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Como si fueran dos campañas en paralelo, la una ajena a la otra. De un lado, el vídeo del Partido Popular creado con inteligencia artificial en el que se suplanta la identidad y la voz de dirigentes y figuras políticas vinculadas al PSOE, como José Luis Rodríguez Zapatero, Begoña Gómez o José Luis Ábalos. Este último, por ejemplo, dice mirando a cámara, como si fuera real: “Si irse de putas es de zurdos, pues sí, soy zurdo”. De otro lado, en un clima totalmente diferente, Pedro Sánchez revela a Broncano, tras casi dos horas de programa en las que muestra su cara más relajada, que mantiene “una vida sexual activa y sana” con su mujer. Dos emociones en juego ―el enfado o el cabreo frente a la diversión o la complicidad― para activar a sus electorados. Mientras el PP (y Vox, que ha seguido su estela con la IA) busca mantener la tensión en la derecha en torno al antisanchismo, el líder socialista trata de reconectar y movilizar a los progresistas, consciente de su desgaste social tras ocho años en el Gobierno.

Abril de 2019. Se publica en formato libro, días antes de las generales, una larga conversación de Fernando Sánchez Dragó con Santiago Abascal, España vertebrada, en la que el político explica que le “molestan algunas películas españolas” que “siempre sacan lo peor”. Y añade: “No me gusta el cine que viene a tocarnos las narices para que nos sintamos mal”.

Brasileños de izquierdas y de derechas se han movilizado de manera masiva en las últimas tres semanas en mítines y en redes sociales en busca de esos votos que van a decidir las elecciones presidenciales más reñidas de sus vidas, sean adolescentes o ancianos. Casi 160 millones de electores están convocados este domingo a decidir entre dos modelos radicalmente opuestos.
El lugar de trabajo de Isabel Díaz Ayuso se ha convertido en motivo de especulación, como le ha ocurrido antes con las relaciones personales o la supuesta ambición por entrar algún día por la puerta de La Moncloa. La presidenta de Madrid es seguramente la política española más expuesta a la opinión pública por su ejercicio diario de acaparar la atención. No hay charco al que no se lance, ningún tema que le resulte ajeno. Sus explosivas declaraciones contra sus rivales impactan como golpes secos. Un lector medio informado puede desayunar, almorzar y cenar Ayuso. Sin embargo, adivinar en qué espacio opera a día de hoy no resulta sencillo.
Un 15 de abril de 1970, Indro Montanelli tomó la estupenda decisión de enfadarse con el responsable de Il Gazzettino, Lauro Bergamo. Bergamo le había dedicado un editorial a Montanelli, y Montanelli escribió en sus diarios: “Voy a contestarle en su propio periódico y todos creerán que nos estamos peleando. Pero qué va, nos hemos puesto de acuerdo para discutir, y la pelea será fingida”. El caso es que los dos, movidos por la atención que se les prestaba, empezaron a endurecer su réplica. Hasta que Bergamo descolgó el teléfono iracundo: “Te publico porque ese era nuestro pacto. ¡Pero tú muerdes!”. “Tú también muerdes”, contestó Montanelli. “Sí”, reconoció humilde Bergamo: “Pero tú haces daño”. Escribe Montanelli en sus diarios, Cuentas conmigo mismo (La Esfera, 2011), que, efectivamente, Bergamo daño no hacía.
Vuelve el clásico, un partido que por más que se repita (265 veces) siempre gana expectación y presenta novedades, alguna muy interesante en su cita de hoy en el Camp Nou (21.00, Dazn), vigilia del Balón de Oro. La rivalidad no solo se mantiene, sino que aumenta por el enfrentamiento de los presidentes, Laporta y Florentino, que iban cogidos de la mano mientras duró el proyecto nonato la Superliga: no habrá comida ni paripé en el palco del estadio del Barcelona. Mourinho regresa al estadio 13 años después, también en plan reconquista, dispuesto a competir con Flick después de agotar a Guardiola en 2012: el técnico alemán lleva seis victorias por una derrota en la serie y en dos años de sequía blanca ya ha visto pasar a Ancelotti y Xabi Alonso por el Bernabéu. Y debuta Rodri, el mejor del Mundial 2026, ídolo de la afición culé después de descartar al Madrid y fichar por el Barça.

