Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
¿Es este miércoles el peor día de la nueva ola de calor? Pues, como todo en la vida, depende desde dónde se mire. En el conjunto de España, “será el día más cálido en general, aunque el jueves será especialmente caluroso en las regiones mediterráneas, donde repuntarán las temperaturas”, explica Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Tanto, que la Aemet ha activado en las últimas horas para el jueves el aviso rojo, el máximo, en Murcia y en la Comunidad Valenciana. Para este miércoles son 12 las comunidades bajo aviso, aunque ninguno rojo, por temperaturas que van de 39° a 42°.
Si el año pasado las llamas se desbocaron en agosto arrasando el noroeste de la Península, coincidiendo con una extensa e intensa ola de calor, este verano los problemas han llegado antes a España, el país europeo con más superficie dañada en estos momentos. Tras un junio que ya fue complicado, en julio se ha disparado el área alcanzada por el fuego hasta un acumulado anual de 119.458 hectáreas. Son los datos provisionales que ofrecía este martes el servicio de vigilancia europeo Copernicus, que emplea su red de satélites para estimar el perímetro y superficie de los fuegos. Pero lo que más destaca es que dos tercios —79.000 hectáreas— de ese total han ardido solo en los 20 primeros días de julio.

Thais Ruiz de Alda (Barcelona, 52 años) es jurista de formación y lleva más de dos décadas trabajando en entornos tecnológicos. Ha dirigido equipos y proyectos digitales desde 1999 y eso, además de un desparpajo y una locuacidad a prueba de balas, le hace decir con rotundidad que existe el patriarcado digital, que solo el 22% de participantes en los festivales de música son mujeres y que Google debería ofrecerte otra opción para llegar a un sitio que no sea solo no cruzar un parque a las doce de la noche. Actualmente, después de haber vivido “el manspreading en toda su magnitud”, es fundadora y directora ejecutiva de DigitalFems.

Para conservar la financiación estadounidense en medio de la oleada de recortes iniciada el año pasado por el Gobierno de Donald Trump, muchas organizaciones que combaten el VIH tuvieron que elegir entre amoldarse a las nuevas reglas de Washington ―que limitan programas relacionados con diversidad e inclusión o servicios que, supuestamente, apoyen el aborto― o dejar de trabajar. Un nuevo estudio, publicado este martes por investigadores de la Fundación para la Investigación sobre el SIDA (amfAR) y otras instituciones en la antesala a la 26ª Conferencia Internacional sobre el SIDA, ha revelado que el 77% de los gobiernos, ONG y empresas que recibían recursos del PEPFAR, el Plan de Emergencia del Presidente de EE UU para el Alivio del Sida, recibieron órdenes de restringir sus actividades para cumplir con las nuevas políticas de EE UU. El resultado, según los investigadores, ha sido una respuesta al virus más limitada.
Es un mito fundacional clásico de la meritocracia: el garaje. Donde empezó todo, el epítome de lo humilde, una fábula del sueño americano. Esta historia es de esas, como los orígenes en cocheras de Microsoft o de Honda. Excepto porque no es un garaje, es un taller, y porque su cabecilla no es un joven emprendedor, tiene 74 años. Él es Avi Gus y es el cofundador de la marca de ropa urbana Salpi.
“Si pasas suficiente tiempo rodeado de gente muy rica hoy en día, la conclusión es evidente, antes la gente no tenía este aspecto porque, por naturaleza, no es posible tenerlo”, escribía hace unos días la periodista y escritora Amy Odell en una columna en The New York Times. En el texto resaltaba un hecho, cómo a los ultrarricos ya no solo no les preocupa esconder la evidencia de sus cirugías y tratamientos, sino que presumen de ellos. Esas intervenciones se han convertido en otra manera de ostentar riqueza: “El atractivo implícito de los tratamientos estéticos radica en que no se trata simplemente de verse ‘mejor’, de ‘arreglar’ algo (...) se trata, más bien, de disfrutar de un tipo particular de autocuidado basado en la experiencia, infinitamente personalizable y accesible únicamente para un grupo selecto”, apuntaba la escritora.