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La imposición, como forma de liderazgo, ha saltado estos días al primer plano de la mano del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Él se ha propuesto, desde la presión, ordenar la escena geopolítica bajo su criterio y mando. Un patrón, el de ejercer el poder desde el ultimátum y la asimetría de fuerzas, incluso con el rechazo explícito del interlocutor, que se repite en algunas organizaciones. Pero encajar un no y atreverse con él exige una estrategia para impedir romper puentes, menoscabar la autoridad del superior y proteger las relaciones laborales. En la empresa, como en la geopolítica, el poder se negocia.
Un trabajador no está obligado a cumplir la orden de un jefe si es ilegal o vulnera un derecho fundamental. “El poder del empresario encuentra límites en la ley cuando atañe, por ejemplo, al respeto a la dignidad e intimidad de sus empleados. Es el caso de las denuncias formuladas por dos empleadas de Julio Iglesias al expresar que el cantante, presuntamente, solicitaba su acceso a efectos personales, como el móvil”, declara la presidenta de la Asociación Nacional de Laboralistas, ASNALA, Ana Gómez. La abogada aconseja documentar siempre y dejar por escrito el motivo de la oposición, incluido el formato en audio.
El nuevo acuerdo de TikTok en Estados Unidos ha provocado la salida masiva de usuarios luego de que entrara en vigor una nueva política de privacidad que se debe firmar de manera obligatoria para seguir utilizando la plataforma. No hay una cifra exacta de la cantidad de personas que han desinstalado la aplicación, pero el llamado a hacerlo se ha vuelto viral en redes con miles de réplicas. El ajuste se hace para que la aplicación de origen chino pueda operar legalmente en el país, con una filial de nombre TikTok USDS Joint Venture LLC. La empresa cuenta con inversionistas estadounidenses cercanos al presidente Donald Trump, lo que ha encendido las alertas sobre el uso que se le dará a los datos de los usuarios.
João Fara (Minas Gerais, 21 años) se lo pensó dos veces antes de decidir venir a estudiar a España. Entre los largos trámites del visado y la dificultad para conseguir una habitación donde vivir, el alumno matriculado en Ingeniería Química en la Universidad Politécnica de Madrid, estuvo a punto de abandonar su sueño. Fara llegará a Madrid la próxima semana y se convertirá en uno de lo más de 600.000 estudiantes internacionales que llegan a España cada año para estudiar un grado y posgrado académico. Pero los expertos en movilidad estudiantil temen que esta cifra se reduzca debido al encarecimiento de la vivienda en el país, en especial en ciudades como Madrid y Barcelona. El estudio Alojamiento de estudiantes y captación internacional: Desafíos y oportunidades en España 2025 señala que cerca del 30% de los estudiantes internacionales considera el hospedaje un criterio decisivo a la hora de decidir dónde estudiar, un factor que señalan especialmente crítico para escoger universidad los alumnos de Italia, Alemania, Estados Unidos, Canadá e India.

Cuando pensamos en aprender de la historia, solemos centrarnos en evitar que vuelvan malos tiempos —“aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, escribió el español George Santayana—. El filósofo público Roman Krzanaric (Sídney, 55 años) ha querido darle la vuelta al argumento y se ha pasado cuatro años buscando ejemplos históricos positivos para enfrentarnos a los retos actuales, de la emergencia climática o el agotamiento de los recursos a la Inteligencia Artificial. El resultado es Historia para el mañana (Capitán Swing), recién publicado. “No se puede conducir un coche sin mirar el espejo retrovisor. He intentado mirar lo que ha salido bien para superar crisis o resolver problemas. La historia está llena de sabiduría oculta”, explica por videollamada.
