Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
En 1913, Santiago Rusiñol definió Ibiza como la isla blanca, un apelativo que no solo describía el color de su arquitectura, sino también una idea: la de un lugar casi utópico, anclado en tradiciones ancestrales y alejado de la modernidad industrial. Poco después, el arquitecto Josep Lluís Sert encontró en esta misma isla —en sus construcciones encaladas dispersas entre pinos— el sentido de una arquitectura que marcaría su obra: blanca, cúbica, sin ornamento, en diálogo constante con el paisaje. Ibiza, entonces, era otra cosa: un territorio de costumbres ásperas, incluso violentas, según los relatos de viajeros, que fascinaba precisamente por su autenticidad y su desconexión del mundo moderno.
En la tercera temporada de ‘Euphoria’ el personaje que encarna la voluputosa y siempre ligeramente polémica Sydney Sweeney, Cassie, no solo inicia un OnlyFans desde su dormitorio de estilo tradwife de los años cincuenta. Además, se casa con Nate Jacobs, ese personaje encarnado por Jacob Elordi que representa al bro posesivo pero irrestible con el que secretamente todas sueñan. Este enlace abocado al fracaso desde el inicio es, a pesar de todo, uno de los grandes acontecimientos estéticos -fuera y dentro de la pantalla- de esta primavera. Los creadores de la serie lo saben y por eso han echado el resto en la creación de un vestido de novia que tenía que dar que hablar por todas las razones posibles. Una de ellas es, por supuesto, un escote balcón desacomplejado y dramático que deja ver esos pechos por lo que Sweeney hay dicho en múltiples ocasiones que no piensa pedir perdón. Entre las demás razones que han sostenido la expectación y viralidad del instante está también el morbo de ver a Elordi haciendo votos en un altar.
Neil Armstrong dio un pequeño paso, y un saltito, para pisar la Luna y plantar una bandera, y todo el mundo habla de él, y es el héroe de los niños, pero, solo unos segundos después, también bajó Buzz Aldrin del Apolo XI para saludar a los selenitas. De él se habló menos, como también rodea cierto silencio a la figura esbeltísima (1,86m, 59 kilos) de Yomif Kejelcha, que acompañó a Sabastian Sawe el domingo hasta la última milla del maratón de Londres y también, como el keniano que grabó en sus zapatillas blancas 1:59.30, llegó a la Luna de las dos horas, solo 11 segundos después.