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La Policía Nacional ha asestado en Huelva el mayor golpe contra el tráfico de cocaína registrado hasta la fecha en la provincia, con la intervención de cerca de 5.000 kilos de esta droga en una finca rural situada en el paraje de Las Calvillas, entre Gibraleón y San Bartolomé de la Torre. El operativo se desarrolló el pasado sábado 14 de marzo, con registros tanto en este punto como en un segundo emplazamiento en la provincia de Sevilla. Ocho personas fueron detenidas y puestas a disposición judicial, que ordenó su ingreso en prisión provisional.
Este viernes se cumplen 23 años de las violentas explosiones que anunciaron en Bagdad el comienzo de la desastrosa invasión de Irak, una de las guerras eternas en Oriente Próximo que consumieron miles de vidas y millones en recursos y que los estadounidenses han aprendido a detestar. El aniversario coincide con una nueva guerra, en este caso contra Irán, a la que no se le avista el final. Estados Unidos se prepara ahora para una nueva fase del conflicto, dominada por los ataques contra el sector energético. El Pentágono promete que esta no será una guerra perpetua, pero al mismo tiempo revela que va a pedir 200.000 millones de dólares (172.600 millones de euros) en fondos adicionales para financiarla. A la espera de la llegada de refuerzos a la zona la próxima semana, el presidente Donald Trump se muestra ambiguo sobre la posibilidad de más envíos: sostiene que no se lo plantea, pero también matiza: “Si lo pensase, tampoco lo diría”.

A un lado, las peticiones de los socios habituales de izquierdas. Al otro, las demandas y maniobras de PNV y Junts y de las grandes empresas españolas. De puertas hacia dentro de la coalición de Gobierno, las discrepancias entre el PSOE y Sumar sobre cómo proceder en asuntos tan sensibles como el de la vivienda. El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, escenifica este viernes la presentación del primer paquete de medidas anticrisis con las que hacer frente a los efectos que está provocando la guerra desatada en Oriente Próximo, y que por ahora se hacen visibles, sobre todo, a la hora de repostar combustible. El presidente comparecerá tras la celebración de un Consejo de Ministros extraordinario que ha levantado una fuerte expectación y que, a falta de cerrar los detalles de las negociaciones, apunta a un paquete menos ambicioso del que acompañó los compases iniciales de la guerra de Ucrania.
Desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán el precio del barril de petróleo de referencia en Europa, el brent, escala un 51%, por un 98% que avanzan los futuros del gas natural de referencia en los mercados europeos, el TTF. Su cotización se ha disparado un 21% entre el miércoles y el jueves hasta los 63 euros por megavatio hora tras el bombardeo de South Pars, el mayor yacimiento de gas natural del mundo que Irán comparte con Qatar, y la posterior respuesta de Teherán en forma de ataque a refinerías y otras infraestructuras energéticas en Arabia Saudí, Kuwait y Qatar. Una fuerte subida que la consultora Kpler justifica como “un recordatorio de que la escalada geopolítica está ahora alimentando directamente los precios, los flujos comerciales y los nervios de los inversores”.
Han pasado cuatro meses desde que salió a la luz en Italia la investigación sobre una sospecha escalofriante de la guerra de Bosnia en los años noventa: francotiradores de fin de semana de varios países europeos que pagaban por ir a las colinas del cerco de Sarajevo, sitiada por las tropas serbobosnias, y disparar a civiles desde allí. Un escritor, Ezio Gavazzeni, había recopilado información sobre ello y la entregó a la Fiscalía de Milán, que abrió diligencias. Es un asunto tan espantoso que roza lo increíble, también borroso y difícil de investigar, porque han pasado 30 años y se basa en un puñado de testimonios. El destino del caso es incierto, pero algo ha avanzado: la Fiscalía ha inscrito ya a tres personas como investigadas, según la prensa italiana.
La ministra de Economía del Reino Unido, Rachel Reeves (Londres, 47 años), acaba de visitar Madrid para reunirse con su homólogo Carlos Cuerpo y participar en la primera edición del Diálogo de Comercio e Inversión España-Reino Unido. Es la primera vez en 11 años que un chancellor (como se conoce en la jerga política británica al responsable de Economía) acude expresamente a un acto bilateral tan relevante. Horas antes, Reeves había proclamado con la mayor determinación escuchada hasta la fecha la voluntad del Gobierno laborista de buscar una alineación normativa con la UE. Ha llegado la hora, cree la ministra, de recuperar un diálogo de adultos, señalar con claridad las consecuencias negativas del Brexit y buscar soluciones prácticas. En conversación telefónica con EL PAÍS, a punto de abandonar la capital española, Reeves defiende la tarea realizada en casi dos años de Gobierno laborista, frente a las críticas de muchos compañeros de partido, y pide paciencia. No es fácil, señala, recomponer el país que dejaron atrás 14 años de mandatos del Partido Conservador.
Miles de pasajeros de todo el mundo quedaron atrapados en los aeropuertos de Oriente Próximo nada más iniciarse la guerra de Israel y EE UU contra Irán. Al inevitable caos logístico, se sumó enseguida la queja ruidosa de un puñado de influencers que contaban la situación como si fuera el fin del mundo. La prensa detectó también que los ricos que se resguardan del fisco en las costas árabes del golfo Pérsico encargaban con discreción aviones privados para salir pitando desde Mascate o Riad. Pero la mayoría de los extranjeros de la zona no pertenecen a ninguna de esas dos categorías. Y han seguido trabajando.
El miedo y una puerta atascada salvaron la vida a Talaa Masalha. Era una de las nueve palestinas que —como es tradición con vistas al Eid al Fitr, la festividad por el fin del Ramadán este viernes— se peinaban y pintaban las uñas entre risas cuando penetró el estruendo de una guerra ajena de la que, hasta ahora, eran solo espectadoras. Un proyectil, aparentemente una pequeña bomba de fragmentación, cayó junto al salón de belleza en el que se encontraban en la localidad de Beit Awa. Como el salón era una precaria y barata estructura de hojalata, la metralla atravesó las finas paredes, causando un baño de sangre que un operario limpiaba este mediodía con mangueras. El impacto, en la noche del miércoles, mató a cuatro de las mujeres (enterradas este jueves en medio de un silencio grave y viscoso) e hirió al resto. Como Beit Awa es una localidad árabe del sudoeste de Cisjordania (y no Israel, ni un asentamiento judío), no hubo sirenas antiaéreas, ni refugios, ni costumbre de protegerse. Son las primeras víctimas mortales palestinas de una guerra, la de Israel y EE UU contra Irán, que llena los cielos de Cisjordania de estelas de misiles e intercepciones.


