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El acto electoral iba a arrancar este sábado a las 14.22, un guiño deliberado al número 22, el que hay que marcar para votar a los Bolsonaro en las urnas electrónicas en las elecciones del próximo octubre. Pero empezó con una hora de retraso, a las 15.22. Estamos en Florianópolis, una de las ciudades más limpias, seguras y menos desiguales de Brasil, capital de Santa Catarina, el gran bastión de la derecha que el clan quiere convertir en su escaparate. En la puerta, bajo la lluvia, los ambulantes han actualizado la mercancía. Venden gorras de Flávio Bolsonaro 2026.
Este martes por la mañana, un par de dardos en X mostraron cómo Paloma Valencia, la candidata de la derecha tradicional colombiana, había decidido salir al ataque. Curiosamente, no lo hacía contra su principal rival, el senador Iván Cepeda, heredero político de Gustavo Petro, que lidera las encuestas con hasta el 40 % de intención de voto. Los ataques escalaban esa mañana contra alguien que no piensa tan distinto a ella, pero que es capaz de dejarla fuera de la contienda el próximo 31 de mayo: el ultra Abelardo de la Espriella, lo más parecido a un Nayib Bukele colombiano. “Yo he hecho oposición a [Gustavo] Petro 4 años, y he tenido los resultados para pararlo desde Colombia, mientras tú vivías en Italia”, le reprochaba Valencia. Mientras los dos candidatos de la derecha se lanzaban acusaciones, la izquierda de Cepeda, que ha decidido apostar por una campaña en la que se exponga lo menos posible, observaba satisfecha.
“Desafortunadamente, el mundo entero se ha convertido en una especie de casino”. Así reaccionó Donald Trump después de que estallara el caso contra el sargento mayor Gannon Ken Van Dyke, un integrante de las fuerzas especiales de Estados Unidos que ganó más de 400.000 dólares en apuestas por internet relacionadas con la captura de Nicolás Maduro, una operación que él mismo ayudó a planear y ejecutar en Venezuela. Nunca antes se había visto algo parecido. Por primera vez, un militar estadounidense se sienta en el banquillo de los acusados por hacer uso de información confidencial en los llamados mercados de predicción, un puñado de plataformas que se han convertido en un fenómeno mundial bajo la promesa de hacer millonarios a quienes sean capaces de predecir el futuro.

Joseph Oughourlian (París, 54 años), presidente del grupo Prisa, editor de EL PAÍS, mira el futuro de la compañía y del periódico con optimismo después de años difíciles. Y defiende, en contra de todas las nostalgias, que hoy en el diario se hace mejor periodismo que nunca porque el lector es más exigente. El empresario francés, fundador de Amber Capital, dueño de un 29% del capital del grupo de medios y educación, viene de participar, el lunes en Barcelona, en los actos del 50º aniversario de EL PAÍS, presididos por los Reyes. En marzo presentó el plan estratégico de Prisa 2026-29, que prevé mejoras de los ingresos y de la rentabilidad y una reducción de la deuda. Muestra su pesar por la muerte, el martes, de Soledad Gallego-Díaz, referente del periodismo español y directora de EL PAÍS cuando él llegó a la presidencia de Prisa en 2021. “Tuvimos una relación estupenda. Siempre me pareció una persona de una integridad increíble, muy respetada en la Redacción, en el mundo institucional y económico, en España y fuera de España”, dice.
El paso de Jerome Powell por la Reserva Federal deja una curiosa paradoja. El presidente del banco central de Estados Unidos abandonará el cargo el próximo viernes, pero se mantendrá como miembro de la junta de gobernadores durante un tiempo más. Un movimiento casi inédito en los 113 años de historia de la institución financiera que rige los destinos del dólar. El único precedente fue el de Marriner S. Eccles, quien en 1948, después de abandonar la presidencia, permaneció en la Fed durante tres años para defenderla de los ataques del entonces presidente Harry Truman. Eccles pasó a la posteridad como el gobernador que construyó el muro de defensa de la independencia de la Fed.
