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Antes de esta, el Real Madrid había llegado 35 veces a la vuelta de una eliminatoria europea tras ganar 3-0 en la ida y las 35 había pasado. Tampoco permitió la sopresa en la 36ª, después de un partido con más trama de la que recoge el marcador abrochado con dos goles de Vinicius en un estadio que un año antes se había mofado de su disgusto por no ganar el Balón de Oro. El equipo de Arbeloa, en el que volvió a tener unos minutos Mbappé, se sobrepuso al comienzo abrasador del de Guardiola, que se vio después del primer asalto 0-1 y con Bernardo Silva expulsado. El City no se entregó, sino que siguió empujando, siempre al límite de marcar, siempre al límite de encajar. Pero no le alcanzó y el Madrid se verá en cuartos probablemente con el Bayern, que solo tiene que rematar ante el Atalanta el 1-6 de la ida.
Una inesperada cenicienta se puso el zapato de la Champions League hasta que el reloj llegó a la medianoche. Ocurrió en Lisboa y en una prórroga que le dio el triunfo al Sporting (5-0 tras el 3-0 en contra de la ida) ante el equipo más septentrional que jamás ha jugado competición europea y representa a una villa pesquera de poco más de 50.000 habitantes ubicada más allá del Círculo Polar Ártico, frente a las míticas islas Lofoten. Bodo es el nombre de la ciudad, Glimt, el apelativo que en noruego significa rayo. Mil kilómetros al norte de Oslo lucen las auroras boreales, pero no hay estrellas futbolísticas. Tampoco se conocen prohombres que destinen millonadas a muscular proyectos destinados a competir contra los mejores equipos del planeta, pero ahí está el Bodo Glimt, que estuvo a punto de ser el segundo equipo noruego en jugar los cuartos de final de la Champions. En 1997 lo hizo el Rosenborg, eliminado por la Juventus. El equipo de Trondheim miró durante algo más de una década a los ojos entre los grandes de Europa tras dominar la competición doméstica durante años. El Bodo Glimt ganó la Liga en 2020, 2021, 2022 y 2024. Fueron las cuatro únicas de una historia más que centenaria. Hace 13 años jugaba en Segunda División y hace 16 bordeó la desaparición.
Dos meses después de caer en Rabat en la final de la Copa de África ante Senegal (1-0), Marruecos acaba de ser proclamada campeona del torneo por la Confederación Africana de Fútbol (CAF), órgano que rige el fútbol en el continente africano y que ha considerado en la noche de este martes que el combinado senegalés “no compareció” durante el encuentro tras marcharse del campo en señal de protesta por un penalti señalado en el tiempo de descuento en favor de la selección anfitriona.
Al menos cinco personas han fallecido este martes en un incendio en la refinería Dos Bocas, en Tabasco, según ha informado Petróleos Mexicanos (Pemex) en un comunicado. “Lamentablemente, cinco personas perdieron la vida, entre ellos, una trabajadora de Pemex“, ha expuesto la empresa petrolera, que no ha dado detalles de las otras cuatro víctimas. La compañía ha asegurado que el fuego ya ha sido controlado y que “no representa riesgo para la población ni para las y los trabajadores”.
En una temporada tan procelosa como esta, fuera ya de la Champions y muy lejos en la Liga F de los puestos que dan acceso a Europa, el Atlético cogió esta noche el único billete que puede maquillar su año: el de la final de la Copa de la Reina, en donde se enfrentará el 16 de mayo en el Estadio de Gran Canaria al vencedor de la eliminatoria que se decide el miércoles entre el todopoderoso Barça y el Badalona Women. Después del 1-0 que lograron la semana pasada en el Centro Deportivo Alcalá de Henares, las rojiblancas tumbaron hoy con un tanto de Jensen al Costa Adeje Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López en un encuentro que terminó con Fatou expulsada por agredir a Fiamma tras denunciar un insulto racista. Las dos victorias por la mínima fueron suficientes para que el Atlético pelee en su séptima final copera por el primer título de una campaña en la que, hasta hoy, las decepciones se habían ido superponiendo una tras otra.
Llegas en una cuadriga a Pompeya como un señor (pero en mal día, como veremos), por una avenida de cipreses, desde el sureste. Atraviesas una puerta en la muralla —la Porta Nocera o la Porta Sarno, parece— y entras directamente en la arena del anfiteatro de la ciudad para darte de bruces con un combate de gladiadores. Dos de ellos, uno con equipo ligero y otro pesado, posiblemente un tracio y un mirmillón, están dándose de lo lindo, el segundo empleando una contundente maza con bola de pinchos, muy poco deportiva. La cuadriga y sus dos ocupantes (essedarii, por el carro celta de dos ruedas, esseda) se suman al espectáculo a lo Gladiator y uno va lanzando flechas que, dado que tú ya te has bajado, te pasan rozando. A todas estas sale un tigre rugiente (más Gladiator) que si extiendes la mano parece que puedas tocarlo (si te atreves) y luego la arena se inunda sobrecogedoramente para dar paso a una naumaquia, un combate de barcos (aquí ya estamos en Gladiator II), que observas desde el fondo del agua.