La guerra en Sudán también se libra dentro de uno de los bandos que se combaten. Así lo puso de manifiesto el bombardeo de Mustariha, una localidad en el Estado sudanés de Darfur Norte, el pasado 22 de febrero, tras caer el sol. Fue el momento elegido por las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) para atacar una casa de huéspedes que estaba acogiendo la comida con la que se rompe el ayuno en Ramadán. Su blanco era un hombre llamado Musa Hilal, el gran rival de Mohamed Hamdan Dagalo, líder de las RSF, en el seno de su propia tribu, los rizeigat. Aunque Hilal salió ileso y escapó, la embestida mató e hirió a varios de sus hombres.

Júlia Nueno tiene un objetivo: definir las herramientas legales y metodológicas para poder sentar a la Inteligencia Artificial (IA) militar en el banquillo de los acusados. A sus 31 años, esta ingeniera computacional barcelonesa está acabando su beca doctoral de la universidad de Goldsmiths en la agencia Forensic Architecture, donde investiga el uso de la IA por parte de la policía y fuerzas militares a través de las evidencias en el espacio físico. “Trabajé dos años para Airwars, la organización que analiza las muertes en conflicto bélico y empecé mi doctorado el 1 de octubre de 2023, una semana antes del 7 de octubre, cuando todo cambió y la agencia se volcó en documentar lo ocurrido en Gaza”, explica un viernes de paso en Barcelona antes de volver a Londres, donde reside. Los documentos de esa investigación son los que se han presentado en el juicio de Sudáfrica contra Israel, la causa llevada al Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas (TIJ) en la que se busca demostrar que Israel ha emprendido acciones para destruir a la población palestina que superan la legítima defensa. El próximo 18 de junio, se verá en las Tres Chimeneas de Barcelona una exposición con instalación de Forensic Architecture sobre esta investigación en el marco de UIA, el congreso internacional de arquitectos.