Son las nueve en punto de la mañana en Los Ángeles, California. Judeline, Lara Fernández Castrelo en el DNI, se acaba de levantar y está despeluchada y con cara de sueño. Por eso, aunque la rutilante foto que ilustra esta entrevista se hizo en Madrid, en vísperas de su viaje, prefiere no activar la cámara en la llamada telefónica que hemos acordado a esa hora y que inicia ella misma como un clavo. La cantante, gaditana de Barbate, se marchó hace una semana a Los Ángeles sin billete de vuelta y pasa los días probando en el estudio sus nuevas canciones mientras, en la misma ciudad, los Javis y parte del reparto de La bola negra, promocionan a destajo la película en su carrera a los Oscar. La versión de Judeline del clásico pasodoble Soldadito español para la banda sonora del filme se ha convertido en una de sus señas más reconocibles. Eso, junto a que la canción BbYWOW, en colaboración con Karol G. y Rusowsky, la convirtieron en septiembre en la cantante española más reproducida de la historia en Spotify, pueden hacer parecer mayor de lo que es a una chica que solo tiene 23 años. Por algún sitio hay que romper el hielo.

Lara Fernández Castrelo eligió de jovencita llamarse Judeline, en recuerdo de Hey, Jude, la canción de los Beatles. De más jovencita, se entiende, porque Lara (Barbate, Cádiz) acaba de cumplir 23 años, aunque algunos no alcanzan sus hitos en toda una vida. Ella misma ha contado que salió de una depresión severa, causada por el acoso y el aislamiento escolar que sufrió de niña, gracias a la música. Hoy, quiere comerse el mundo.

Por primera vez en democracia, el principal partido de la derecha negocia con la extrema derecha antes de que los ciudadanos hayan votado. Y lo hace a la vista de todos, discutiendo provincia por provincia dónde conviene que uno de los dos se retire para no estorbar al otro. Cabría esperar que dos partidos que aspiran a gobernar juntos empezaran por ponerse de acuerdo en algo que cambie la vida de los ciudadanos, por ejemplo, una política de vivienda o una reforma fiscal. Pero resulta que el primer proyecto común que se proponen, sin que Feijóo se moleste en disimular, es alcanzar en el Senado la mayoría que les permita renovar el Constitucional sin contar con nadie más. Lo que cohesiona este bloque, pues, es la voluntad de hacerse con los contrapoderes, un patrón que hemos visto en las democracias que se han deslizado hacia el iliberalismo. Y no hace falta exagerar ni hablar de Hungría para señalar que el orden de prioridades es revelador. La Constitución exige una mayoría de tres quintos para que las Cámaras propongan a los magistrados del Constitucional. La razón es bastante sencilla, aunque hoy pueda parecer ingenua: que la mayoría que aprueba las leyes no pueda elegir por sí sola a quienes tienen el poder de anularlas. En diciembre del año pasado venció el mandato de cuatro magistrados cuya renovación corresponde al Senado, dos del sector progresista y dos del conservador, y lo que habría correspondido, como es costumbre, era un acuerdo por el que los dos grandes partidos pactaran los cuatro nombres, de manera que el tribunal conservara su equilibrio. El PP, que no habría cedido un solo puesto, ha preferido usar su mayoría en el Senado una y otra vez para ampliar el plazo de las candidaturas, y hoy se entiende mejor por qué. Si la derecha alcanza los tres quintos el 29 de noviembre, podrá nombrar a los cuatro.
Haga usted memoria. Piense en todas las películas o series que ha visto en su vida en las que aparecían prostitutas. Tal vez no reparó demasiado porque las prostitutas aparecían como un elemento más de la decoración de un club en el que los hombres hablaban de sus negocios o sus crímenes, que era el asunto crucial de la trama. Lo más habitual en esa lista que usted está haciendo es que las historias le vengan a la memoria asociadas a directores varones, porque los retratistas del mundo prostibulario han sido ellos. Prostitutas en comedias, analfabetas y graciosas, prostitutas que no cobran si se encuentran con un follador prodigioso, prostitutas que aparecen en fichas policiales, prostitutas que salen de una tarta, que se contonean en una barra, que se meten billetes entre las tetas, que son asesinadas junto al gobernador de turno, prostitutas de buen corazón, prostitutas que hacen su servicio junto a la cuna del bebé. Qué poco se nos contaba de ellas. Qué poco sabemos aun encabezando el ranking de más puteros de Europa. ¡Y el tercero a escala mundial!

1. En el aeropuerto internacional José Martí de La Habana hay una línea aérea con destino a otros países cuya fila tiene una reveladora peculiaridad: entre los pasajeros que se disponen a chequear, siempre hay varias familias que incluyen niños. Todos los días. Durante muchos días. Un empleado de esa aerolínea me ha dicho: cada semana se va un aula escolar. Cada dos meses sale del país una escuela, concluye. El dato, absolutamente empírico es, sin embargo, tan real que provoca, cuando menos, preocupación. La nación pierde así parte de su futuro y esa es una coyuntura que provocará muchas consecuencias.