Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Óscar Puente está feliz. Es su turno. Se arremanga. Sube al escenario de un edificio con forma de caparazón de tortuga, la Cúpula del Milenio de Valladolid. Pedro Sánchez lo observa desde abajo. El ministro de Transportes no falla. Pone patas arriba a la militancia:
La calle también juega en la precampaña. Desde las grandes manifestaciones iniciales por el desahucio de Maricarmen Abascal, que se condensaron después en la acampada en la Puerta del Sol y que también empujaron a un adelanto electoral, hasta las protestas, la huelga indefinida de maestros en Madrid y, dentro de tres semanas, una huelga general por la crisis de la vivienda ya a las puertas de la campaña electoral: todo suma o resta en una campaña atípica en la que la calle, que en los últimos años se había movido mucho con la derecha contra el Gobierno, ha recuperado un gran protagonismo de la izquierda en un momento de máxima debilidad del bloque progresista y de euforia en el conservador, cada vez más convencido de que su llegada al poder es inminente.
PSOE y Frente Amplio irán juntos al Senado en casi toda España, con una lista llamada Senado de Progreso. Ese movimiento estratégico tiene ahora un eco en la derecha: Vox estudia no presentarse en varios territorios para no dividir el voto conservador. Tiene hasta el lunes 26, cuando se cierra el plazo de candidaturas. Son movimientos que pueden decidir quién controla la Cámara alta.
“¿Ustedes saben qué es tener aquí al anarcocapitalista más importante del mundo?“, afirmó eufórico Javier Milei en una entrevista en abril de 2025. Pocas horas después, el presidente argentino condecoró en la Casa Rosada a su alabado Jesús Huerta de Soto, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC), con la Orden de Mayo en gratitud por sus servicios a la nación. Y ahora este excéntrico profesor de la Escuela Austriaca devuelve estos cumplidos a Milei como anfitrión de un acto que se celebrará este miércoles en el campus de Vicálvaro de la universidad.
Si la escritora Vicki Baum estaba en lo cierto al decir que uno de los atajos hacia la felicidad es el baile, muchos hombres agradecerán saber que no es necesario que esa danza sea especialmente memorable. De ser así, ese trayecto se volvería mucho más complicado. ¿Por qué hay tantos hombres que temen bailar? ¿Y por qué a tantas mujeres a las que un mal baile les genera verdadero rechazo? En Sorry I Don’t Dance: Why Men Refuse to Move (Perdona, pero yo no bailo: por qué los hombres se niegan a mover el esqueleto) (Oxford University Press), Maxine Leeds Craig se pregunta precisamente cómo, tras haber estado asociada la masculinidad durante un tiempo con la gracia, la danza y el movimiento, en la actualidad se considera el baile y la masculinidad se han vuelto incompatibles. “La razón por la que tantos hombres evitan bailar tiene que ver con cómo se percibe su sexualidad. Evitar parecer gay es central a la hora de representar la masculinidad normativa. El miedo a parecer homosexuales les limita a la hora de andar y de gesticular. Determina cómo bailan y evita que algunos bailen jamás”, asegura. En muchísimas películas estadounidenses, especialmente adolescentes, hay una escena primordial en la que el protagonista es pillado en su habitación haciendo algo que considera humillante e íntimo: bailar al ritmo de su canción favorita.
Hace años, cuando la gente preguntaba a Geoffrey Hinton por qué trabajaba con la inteligencia artificial, él repetía una frase de Oppenheimer, uno de los creadores de la bomba atómica: “Cuando ves algo grandioso, sigues adelante y lo llevas a cabo”. Ya no lo dice. Ahora se dedica a alertar sobre los peligros de continuar la carrera que él mismo empezó. Confiesa que, en parte, se arrepiente del trabajo al que ha dedicado una vida. Su reconversión de padrino de la IA a profeta de la catástrofe marcó un punto de inflexión en la industria. Sucedió en 2023, cuando abandonó su puesto como vicepresidente de Google entre advertencias funestas. Entonces, algunos vieron su reacción exagerada. Tres años después, muchos han seguido sus pasos.

“Dame la dureza de la verdad, pero no me engañes con una mentira”. Así de tajante demuestra María del Monte (Sevilla, 64 años) lo importante que es para ella la transparencia y la sinceridad. Por eso, en el segundo párrafo del libro que acaba de publicar, Si el corazón se equivoca, se le perdona (HarperCollins), advierte de que su contenido “no va de su vida”, o al menos, de esa vida que ha asomado en la prensa y los programas del corazón más allá de su trayectoria profesional. “Eso no me interesa, la vida tiene más profundidad como para quedarse en esa capa de superficie”, zanja durante una mañana soleada que desafía los malos augurios de lluvia. La primera incursión de la sevillana en el mundo editorial es una generosa inmersión en sus inquietudes, sus motivaciones, sus zozobras y sus anhelos, que destapa describiendo de una manera franca y natural cómo se ha ido guiando en los ámbitos que para ella son más importantes: su familia, amigos, parejas, seres queridos y ausentes, sus orígenes y tradiciones, y ella misma. “Lo más bonito que me han dicho del libro, y que era mi único objetivo, es que leerlo era como charlar conmigo”, explica sonriente.

Ester Muñoz, portavoz del PP en el Congreso, declaró el 13 de octubre en Quorvm Podcast que el sistema de pensiones corre peligro. “El sistema como está en estos momentos va a colapsar. (…) Hay que afrontarlo con valentía y diciéndole la verdad a la gente. (…). La gente que ahora está llegando a la pensión se la merece (...) y hay que hacerlo. Pero creo que tenemos que ser valientes y entender que el modelo hay que cambiarlo. (...) Porque el sistema actual como está no va a funcionar y va a petar”.