España arrastra desde hace más de una década una serie de conflictos internacionales complejos y costosos. El recorte de las primas a las energías renovables con la reforma del sector eléctrico en 2013 desencadenó una oleada de demandas que los inversores perjudicados presentaron ante distintas cortes de arbitraje para reclamar indemnizaciones millonarias. Hasta hace unos años, esta batalla ha sido silenciosa, limitada a grandes despachos de abogados internacionales y tribunales especializados. Ahora, con la mayoría de estos litigios resueltos, el conflicto ha escalado a la esfera pública debido a las medidas de presión que fondos oportunistas están desplegando para tratar de cobrar compensaciones que, a día de hoy, ascienden a unos 1.800 millones de euros en indemnizaciones (más de 2.300 millones si suman costas procesales e intereses legales y de demora): el embargo de bienes y activos de España fuera de sus fronteras.
Tres décadas antes de que la prensa especializara se deshiciera en elogios cada vez que Zoë Kravitz y Harry Styles hacen acto de presencia, era el padre de la actriz, Lenny Kravitz, y su pareja de entonces, la también cantante y actriz Vanessa Paradis, quienes copaban los titulares por las mismas razones. Su capacidad para coordinar estilismos sin pretenderlo, su forma de representar lo cool sin buscarlo y una relación tan discreta que convertía cada una aparición conjunta en todo un acontecimiento hicieron de ellos una de las parejas más enigmáticas de la década de los años noventa. Ahora que la única hija del músico se ha comprometido con el cantante de Watermelon Sugar y que cada foto juntos es digna de autopsia estilística, resulta pertinente acercarse un poco más a la intimidad de una pareja relativamente fugaz —estuvieron juntos cinco años, desde 1992 a 1997— que, sin embargo, merece la pena recordar por motivos obvios: ambos eran famosos, guapos y ricos, pero su historia no logró sobrevivir a las exigencias de dos trayectorias, vitales y profesionales, que avanzaban a toda velocidad.

El mundo de las finanzas siempre ha estado lleno de oráculos. La diferencia es que, en los años de Warren Buffett, los inversores milagrosos no se dedicaban a esparcir sus profecías día y noche en Twitter. Ese es el estilo de Ryan Cohen (Montreal, 39 años), CEO de GameStop y uno de los personajes más amados por los foros de internet. El pasado día 3 lanzó una oferta no solicitada para comprar eBay por aproximadamente 56.000 millones.
El empresario es un seguidor declarado de los Montreal Canadiens, el equipo de hockey de su ciudad natal. La franquicia, fundada en 1909, es la más antigua de la NHL y la que más Stanley Cups ha ganado en la historia: 24. Cuando los inversores de Reddit empezaron a indagar en la vida personal de Cohen, las fotos suyas con la camiseta de los Canadiens se convirtieron en un emblema del foro.
Viéndola recorrer el mundo para reunirse con líderes en Europa, con empresarios en California u ofrecer entrevistas en YouTube, muchos concluyen que María Corina Machado (Caracas, 58 años) es una bala perdida: una líder en suspenso, atrapada en un limbo que le impide regresar a Venezuela. Allá la espera la misión que se autoimpuso: llevar hasta el final la tarea de sacar del poder al régimen chavista. Según esa visión, cada día que pasa afuera es una ganancia para los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, presidenta y presidente de la Asamblea Nacional, respectivamente, y el hombre fuerte Diosdado Cabello, y una deuda creciente con los millones de venezolanos que la esperan. Pero esa no es la impresión que ella transmite en persona.
A Guillermo Rayo se le ocurrió un formato televisivo. Aprovechando su oído para sacar canciones al vuelo (“mis amigos me llamaban el jukebox”, cuenta), el programa transcurría como una entrevista musicada con un personaje conocido: en la conversación se entreveraban canciones significativas en la vida del invitado que cantaban a dúo, Rayo a la guitarra. Invirtió unos 8.000 euros en grabar dos episodios piloto con la presencia de un par de amigos, el actor Julián Villagrán y la actriz Alba Alonso. En 2007 registró el resultado en el Registro de la Propiedad Intelectual. El título: B.S.O. (siglas de Banda Sonora Original). “Me parecía una forma emotiva de entrar en el mundo del entrevistado”, dice el artista. La cosa prometía.