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Sé que hay incendios. Están lejos pero sus efectos llegan hasta aquí bajo forma de olor y ese color, que te dicen peligro. Peligro más o menos distante, que preocupa sobre todo por lo insólito, lo impensable de unas llamas que, sin ton ni son, sin lógica ninguna ni control, podrían, si los azares las ayudan, acercarse, llegar. Es su regreso vengativo.
Los incendios forestales que afectan ya a 45.000 hectáreas y han obligado a evacuar o confinar a casi 88.000 personas en la provincia de Ávila y la Comunidad de Madrid continúan este sábado activos y sin controlar. Durante la noche, han avanzado “muy poco y han bajado su intensidad”, informan en el Ministerio del Interior, pero preocupa el aumento del viento a lo largo del día. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha advertido de que la situación sigue siendo compleja: “No sabemos cuál va a ser la evolución del viento, pese a que las temperaturas hayan bajado”, ha señalado desde el puesto de mando avanzado en el municipio madrileño de Cenicientos (2.152 habitantes), que se ha desalojado de urgencia por el avance de las llamas y se traslada a Navalcarnero. Y la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, ha apuntado que la situación es “totalmente inédita, nunca vista” y que puede “llevar a tener situaciones mucho peores en las próximas horas”.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha recordado este sábado en su cuenta personal de la red social Bluesky, que aquellas personas que no puedan acceder o desplazarse hasta su puesto de trabajo por culpa de incendios como los de Ávila y Madrid tienen derecho a cuatro días de permiso retribuido, tal y como se recoge en el Estatuto de los Trabajadores. Este permiso climático fue aprobado mediante Real Decreto en noviembre de 2024 tras la trágica dana que sufrió Valencia en octubre de ese año, que acabó con la vida de 229 personas y arrasó con buena parte del tejido productivo de la zona.
El enorme fuego forestal que se inició el miércoles en el departamento de Gironda, en el suroeste de Francia, sigue avanzando y se acerca ya a 30 kilómetros de Burdeos, en cuyos alrededores las autoridades han ordenado la evacuación preventiva de siete municipios más. Algunos se sitúan a solo una decena de kilómetros de la ciudad (268.000 habitantes), por lo que el Gobierno baraja todos los escenarios posibles de crisis. No obstante, este sábado sopla menos viento y han bajado las temperaturas, lo que, unido a la lluvia, ha reducido la virulencia de las llamas.
El Gobierno central ha hecho un llamamiento a la población para protegerse permaneciendo en espacios cerrados y usar mascarilla cuando sea imprescindible salir al exterior allí donde haya humo provocado por los gigantescos incendios que azotan la Sierra Oeste de Madrid y parte de la provincia de Ávila, que han calcinado más de 25.000 hectáreas y obligado a evacuar o confinar a 80.000 personas.