próximos meses lo hará por México, Colombia y Canarias. “Estoy haciendo una media de 74 desfiles anuales”, dice Ágatha Ruiz de la Prada (Madrid, 65 años), reclinándose en una silla de colores que, por supuesto, ha diseñado ella misma. Sentada en su taller de la calle de Villanueva —mientras al fondo las costureras terminan las piezas del desfile y en el piso de arriba, donde está la tienda, la cola para probar el café que acaba de lanzar con Juan Valdez no deja de crecer—, no hay un atisbo de urgencia en su voz. “Es una salvajada”, concede, a sabiendas de que no tiene ninguna intención de bajar las revoluciones.
Es el protagonista inesperado que se ha colado en las rutinas de belleza: el cepillo facial de drenaje linfático. Viral en TikTok e Instagram, promete desinflamar el rostro en minutos. “En los últimos años, ha crecido mucho el interés por todo lo relacionado con el sistema linfático y la inflamación de bajo grado”, confirma Yvette Pons, especialista en bioestética funcional. “Cuando funciona bien, la piel está más luminosa, menos inflamada y con mejor tono”, añade la esteticista Carmen Navarro, propietaria de las clínicas que llevan su nombre.
Para algunos, el acuerdo que Tupac Shakur (Nueva York, EE UU, fallecido a los 25 años en 1996) firmó con la discográfica Death Row Records representó su sentencia de muerte. Para el rapero, suponía la libertad. Shakur llevaba ocho meses en la cárcel, culpable de abusar sexualmente de una mujer entre él y otros hombres. El 12 de octubre de 1995, el artista conocido como 2Pac salió de prisión después de que el jefe de la discográfica pagara una fianza de casi un millón y medio de dólares, con el compromiso de grabar tres discos para el sello. Al día siguiente, se puso manos a la obra y acudió al estudio para iniciar las sesiones de su trabajo más ambicioso: All Eyez On Me, álbum doble de 27 cortes y más de dos horas de duración. Publicado en febrero de 1996, hace treinta años, obtuvo críticas excelentes y sigue siendo el disco más vendido de su carrera, considerado uno de los mejores de la historia del género.
Jennifer Lee cuenta que se le han escapado varias lágrimas de emoción desde que se ha adentrado en World of Frozen, el nuevo espacio dedicado al reino de las princesas Anna y Elsa en Disneyland Paris. Pero Lee no es una apasionada más del universo Disney: ella es la guionista y directora de la primera entrega de la exitosa historia (con la que se llevó el Oscar a mejor película de animación en 2014), y también de la segunda y de la tercera, que codirige con Trent Correy, quien tampoco se ha querido perder la inauguración en París. A Lee también se le escaparán las lágrimas cuando durante la ceremonia de inauguración escuche cantar a la artista francoestadounidense Santa algunos de los grandes éxitos musicales de Frozen frente a Adventure Bay, tres hectáreas de lago que son el centro sobre el que gira el reino de Arendelle. Una ansiada novedad que, desde que se abrió al público este domingo, acumula colas tanto para entrar a la zona como para acceder a Frozen Ever After, una nueva atracción con esperas de hasta 240 minutos.

Con lo acelerado que va todo, no es raro que a uno le entren ganas de bajarse del mundo un rato. No hace falta una semana en Bali ni apagar el móvil tres días: a veces basta con una escapada corta, un coche, una carretera secundaria y una mesa donde disfrutar de una buena comida para que la cabeza cambie de ritmo. La idea es sencilla: salir unas horas, comer bien, dar un paseo y volver a casa con la sensación de haber hecho un pequeño viaje.




