Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
La mítica escena de Ursula Andress en Agente 007 contra el Dr. No (1962) saliendo del mar canturreando, vestida con un biquini blanco y un cuchillo en el cinturón —ante la atenta mirada de un joven Sean Connery al que se le van subiendo las cejas a medida que va viendo más de cerca a esa mujer— es historia del cine. Las ventas de los bañadores de dos piezas se dispararon tras el estreno de la película y Andress se consagró oficialmente como la primera chica Bond, un título que en los últimos años han revalidado actrices como Halle Berry —también con biquini y cuchillo en el cinturón—, Eva Green o Monica Bellucci. Andress tenía 26 años cuando ganó el Globo de Oro gracias a ese papel y la actriz suiza cumple los 90 este 19 de marzo, pero, lejos de estar de celebración, lo que está es preocupada.
Es de sentido común que el número de estudiantes en las aulas de nuestras escuelas e institutos tenga alguna importancia y requiera atención. Tomada por separado, sin embargo, la ratio no es el problema más urgente por afrontar ni significa por sí misma una ventana abierta a la esperanza y transformación que la educación necesita.
Más allá de las medallas y las competiciones, de las estructuras artificiales tan a la moda, la escalada en roca siempre aspira a colmar el espacio entre lo probable y lo imposible. A veces, dicho espacio se convierte en un agujero en el tiempo: han sido necesarios 35 años de espera para que un chico de apenas 17 años escale una vía que los escaladores más fuertes del planeta juzgaron imposible. Lo más curioso es que el francés Erwan Legrand lo ha logrado con los pies desnudos, prescindiendo de la goma ultra adherente y de la protección de los pies de gato.
El Vaticano siempre tuvo información de los casos de pederastia en el mundo, sabe mucho más de lo que admite y nunca ha dicho lo que sabe. Lo demuestran los papeles hallados por una investigación internacional del diario alemán Correctiv, en colaboración con EL PAÍS, junto a The Boston Globe de Estados Unidos, Observador de Portugal y Casa Macondo de Colombia. Arrojan nueva luz sobre los archivos vaticanos del dicasterio de Doctrina de la Fe y el antiguo Santo Oficio, aún cerrados a los investigadores y accesible a muy pocas personas. “Entrar ahí es imposible”, confirma un sacerdote canonista que lo ha intentado en varias ocasiones. Es más, diversas fuentes señalan que hay un archivo aún más secreto que custodia los casos más graves y delicados.

Ruth Benito
Fernando Anido
Guiomar del Ser
El diplomático y político originario de la isla caribeña de Granada Simon Stiell (57 años) es desde agosto de 2022 el secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el acuerdo que ha regido en los últimos 34 años los esfuerzos de todos los países del mundo por ponerle coto al calentamiento global. Concede esta entrevista por videoconferencia desde Bruselas, el corazón de una Unión Europea que esta semana debate cómo hacerle frente a los efectos de la guerra de EE UU e Israel contra Irán. Y la forma en la que los Veintisiete responden a la crisis energética vinculada a este conflicto está en el centro de la reunión del Consejo Europeo que se celebra estos jueves y viernes. Stiell aboga por que Europa, en vez de retroceder, acelere todavía más su transición para dejar atrás los combustibles fósiles, principales responsables del cambio climático.
Zakia Abu Lahia no deja de llorar mientras amasa pan en una tienda de campaña de una playa de Gaza. A sus 72 años, la idea de morir sin ver La Meca la llena de miedo y de tristeza. En 2023, esta gazatí supo que había resultado elegida en los sorteos que realiza Arabia Saudí para seleccionar a los peregrinos que pueden hacer el haj, debido a que son cupos limitados. Se había registrado por primera vez una década antes. “Cuando supe que mi nombre salió en el sorteo, fue el momento más feliz de mi vida, pero esa alegría se convirtió en un profundo dolor cuando estalló la guerra, que desvaneció cualquier esperanza de ir”, dice, mientras su marido Adnan, de 73 años, que también resultó elegido en el mismo sorteo, intenta consolarla haciéndola reír. Le dice que Dios les dará más vida justamente para que puedan cumplir este sueño, e irán a La Meca, volverán y aún les quedará tiempo para seguir entrometiéndose en la vida de sus siete hijos y 26 nietos. La mujer sonríe, pero la pena sigue ahí.

Lo confieso: antes de escribir la primera frase de este artículo, he revisado los mensajes electrónicos tres veces, he consultado otras tantas el pronóstico del tiempo, he leído las noticias… He procrastinado, como se dice técnicamente cuando no paramos de aplazar algo. Como consuelo, sé que no soy la única. Todos podemos procrastinar actividades puntuales que, aunque podamos disfrutarlas, también requieren cierto esfuerzo, como hacer deporte, mantener una conversación difícil, terminar un informe complicado o, sencillamente, ordenar un armario siempre olvidado. Solo el 20% de los adultos presenta este comportamiento de forma sistemática ante cualquier tarea que implique un mínimo esfuerzo, según el psicólogo Joseph Ferrari, una de las mayores autoridades en la materia. Lo verdaderamente creativo son las excusas con las que justificamos la decisión: mañana tendré más ganas, todavía no sé lo suficiente para ponerme con ello y funciono mejor bajo presión, entre otras. Sin embargo, la procrastinación esconde mucho más de lo que aparenta.
El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos atacaron Irán. Unas horas después, Irán cortó internet en todo el país, hasta hoy. Pero ese día ocurrió también algo poco común: una estación de números empezó a emitir en farsi una serie de cifras. Eso es toda la emisión, que comienza con un aviso: “¡Atención!”. Y luego “dos, seis, nueve, cero, cuatro...”. Se repite varias veces al día en horarios fijos y se puede escuchar a miles de kilómetros. El origen de esa emisión en farsi, el idioma que se habla en Irán, parece ser el centro de Europa y el destino podría ser algún lugar dentro del país donde agentes u operativos tendrán un libro especial de códigos para convertir esos números en texto. Pero nadie confirma nada ni hay comunicados públicos sobre quién es o no es el emisor de este mensaje, adelantado por el Financial Times. A esta estación que emite la enigmática señal de número en farsi se la ha llamado V32.