Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
La reunión de ministros de los países que forman parte de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que se celebra este miércoles en París es un reflejo de la tensión que se vive ante el impulso a la transición verde. Porque frente a esa transición hacia las renovables están los reiterados intentos de la Administración de Donald Trump por frenarla dentro y fuera de sus fronteras, amenazando incluso con abandonar la AIE —lo que supondría una importante merma a su presupuesto— si no deja atrás esa transición hacia un sector energético sin emisiones.
En la víspera del Año Nuevo lunar, el pasado lunes por la noche, China aprovechó la Gala de la Fiesta de la Primavera, el programa de televisión más visto del mundo, para desplegar un poderío tecnológico que trasciende el mero espectáculo. El espacio, que siguen cerca de 600 millones de chinos mientras engullen jiaozis en familia, se convirtió en una demostración de los avances más punteros en un momento de creciente rivalidad tecnológica con Estados Unidos.
“La vida queda dividida en un antes y un después”, dice Vladímir Rasskazov, veterano ruso de la guerra contra Ucrania, mientras recorre el centro de rehabilitación que fundó para ayudar a otros militares que han sufrido amputaciones, Prótesis para los Nuestros (nombre con cuyas siglas hace un juego de palabras en ruso, pues coinciden con las de lo que el Kremlin llama “operación militar especial” contra el país vecino). “Se puede decir que la empresa nació en noviembre de 2022”, agrega, exhibiendo varias medallas al valor y la “picadora de carne de Bajmut”, una condecoración que entregaron los paramilitares del grupo Wagner a las tropas que participaron en aquella ofensiva sangrienta. La idea del centro en Rostov del Don, cerca de la frontera con Ucrania, nació el día en el que Rasskazov perdió una pierna por la explosión de una mina en esa batalla.
La revista estadounidense The Cut anunciaba el año pasado, en un artículo firmado por la periodista Cat Zhang, que ser un hombre calvo era —finalmente— cool: “Justo cuando se volvió normal gastarse cinco cifras para tener una poblada mata de pelo, apareció una nueva vanguardia cultural que dijo: ‘A la mierda, somos calvos”, escribía Zhang.
Sobre el periodista guatemalteco José Rubén Zamora (Ciudad de Guatemala, 69 años), beneficiado la pasada semana con arresto domiciliario, pesa la posibilidad de volver a prisión después de que este martes la Fiscalía apelara la decisión del juez. Zamora recibe a este periódico en la sala silenciosa de su casa, en un barrio acomodado de la capital, un inmueble amplio y rodeado de vegetación que vuelve a ser su refugio tras dejar la celda de 12 metros —“bartolina”, la llama— que ocupó durante más de un año. Camina con alivio, pero también con cautela: sabe que el Ministerio Público, dirigido por la controvertida fiscal Consuelo Porras, lo mantiene en la mira y que su libertad es frágil.


Como tantas ciudades rodeadas de paisajes idílicos, quienes visitan Santa Marta no siempre se sumergen en sus históricas callejuelas de edificios bajos y monumentos coloniales. En lugar de hurgar en su pasado, muchos viajeros ponen rumbo a cualquiera de los fragmentos de cultura y naturaleza en torno a la capital del departamento del Magdalena, en la costa caribeña de Colombia. Santa Marta, sin embargo, desprende por sí misma un encanto que a veces se ha visto eclipsado por la exuberancia del parque natural Tayrona, Minca o la misteriosa Ciudad Perdida, antigua población de los indígenas de la región antes de su colapso hacia 1600.

Debería haber una tienda como Casa Terra en cada esquina, por ley. Venden infinidad de especias y todo tipo de productos a granel en pleno centro de Madrid. Botes de cristal con colores abrumadores, olores que te hipnotizan; un éxtasis sensorial y adictivo, vaya. Es habitual que haya clientes que pidan “pimentón del normal”, a lo que Víctor Lozano, uno de los propietarios de la tienda, siempre responde “a ver, no hay un pimentón normal”, antes de enumerar los diferentes tipos que tiene a la venta y explicar al detalle las cualidades de cada uno.






