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Genio es una palabra demasiado manoseada. Se aplica sin venir a cuento a quienes no lo merecen. Pero en el caso de Manuel Chaves Nogales, sin embargo, se escatima. Si por tal entendemos al creador que inicia una senda por la que otros transitan, el escritor sevillano lo fue. Lo demostró al inventar el nuevo periodismo tres décadas antes de que se configurara este término en Estados Unidos para autores como Truman Capote o Tom Wolfe. Es curioso que la palabra sangre apareciera en dos de los títulos que identifican esa corriente: A sangre fría, en el caso del norteamericano, y A sangre y fuego, el conjunto de relatos con que el español, en plena Guerra Civil, marcó los pasos mediante los cuales aplicó radicalmente y con gran impacto al periodismo técnicas narrativas propias de la novela.
Como en una de esas películas experimentales que en los años setenta abusaban de la técnica de la pantalla partida, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, hablaron la semana pasada en Estados Unidos con unas pocas horas de diferencia. La primera lo hizo en Miami, en un foro de inversión auspiciado por el fondo soberano de Arabia Saudí. La segunda, en Houston, en una influyente conferencia mundial sobre la industria energética.
Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero. Y un mes después, salvo contadas excepciones, el panorama en los mercados es desolador, con retrocesos entre el 3% de la Bolsa china y el 12% de la japonesa. El Ibex, por su parte, ha caído un 7,1%. Los refugios clásicos no han funcionado esta vez. El precio de los bonos se ha desplomado a todos los plazos ante la creciente posibilidad de una subida global de los tipos de interés y se han disparado sus rentabilidades. Entretanto, las petroleras se han apreciado con fuerza, propulsadas por el precio del crudo, que cierra marzo con una escalada mensual superior al 60%, la mayor de su historia. Las empresas químicas y las utilities también ganan.
“La mujer también es tradición”. Esta frase, pronunciada de forma rotunda por María Motos, arquitecta de 33 años, es el lema del movimiento que aglutina a un grupo de vecinas de la localidad conquense de Valera de Abajo (1.528 habitantes), que pide acabar con el veto que les impide participar “plenamente” en las fiestas de Moros y Cristianos que este pueblo celebra cada mes de enero. “Crecer en la tradición es adaptarse a los nuevos tiempos”, dice Motos, integrante del colectivo Moras y Cristianas de Valera, que ha reactivado su lucha tras el portazo de la Semana Santa de Sagunto (Valencia) a que las mujeres puedan desfilar, como hacen los hombres, en sus procesiones. Una exclusión que ha llevado al Ministerio de Industria y Turismo a iniciar el procedimiento para revocar la declaración de Interés Turístico Nacional a esta festividad, que como la fiesta de Valera de Abajo, cuenta con cinco siglos de veto machista.
Dos años antes de que Lorca estrenara Bodas de sangre, una mujer ya había narrado aquella historia inspirada en el crimen de Níjar. Era Carmen de Burgos con Puñal de claveles, de 1931. Cada cual eligió su estilo y su desenlace, pero la materia prima era la misma. Hubo otra diferencia: cómo les trató la posteridad. El poeta granadino quedó inscrito en el canon. A ella le esperó el ostracismo.
Nunca en toda la historia de Israel un Gobierno había ido tan lejos como el que dirige Benjamín Netanyahu. La destrucción del orden multilateral a cargo de Donald Trump, su protector y estrecho aliado, ha proporcionado al Ejecutivo israelí la cobertura para prescindir de cualquier apariencia de legalidad, expulsar a las organizaciones de Naciones Unidas, prohibir organizaciones no gubernamentales, ningunear a la Unión Europea y actuar con las manos libres, sabiendo que nadie intentará moderar sus excesos, ni siquiera tímidamente, como solía hacer Estados Unidos. Netanyahu ha tomado nota de la oportunidad y ha liberado al extremismo israelí de cualquier pudor.
Lo dicen ahora sobre todo los comentaristas deportivos: “Fede Valverde está en su prime”. “Pedri ha vuelto a su prime”. Y prolongan así la conocida inclinación de los periodistas a emplear términos que van conformando un dialecto gremial realimentado entre ellos y ajeno al habla de su público, al que obligan a un esfuerzo de traducción o deducción innecesario. Por tanto, prime forma parte de lo que aquí hemos venido llamando “periodistismos”.
Hay indicios y declaraciones de que Washington planea una operación terrestre en Irán. Incluso si se excluye la invasión y se limita a acciones puntuales, analistas políticos y militares advierten del yerro. No es el primero. Desde el principio, la guerra de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica ha acumulado un error tras otro.
Los premios literarios que se conceden en España, y en particular su trastienda, son motivo de inextinguible discusión. Aena, una empresa mayoritariamente pública, ha avivado el debate con el anuncio de un galardón de narrativa dotado con un millón de euros, lo que iguala al Planeta.
La noche madrileña ha perdido en pocos meses dos de sus grandes símbolos. Teatro Barceló, la antigua sala Pachá, y Fortuny, el palacete de Almagro reconvertido durante años en santuario de la élite social y empresarial, han acabado, aunque con trayectorias distintas, con una misma imagen final: espacios de la ‘jet-set’ madrileña desahuciados. “Se vende el emblemático Teatro Barceló”. “Se subasta la sala más exclusiva de Madrid: Fortuny”. Dos titulares que, separados, podrían no tener nada que ver. Pero guardan relación. Y mucha. Para empezar, ambas han recibido órdenes de lanzamiento. Y para continuar, ambas han recibido recientemente sanciones por parte del Ayuntamiento de la capital por sus licencias de actividad. Barceló, por aforo, tuvo que cerrar un año y ahora anuncia la venta del edificio; Fortuny entró en una subasta que ganó el Grupo Paraguas, pero en enero el Consistorio dictó una orden de clausura y precinto del jardín de la sala. En una ciudad donde el ocio se reinventa cada día, estos dos viejos símbolos se apagan entre polémicas por impagos y denuncias.